<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-8757021941075676046</id><updated>2011-09-28T22:24:44.218-04:00</updated><category term='Premios'/><category term='Capitulo 8'/><category term='Capitulo 9'/><category term='Capitulo 2'/><category term='Capitulo 6'/><category term='Capitulo 10'/><category term='Capitulo 7'/><category term='Capitulo 11'/><category term='Capitulo 3'/><category term='Prologo'/><category term='Capitulo 4'/><category term='Capitulo 1'/><category term='Capitulo 5'/><title type='text'>Entre el Amor y el Odio</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://elid-storyblog.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8757021941075676046/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elid-storyblog.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Lizzy Kim</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13426534874156181252</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-dqcQtMKdaHg/Tae0saqJYmI/AAAAAAAAAJ4/rH5iXTgVV6U/s220/robado%2Ba%2Bpanic18%2B32.png'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>19</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8757021941075676046.post-2872954232396760545</id><published>2009-12-23T23:21:00.001-04:00</published><updated>2009-12-23T23:31:05.243-04:00</updated><title type='text'>Capítulo 16</title><content type='html'>Cuando el auto se hubo estacionado frente al pórtico de entrada, Jessica se bajó del auto y se adentró en la casa en busca de una empleada que la ayudase con el equipaje, mientras Margaret lo cuidaba al tiempo que charlaba con el chofer. Y aunque la joven se mostraba serena y segura de sí misma, se estaba desmoronando por dentro. El terror estaba haciendo mella en su cuerpo, debilitándola.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al entrar a la casa, fue recibida por dos jóvenes empleadas que la miraron de arriba abajo con expresión escrutadora y lo que parecía ser desdén y desconfianza, pero sólo fueron unos breves instantes porque inmediatamente se inclinaron en una pequeña reverencia y le dieron la bienvenida a la casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una de las jóvenes se dirigió hacia el salón principal de la casa con pasos apurados y volvió casi al instante con un Ariel que rezongaba por haber sido sacado casi a la fuerza del salón. Este se quedó estático en su lugar, mirando hacia la puerta de entrada donde una desconcertada y asustada Jessica miraba hacia todos lados con aire de sentirse fuera de lugar, atrapada.&lt;br /&gt;El estado de asombro de Ariel fue sustituido por la alegría que sintió al ver a su adorada hermana por lo que, sin importarle las curiosas empleadas que miraban a uno y otro con cara de no entender nada, se lanzó hacia ella y le dio un fuerte y efusivo abrazo mientras daba vueltas con ella en brazos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡Suéltame, Ariel, no seas bruto!—se quejaba Jessica mientras su hermano seguía estrujándola y girando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No voy a soltarte; aun no estoy seguro de que seas real y no un espejismo creado por mi subconsciente gracias a las copas que me he tomado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Te aseguro que no soy un espejismo y que no estás borracho, así que suéltame—le ordenó, poniendo mayor énfasis en la última palabra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ariel no tuvo otra opción más que soltarla, pero no por eso dejó de mirarla como si realmente no fuese ella y estuviese hablando solo o con una aparición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Qué haces aquí?—preguntó con ansiedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jessica giró la cabeza en un gesto que podía ser visto como una forma de escapar de la intensa mirada de Ariel, pero en realidad fue para que no viera la expresión sombría de su rostro. Su hermano estaba tan feliz esa noche, lo menos que ella quería era arruinarle su felicidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Es una historia un poco larga y ahora estoy muy cansada para contártela— Ariel iba a replicar pero ella lo interrumpió con un movimiento de su mano— Prometo hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Bien. Ahora dime, ¿dónde están Lucas y Margaret?— preguntó mientras miraba a todos lados para ver si los encontraba por ahí. A Jessica ese gesto le causó gracia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Lucas está en su casa… supongo. Y Margaret está afuera con las maletas. Lo que me recuerda— esto último lo dijo en voz baja antes de dirigirse a las dos empleadas que seguían mirando la escena sin comprender. — ¿Podrían encargarse de las maletas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las empleadas se miraron sin saber que hacer o decir. Ella era una desconocida, una recién llegada (lo que explicaba por qué estaba vestida con ropas normales —aunque hermosas y elegantes— y no de gala como los demás invitados a la fiesta) por lo que no tenían que obedecer sus órdenes. Pero, como se llevaba tan bien con Ariel y parecía un miembro de la familia, no sabían si obedecerla o no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Les estoy hablando— dijo Jessica, molesta. —Vayan y ayuden a Margaret con las maletas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada. Las empleadas seguían sin reaccionar. Jessica soltó un bufido de exasperación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡Ariel! — El susodicho salió de su ensoñación con un respingo— Tus empleadas no quieren obedecerme así que hazte cargo— le ordenó, mientras se cruzaba de brazos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ariel se dio la vuelta, muy en contra de su voluntad ya que no quería quitarle los ojos de encima a su hermana (no fuese que desapareciera o algo similar) y les dijo a las empleadas que de ahora en adelante tendrían que obedecer todas y cada una de las ordenes de Jessica porque ella era la señorita de la casa. Las empleadas, después que salieron de su sorpresa y después de varias reverencias mientras se disculpaban, se apresuraron a ayudar a Margaret con el equipaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—A pesar de todo, me alegra que estés aquí— le dijo Ariel más calmado, mientras tomaba una de las manos de su hermana, la besaba y le acariciaba el  rostro con la mano que le quedaba libre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquel íntimo momento fue interrumpido cuando escucharon a alguien llamar a Ariel con insistencia. Jessica, por inercia, trato de huir pero Ariel apretó el agarre que ejercía sobre su mano mientras le susurraba que estuviese tranquila.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Con que aquí estabas. Y yo que…— sólo atino a decir la mujer antes de percatarse de que su hijo mayor no estaba solo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después, todo fue silencio y miradas cargadas de asombro durante un rato largo, hasta que Ariel cortó el silencio con una frase que confirmaba la presencia de Jessica y que le decía a Jocelyn: “tú no estás loca. Ella está aquí, está aquí”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Mire quien está nuevamente con nosotros, madre. Es Jessica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jocelyn avanzó unos cuantos pasos, con el rostro desencajado por la sorpresa. Iba a decir algo, iba a hacer algo, pero su acción fue interrumpida por la apertura de la puerta de entrada y por el paso acelerado de las dos empleadas que entraban cargando unas pesadas maletas, acompañadas de Margaret. Esta última se detuvo a medio camino de la escalera al ver la escena; o más bien, al percibir la tensión reinante en el lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ariel esperaba que su madre perdiera la compostura y se olvidara de que tenía el salón repleto de invitados y se pusiera a gritarle a Jessica por haber huido de casa siendo una niña, por haber puesto en peligro la reputación de la familia Smith y del negocio familiar. O, por lo menos, esperaba que se mostrase eufórica y feliz por tener a su pequeña hija nuevamente en casa, con ella. Pero no, nada de eso pasaba. Ella permanecía en silencio, con los ojos  bien abiertos mirando a su hija y a la mujer que la acompañaba alternativamente, como si aun no creyese que estaban ahí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las empleadas, ajenas a la situación (obviamente después de, en un principio, haber saciado su curiosidad) y siguieron con su camino, prácticamente arrastrando las maletas por las escaleras, hacia las habitaciones del segundo piso; dejaron ambas en la habitación que le había pertenecido a Jessica cuando era más joven ya que no sabían con exactitud cual maleta le pertenecía a la dama de compañía y cual a la joven.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de haber realizado su labor, entre especulaciones y cometarios indiscretos, regresaron al vestíbulo, les informaron a los presentes lo que habían hecho con las maletas y luego regresaron al salón para seguir atendiendo a los invitados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Margaret, cansada ya de tanto mutismo y tensión, decidió tomar la palabra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Es un placer conocerla al fin, señora Smith. — la saludó con una pequeña reverencia. A Margaret le pareció que Jocelyn era el tipo de mujer que adoraba que la gente le dedicara reverencias y la trataran como su fuese una reina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquel gesto sirvió para sacar a Jocelyn de su asombro y concentrarla en la realidad. Tomó aire, se enderezó y se dirigió a su hijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ariel, busca a tu padre… discretamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El susodicho se dirigió rápidamente hacia el salón después de dirigirle una significativa mirada a su hermana. Jocelyn, por su parte, hizo una pausa en la que se acomodó el vestido, se pasó la mano por el pelo para retocarse su elaborado peinado y respiró profundo para recuperar la compostura y volver a su estado normal. Luego de todo eso, caminó hacia su hija y, sin que esta se lo esperase, la abofeteó siendo Margaret la única testigo de este hecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Esto es por haberme hecho sufrir durante tanto tiempo, niña tonta y malcriada— le dijo antes de envolverla con sus brazos en un abrazo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Edmond y Ariel llegaron, encontraron a Jocelyn abrazando a una sorprendida Jessica que no correspondía el gesto de su madre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Así que es cierto—  musitó Edmond con notable alegría— mi pequeña hija está de regreso. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ariel sonreía al ver la alegría de su padre, contrario a Jessica que no dejaba de pensar “son unos hipócritas. Todos son unos estúpidos hipócritas”. Ella sentía que todo ese drama no era más que para guardar las apariencias. Ella sabía que la única razón por la que se alegraban era por su futura boda con un miembro de la importantísima familia Henderson, lo cual los beneficiaria no tanto económica sino también socialmente. Todo era por su beneficio y no porque se alegraran de tenerla de vuelta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si de verdad la quisieran la hubiesen buscado antes y era seguro de que la iban a encontrar; no estaba muy lejos, de todas formas. Y si Lucas la había encontrado sin siquiera estar buscándola, ¿por qué ellos no iban a correr con la misma suerte?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jocelyn deshizo el abrazo y le dio un beso en la mejilla en la que la había golpeado. Edmond se acercó a su hija y la abrazó fuertemente durante un rato que a Jessica se le hizo eterno; pero, contrario que con su madre, tuvo la delicadeza de corresponderle el abrazo. Pero aun así se sentía incomoda, fuera de lugar, incluso más que antes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ariel y Margaret sólo se limitaban a mirar lo que parecía ser una hermosa escena de reencuentro cada uno desde su lugar (Ariel al lado de su madre y Margaret un poco más atrás de Jessica). La dama de compañía, contrario a Ariel que se mostraba feliz y complacido con toda esa situación, estaba preocupada por Jessica y por lo que su madre pudiera hacerle como castigo por haber huido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había algo en esa fina mujer de apariencia impecable que no le gustaba. Parecía ser una de esas personas que viven de las apariencias; una mujer que con los vecinos es dulce y amable, pero para los miembros de su familia es alguien de armas tomar.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puede que se equivocara y que el hecho de que hubiese abofeteado a Jessica la hubiese predispuesto a verla como a la mala de la historia pero era mejor, en este caso y teniendo en cuenta las cosas que Jessica le había dicho sobre ella (y la expresión que ponía cada vez que escuchaba hablar de su madre) mantener los ojos bien abiertos, por si las dudas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Edmond, después de un rato de abrazar y hacerle preguntas a una Jessica dispuesta a responder con movimientos de cabeza y monosílabos, quiso arrastrarla hasta el salón pero esta se negó con la excusa de que ella y Margaret estaban cansadas por lo del viaje y que lo único que querían en esos momentos era descansar. Edmond reparó por primera vez en la presencia de la mujer y se acercó a ella para saludarla y agradecerle por haber cuidado de su hija.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sólo será un momento, Jessica— volvió a insistir con su petición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Me encantaría, padre, pero de verdad estoy muy cansada. Además, no estoy vestida adecuadamente para una fiesta. ¿Qué dirán sus invitados?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eso no es problema— intervino Jocelyn, y Jessica sintió un escalofrió recorrer su columna. — Los invitados lo entenderán cuando se les diga que acabas de llegar de viaje. Y como bien dice tu padre, sólo será un momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Qué dices, hija? ¿Aceptas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No le quedaba de otra más que aceptar. Aunque prefería estar en cualquier lugar menos en ese salón atestado de desconocidos tendría que estar ahí porque su madre, con esas simples e inocentes palabras, le había dejado bien en claro que no tenía otra opción. Siempre fue así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Está bien, acepto. Pero, por favor, ¿alguien podría encargarse de Margaret? Me gustaría que descansara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Yo lo hago, Jess. No te preocupes. — ella le dedicó un débil “gracias” a su hermano mientras era prácticamente arrastrada hacia la fiesta por una impaciente Jocelyn.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Venga, Margaret, llevémosla a su nueva habitación— la invitó mientras le tendía la mano galantemente para que ella la tomase.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Cómo cree que estará la señorita Jessica?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Estará bien, no se preocupe. Yo voy a estar con ella, recuérdelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero Margaret no se sintió mejor al escuchar sus palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;El lugar, tal cual ella lo esperaba, estaba lleno de personas que charlaban alegremente o bailaban en la improvisada pista de baile que formaron en el centro del salón. Algunas personas estaban cerca de las mesas en donde se encontraban los bocadillos, tomando algunos de las bandejas mientras charlaban o recorrían el lugar con la mirada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los empleados encargados de atender a los invitados, se paseaban de un lado al otro, tratando de no chocar con nadie, portando unas bandejas plateadas con algunas copas de champaña; otros llevaban vino y algunos, bocadillos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando los anfitriones llegaron, iban a ser nuevamente abordados por algunos ansiosos invitados pero Jocelyn lo impidió dirigiéndose directamente hacia el lugar en el que estaban los músicos para pedirles que dejaran de tocar por un momento. Todos los invitados centraron su atención en ella y no en las dos personas que entraban al salón en esos momentos. Jocelyn, sin titubear ni un solo segundo, tomó la palabra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Queridos familiares, amigos, socios, gracias por venir. La verdad es que es un placer para nosotros tenerlos a todos reunidos aquí esta noche en una fiesta que al principio no tenia motivo. Al principio, esta sólo era una reunión de amigos pero ahora, con la sorpresiva llegada de alguien muy importante para los Smith, esta ha pasado a ser una celebración. Pido un aplauso por mi hija menor, Jessica, que acaba de regresar a casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hubo gemidos de exclamación y sorpresa, e incluso, algunos se pusieron a otear para localizar a la recién llegada que permanecía oculta detrás de su padre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Jessica, hija —la llamó Jocelyn— no seas vergonzosa y acércate. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La joven nuevamente obedeció a su madre sin chistar y se encaminó hacia el escenario donde una sonriente y más que complacida Jocelyn la esperaba. Mientras se dirigía hacia allí, escuchaba algunos murmullos sobre ella, pero no les dio importancia; ella sabía de antemano que todas las personas de ese pueblo iban a pasarse sus tardes hablando de ella, ya sea bien o mal, y haciendo especulaciones sobre su boda y su repentina llegada al pueblo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También pudo fijarse que otras personas esbozaban tiernas y cálidas sonrisas cuando pasó por su lado; otros solo se limitaron a dirigirle un movimiento de cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando estuvo en el escenario, su madre la instó a que le dedicara unas palabras a los invitados, los cuales estaban ansiosos por saber más sobre la recién llegada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Lamento mucho que me hayan tenido que ver de esta forma. La verdad es que me hubiese gustado presentarme ante ustedes con una apariencia mucho más acorde con la festiva ocasión pero, como comprenderán, acabo de llegar de viaje y lo que menos esperaba era una fiesta— sonrió más abiertamente para darle más credibilidad a sus palabras— Pero, de todas formas, me alegra haber venido justamente esta noche porque así tendré la oportunidad de conocerlos y charlar con ustedes, si es que me dan la oportunidad, claro está.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunas personas, al ver la actitud de la joven, se acercaron al escenario para entablar relaciones. Madre con hijos adolescentes a los cuales les buscaban una esposa con desesperación, hombres solteros que la veían como una candidata para ser su prometida, o simplemente, algunos viejos amigos de la familia que la conocían desde que era pequeña y que solo querían saludarla y saber cómo se encontraba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su madre la dejó sola con toda esa gente que lo único que quería era buscar la forma de unir sus lazos con los de los Smith, y se dirigió hacia donde estaba su esposo charlando con los Henderson.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Debes estar feliz, Jocelyn; por fin tienes a tu hija contigo— le dijo William cuando la tuvo cerca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí, y esta vez no dejare que se me escape… No quiero que mis nietos nazcan lejos de mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Jessica se ha convertido en una jovencita muy bonita, ¿no lo creen? —Musitó Jackeline mientras la observaba— Siempre supe que lo seria pero nunca hasta que punto. Estoy tan feliz de tenerla como nueva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Y nosotros de tener a Lucas como yerno—respondió Edmond— Y hablando de él, ¿sabían ustedes algo sobre esto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No, nada. También fue una sorpresa para nosotros—contestó William— Hace tiempo que no recibimos una carta de Lucas, por lo menos es lo que pienso. Tal vez Lucas haya enviado alguna y Jackeline no me lo dijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos rieron. William tenía la costumbre de culpar a su esposa de esconderle las cosas, aunque solo lo hacía para molestarla. Esa mala costumbre suya era bien conocida por los Smith que llevaban años de relaciones con ellos. Al igual que los Henderson sabían la verdad sobre la desaparición de Jessica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando la chica se fue de su casa, a las únicas personas a las cuales ellos les contaron la verdad fue a los cuatro miembros de la familia Henderson. A los demás —a todo el que osaba preguntar por la menor de los Smith— les decían que se había ido a estudiar a otro pueblo y que estaba hospedada en casa de unos tíos. Nadie pareció dudar de sus palabras por lo que no se levantaron calumnias en contra de los Smith y todo siguió con total normalidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunas personas allegadas a la familia, de vez en cuando preguntaban por la chica, pero su curiosidad quedaba satisfecha con un “está muy bien, gracias por preguntar”. Otras veces se inventaban una que otra cosa creíble sobre ella, y asunto resulto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así pasaron aquellos seis largos años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Jessica pudo deshacerse de toda aquella molesta gente, media hora después, se dirigió hacia donde estaban sus padres para preguntarles si podía irse a su habitación a descansar. Pero al final no pudo hacerlo porque los Henderson seguían allí hablando con ellos. Y eso, que pensaba que se iba a librar de ese encuentro por lo menos esa noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La dulce Jackeline se lanzó hacia ella para abrazarla seguida por su esposo, los cuales se mostraron realmente felices por tenerla de vuelta. Le hicieron preguntas sobre cómo le había ido en esos años, pero sobre todo sobre como la había estado tratando el tonto de su hijo, sobre cómo se sentía y un sin número de cosas más que no logró entender.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella respondió de buena gana y como pudo aquel inesperado interrogatorio sintiéndose mejor de lo que esperaba con ese encuentro. Incluso se dio el lujo de reír con sinceridad ante uno de los comentarios de William.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo marchó a la perfección hasta que a Jocelyn se le ocurrió preguntar por el mayor de los Henderson.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jessica se puso tensa y perdió el reciente color rosado que habían adquirido sus mejillas. Ariel — que había llegado a la fiesta desde hacía tiempo y llevaba otro rato revoloteando cerca de donde su hermana charlaba con sus futuros suegros— apareció de repente cerca de ellos y se llevó a Jessica al solitario balcón, con la excusa de que no había tenido la oportunidad de estar con ella ni un solo minuto desde que llegó. A Jocelyn no pareció gustarle este hecho, pero aparte de la ligera mueca de desagrado que apareció en su rostro, no dio más muestras de ello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Gracias— sólo atinó a decir Jessica, con un hilo de voz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Temblaba y Ariel se dio cuenta, por lo que se acercó a ella y la abrazó fuertemente y le dio varios besos en la cabeza. Jessica, por su parte, hundió la cara en el pecho de su hermano y se dejó consentir, al tiempo que le correspondía el abrazo. Lo necesitaba. Necesitaba esa muestra de afecto más que nunca y, a pesar de su enojo y frustración, deseó que fuese su novio el que estuviese en esos momentos con ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quería que la abrazara y la besara y le dijese al odio que todo iría bien y que no tendría de que preocuparse. Sin querer, pronunció su nombre en un tono que parecía un quejido de dolor, y su hermano no pudo evitar sonreír ante este hecho. Era obvio que desconocía lo que pasaba entre la pareja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Te has ablandado, Jessica. — le dijo, después de darle otro beso en la cabeza con cierto aire divertido. — Cada vez te pareces mas a la Jessica de antes y eso me alegra muchísimo; estoy seguro de que Lucas también está feliz debido a esto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No me menciones a Lucas, por favor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pero si acabas de gimotear su nombre, Jess— respondió con burla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eso fue un desliz. — Suspiró. — Por favor, Ariel, llévame hasta mi habitación. Quiero, necesito descansar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ariel se separó de ella y le pasó un brazo por los hombros mientras la guiaba entre los invitados para sacarla del salón. Escuchó que alguien lo llamaba y con la mano izquierda hizo un movimiento indicándole que se esperase un momento. Ahora estaba con su hermana y nada ni nadie en todo el mundo era más importante que ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya en el vestíbulo, subieron la gran escalera para llegar al segundo piso y buscar el pasillo donde se encontraba la habitación de su hermana, que era la segunda a mano derecha; una habitación antes y una después estaban las de Ariel y Margaret respectivamente. Ya en el pasillo, Ariel la dejó frente a la puerta de su habitación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tus maletas ya están dentro y lo más seguro es que tu ropa y tus cosas ya estén organizadas. Así que sólo tienes que darte un buen baño de tina y acostarte. — le dio un casto beso en la frente, que duró más de lo normal, como si de esa forma quisiese o lograse hacerla sentir mejor. —Buenas noches, princesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Buenas noches— le respondió algo sorprendida. Hacía años que él no se despedía de ella de esa forma. Esbozó una diminuta sonrisa y entró a su habitación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jessica no podía quejarse, tenía al mejor hermano del mundo. Amable, cariñoso, tierno, divertido, atractivo, responsable. Ariel era un lechado de virtudes y ella estaba segura de que la mujer que se casase con él, sería infinitamente feliz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella, por más que quisiese ocultárselo a él, era feliz entre sus brazos, cada vez que él le daba algún beso o le susurraba que todo estaría bien. Se sentía bien, pero sobre todo, segura, porque sabía que si un día Lucas no estaba para detener su caída, Ariel estaría ahí para sostenerla y abrazarla con aquellos fuertes brazos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ariel siempre había cuidado de ella con más pasión de la que cualquier hermano lo haría. Jessica fue y era su todo no importaba lo que pasase entre ellos. No importaba cuan mala, ruda, arisca y odiosa ella fuese con él. Ariel siempre la querría y ella haría lo mismo con él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para Jessica, Ariel siempre había sido realmente importante. En la primera persona en la que pensaba cuando estaba feliz, cuando estaba triste, cuando estaba en problemas; cuando estaba preocupada por algo y no sabía qué hacer. Incluso llegaron a dormir juntos en varias ocasiones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunas veces porque ella no podía dormir y confiaba que entre los brazos de su hermano lo lograría. Otras, porque tenía miedo por las historias que una de las empleadas le contaba antes de irse a la cama. Y otras veces porque no quería estar sola.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus padres, ni su nana, ni ningún empleado se enteró de esto porque si lo hubiesen hecho, los habrían enviado a cada uno a lugares distintos para “impedir que lo mal hecho siguiese haciéndose”, como solía decirle Jocelyn.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ellos dos no eran los típicos hermanos y su relación distaba mucho de ser muy normal; pero a ellos no les importaba. A pesar de los años, de la distancia, de las peleas y de los enojos de Jessica, seguían queriéndose y preocupándose el uno por el otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;***&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ariel estuvo en la fiesta hasta que esta dio fin, pero fue sólo físicamente, porque su mente y corazón estaban con su hermana. Estaba preocupado, para que negarlo. Jessica era tan frágil, tan delicada (aunque ella se empecinaba en decir lo contrario) que estaba seguro de que toda esa situación terminaría haciéndole daño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando todo terminó y estuvo seguro de que su madre no lo necesitaba más, se dirigió hacia su habitación dispuesto a acostarse. Ese había sido el día mas largo y cansado de su vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se desvistió lo más rápido que pudo y dejó la ropa sobre una silla. Luego se metió en la ducha, deseando que el agua se llevase consigo todo el estrés que había acumulado ese día gracias a su madre y su fiesta. Cuando hubo terminado de asearse, se vistió allí mismo sólo con el pantalón del pijama y se colocó una toalla alrededor del cuello para ir secándose su alborotado cabello castaño claro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al salir, se encontró sentada sobre su cama a su hermana, con las piernas estiradas y enseñando mas piel de la que él estaba acostumbrado a verle. No sabía si decirle que se cubriese o hacerse el de la vista gorda. Era su hermana, era cierto, pero no por eso ella tenía que mostrar más de lo debidamente necesario. Esa no era una actitud propia de una señorita decente, aunque respecto a  Jessica uno nunca sabía que esperar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Qué haces despierta a esta hora? —le preguntó, mientras se sentaba en la cama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Acabo de darme cuenta de qué es lo que ven las chicas en ti—alegó con una sonrisa, sus ojos vagando por el cuerpo de Ariel sin ningún tipo de pudor, mientras acariciaba con el índice derecho el pecho desnudo de su hermano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Por fin te diste cuenta de lo encantador que soy, ¿verdad? Es que soy irresistible, hermanita. —Jessica esbozó una sonrisa triste a modo de respuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ariel lanzó la toalla que tenía sobre los hombros hacia la silla donde se suponía que estaba la ropa que se había quitado, y se acercó a Jessica para abrazarla, ignorando el hecho de que tenía el torso desnudo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Quieres contarme lo que pasó?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿No te lo imaginas? —él negó con la cabeza. —Lucas se empecinó en venir hasta acá y por más que traté de disuadirlo, no cambió de idea. Siempre tan terco, siempre pensando en él y sólo él. ¿Y yo qué? ¿Acaso no importa lo que yo quiera? ¿Acaso esto tiene algo que ver con que él sea el hombre, el supuesto “sexo fuerte”?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eh… No creo que la cosa vaya por ahí, Jessica. — alegó separándola de él. — Tal vez sólo quería ver a sus padres; no puedes culparlo por eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Lo defiendes aun sabiendo que yo salgo perjudicada? — le dijo con la rabia escurriéndose entre cada palabra. Él ya estaba pensando que se había tardado demasiado en mostrar su “adorable” carácter.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No lo defiendo, cariño. Sólo trato de, no sé, encontrarle respuesta a todo esto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Él me dijo que quería ver a sus padres…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Ves? Tenía razón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—…Y decirles—continuó, ignorando por completo la interrupción. — que estábamos comprometidos y todo eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pero si ya lo saben. Aquí todo el mundo lo sabe (nuestros padres y los de Lucas quiero decir)  y espera con ansias el día de la boda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pero él quería hablar con ellos sobre eso, no sé por qué. Decía una y otra vez que quería decírselos él mismo sin intermediarios. Que &lt;span style="font-style: italic;"&gt;tenía&lt;/span&gt; que hacerlo él. Es algo realmente estúpido y es por esa estupidez que estoy aquí. Debí golpearlo para que entrara en razón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No es por defenderlo ni poderme de su lado, Jess, pero si yo hubiese estado en su lugar hubiese hecho lo mismo. Hubiese querido gritarle a medio mundo que estaba por casarme con la mujer más hermosa y maravillosa del mundo. Aunque coincido en que es algo tonto. Si Jackeline y William lo saben, ¿para qué decírselos otra vez?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jessica lo miró seria y fijamente durante un rato largo, antes de hablar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Estas raro, Ariel. —él le sonrió. Era una sonrisa enorme y hermosa, que le provocó a Jessica unas enormes ganas de lanzarse hacia él y abrazarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí, lo sé, pero no me culpes. Supongo que el hecho de tenerte aquí, en La Esperanza, me hace sentir como si nunca te hubieses ido y nada de aquello hubiese pasado. Me hace sentir como si fueses mi pequeña hermanita otra vez. —ella suspiró.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Yo no dejo de sentir ganar de huir. Me siento incomoda en este lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No deberías, esta es tu casa. —Jessica se removió en la cama y se apoyó del pecho de su hermano. — ¿Y como está Lucas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Él está bien. La de los problemas soy yo, así que preocúpate por mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ariel rió y Jessica levantó la cabeza para verlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Y eso, que el que estaba raro era yo. Debería agradecerle o pegarle a Lucas por ponerte así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Así cómo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tan sumisa. Esta no es la Jessica que encontré en Villa Mar. Esa era una amargada, que pensaba que era la reina del universo. Una anciana en el cuerpo de una niña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella rió con sarcasmo y luego le dio un fuerte golpe en la pierna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡Que gracioso, que gracioso! — ella siguió pegándole durante unos instantes más. Luego hubo silencio y quietud otra vez, pero esta vez los hermanos se miraban a los ojos con intensidad, como si de esa forma pudiesen saber lo que pasaba por la cabeza del otro. Como si pudiesen decirse un sin número de cosas con ese gesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—A mi me gusta esta Jessica. — Ariel le acarició el rostro y le apartó el pelo de la cara, colocándoselo detrás de la oreja. — Prométeme que seguirás comportándote de esa forma y que dejarás de esa chiquilla amargada y enojona que vi hace poco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Trataré. —respondió antes de proferir un gran bostezo, que delataba que estaba más cansada de lo que aparentaba. —Será mejor que me vaya a acostar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Por qué…?—comenzó él, sintiéndose un poco nervioso. — ¿Por qué no te quedas a dormir aquí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella se lo pensó durante unos segundos y luego le sonrió, mientras asentía.   No encontraba nada de malo en hacer eso; ella había dormido infinidad de veces en esa habitación, al lado suyo, por lo que no era algo raro o incomodo para ninguno de los dos. Además, lo que menos le apetecía a Jessica era estar sola para darle una oportunidad a su madre de molestarla por lo de su huida. La idea de estar con Ariel en esos momentos se le antojaba fabulosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí, está bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ambos se acomodaron en la cama, bastante más cerca de lo que lo habían hecho cuando eran apenas unos niños, y luego se inclinaron cada uno hacia un lado para apagar las lámparas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8757021941075676046-2872954232396760545?l=elid-storyblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elid-storyblog.blogspot.com/feeds/2872954232396760545/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8757021941075676046&amp;postID=2872954232396760545' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8757021941075676046/posts/default/2872954232396760545'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8757021941075676046/posts/default/2872954232396760545'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elid-storyblog.blogspot.com/2009/12/capitulo-16.html' title='Capítulo 16'/><author><name>Lizzy Kim</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13426534874156181252</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-dqcQtMKdaHg/Tae0saqJYmI/AAAAAAAAAJ4/rH5iXTgVV6U/s220/robado%2Ba%2Bpanic18%2B32.png'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8757021941075676046.post-7452876658104715621</id><published>2009-08-03T11:33:00.002-04:00</published><updated>2009-08-03T11:45:23.668-04:00</updated><title type='text'>Capitulo 15</title><content type='html'>Josh no podía creer como aquel alto e impenetrable muro de concreto que separaba el pasado (ese estúpido pasado que ensuciaba su nívea reputación) del presente se estaba desmoronando poco a poco a una velocidad alarmante. Estaba cada vez más cerca de ser golpeado por la fuerza arrasadora con la que vendría su pasado, el cual le escupiría la verdad, esa que tanto ocultaba, en la cara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí, eso pasaría (aunque no de esa forma, obviamente) y él por más que gritase, culpase o tratase no podría impedirlo porque nadie podía detener al destino, mucho menos cuando este se ensaña y se encapricha con hacerte pagar cada una de tus maldades, aunque estas fuesen pocas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En realidad, Josh Henderson nunca fue una mala persona; no en realidad. Siempre fue un muchacho tranquilo, serio, alegre y bastante sobre protector con su pequeño hermano Lucas, al cual le llevaba tres años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Josh nunca hizo nada de lo cual pudiera arrepentirse o que le causara el mismo desasosiego que sentía en esos momentos; por lo menos eso pudo decirlo hasta que cumplió los diecinueve años y cometió el error más grande y estúpido de su vida (aunque el error lo venía cometiendo desde los diecisiete, metido en su propia casa). Un error por el cual pagaría el resto de su vida y el cual había empezado a pagar a principios de ese mismo año, cuando su hermano decidió emprender su viaje hacia Villa Mar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En aquel entonces, cuando se dejó llevar por sus escandalosas hormonas y por la alocada idea de que experimentar con lo que no debía era bueno, no pensó que la situación se complicaría tanto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;“Es sólo un juego”&lt;/span&gt; decía, pero al parecer, sólo él se tomaba las cosas tan a la ligera. Sólo él se daba el lujo de pensar de esa manera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una noche todo se salió de control y el error que había cometido la primera vez llegó a límites insospechados incluso para él que decía que tenía todo bajo control. Hizo y dijo cosas que no debía, hirió a personas que no se lo merecían pero nunca se retractó ni se mostró arrepentido por lo que había pasado esa noche. Josh nunca se retractaba, mucho menos pedía perdón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;“No fue mi culpa”&lt;/span&gt;, se decía una y otra vez para convencerse a sí mismo hasta que al final lo logró; nadie nunca lo hizo ni lo haría sentirse culpable por todo lo que pasó ni por lo que pasaría después.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esa época, se había hecho el desentendido ante todo el que le preguntaba si sabía algo. Se mostraba sorprendido y dolido ante lo ocurrido, consolaba a todo el que creía que lo necesitaba con una que otra palabra agradable, pero sus gestos y sentimientos nunca, nunca fueron verdaderos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo alguien sabía lo ocurrido —a medias, pero lo sabía— y sabía de sobra que a espaldas de todo el mundo, Josh se alegraba por lo que había pasado. A nadie más que a él le convenía todo lo que pasó esa noche. Y aunque lo que pasó fue el producto de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;su error&lt;/span&gt;, él daba gracias a todos los santos porque pasó y su secreto quedó a salvo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa persona que conocía tan enorme secreto, podía darse cuenta de que el simple recuerdo de su pasado, o la mención de algo relacionado a este, alteraban a Josh y lo ponían de pésimo humor, mucho más en esos momentos en los que Lucas no estaba en casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa persona no era nadie más que Jackeline, su madre, la cual en esos momentos se dirigía a su habitación para hablar con él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella, después de unos breves instantes de duda, tocó la puerta y sin esperar respuesta entró. Josh, que había estado recostado plácidamente en el sillón antes de que ella irrumpiera en su cuarto, la reprendió por entrar sin esperar respuesta. Ella se defendió con un simple &lt;span style="font-style: italic;"&gt;“eres mi hijo y no tienes nada que no haya visto antes. ¿O acaso se te olvidó?”&lt;/span&gt;, que provocó la molestia del joven pero, de todas formas, no discutió con ella sobre eso, sólo se limitó a preguntarle qué quería con una expresión de fastidio en el rostro. Jackeline la pasó por alto cuando le dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Quiero que me expliques porqué te comportas de esta manera y porqué me tratas como si yo fuese tu enemiga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Josh la miró, impávido, desde el sillón en el que todavía estaba sentado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Yo no la trato como si fuese mi enemiga, madre. Créame.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tal vez no, pero no puedes negar que te comportas y me tratas de una manera diferente, más hostil… como si yo te hubiese hecho algo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Claro que me ha hecho algo, madre. ¿O cree que el hecho de conspirar en mi contra junto con Lucas es poco? — respondió con calma, sin siquiera alzar la voz, lo cual hacia que las palabras saliesen siseantes, venenosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Nadie está conspirando en tu contra, hijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Ah no? — Se puso de pie y caminó hacia su madre con ímpetu— Entonces debo creer que el encuentro de Lucas con la pequeña Smith fue una coincidencia y que usted no tuvo nada que ver con eso. Debo creer que el tonto de mi hermano se fue de La Esperanza sólo porque sí y no porque quería buscar a Jessica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eso fue lo que pasó… Esa es la pura verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡Mentira! — Estalló, sin poder contenerse, olvidándose por completo que era con su madre con quien hablaba—Usted le ayudó. Usted preparó todo esto porque cree que yo soy el culpable de lo que pasó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Y no lo eres? —se atrevió a preguntar Jackeline, ignorando la rabia que crecía a borbotones en su hijo y el miedo que esta le provocaba— ¿No fuiste tú el causante de todo ese desastre?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡Por supuesto que no! —lo dijo con tanta convicción que hasta el más incrédulo de los hombres hubiese caído rendido ante la seguridad del joven. Y es que cuando repites mucho algo, al final terminas creyendo que es verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Bien — dijo Jackeline con calma, mientras se daba la vuelta y se dirigía hacia la salida, como muestra de que hasta ahí había llegado la conversación— Si tu no fuiste el culpable de lo que pasó esa noche, yo tampoco soy culpable de lo que me acusas. — Y sin más, salió de la habitación, dejando a su hijo rabiando en la semioscuridad de su cuarto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;***&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Eran las ocho de la mañana de un sábado común y corriente de septiembre pero eso no impedía que en la casa de los Smith hubiese más movimiento de lo normal. Más movimiento que en cualquier otra parte del pueblo, para ser más específicos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empleadas limpiando cada rincón de la casa con tanto esmero y dedicación que cualquiera pensaría que nunca habían desempolvado o barrido allí. El jardinero, junto a dos empleadas más, estaba embelleciendo el jardín más de lo que ya estaba, cortando ramitas, barriendo el césped y limpiando la plazoleta. Empleados de la floristería dejando hermosos arreglos florales en el salón, entre muchas otras tareas que sólo tenían como fin acondicionar la casa para la fiesta que se iba a llevar a cabo esa noche y que tenia a todo el mundo expectante (excepto a los empleados que los tenia al borde de la desesperación por todas las cosas que tenían que hacer).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo era un caos, sí, pero un caos bien supervisado por el ama de llaves y por Jocelyn — la señora Smith— la cual se quejaba de que había muchas cosas por hacer y pocas personas para llevarlas a cabo. No podía contar con su esposo Edmond porque al ver el circo en el que se había convertido su casa tan temprano, decidió escaparse con la excusa de que unos amigos lo habían invitado a pescar y que él, muchas veces, les había dicho que no podía ir con ellos para quedarse en casa con su esposa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jocelyn no le dijo nada porque, en parte, él tenía razón. Hacía mucho tiempo que Edmond no salía con sus amigos para pasarse el fin de semana completamente con ella. Al final pensó que se merecía el día libre con sus amigos así que se hizo la desentendida respecto a la pequeña mentira y lo despidió con un beso en la mejilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al saber que no contaría con su esposo, pensó en el último hombre de la casa que quedaba disponible: su hijo. Por tal motivo mandó a una joven empleada a despertarlo y a decirle lo que tenía que hacer; pero la joven, al cabo de unos minutos, volvió donde ella estaba para decirle que Ariel se había negado a salir de su habitación ya que estaba muy cansado por el extenuante trabajo realizado el día anterior. También, como era de esperarse, alegó encontrarse enfermo. Jocelyn sólo suspiró, resignada y le dijo a la empleada que lo dejara dormir un rato más pero que tuviera pendiente el que tenía que despertarlo. Después de eso, se dirigió hacia el jardín trasero para supervisar el trabajo de limpieza de esa zona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hubo necesidad de despertar a Ariel. Este, sigiloso y mirando para todos lados tratando de localizar a su madre, bajó las escaleras del vestíbulo en plan de escape pero todos sus esfuerzos fueron en vano ya que jocelyn lo encontró justo cuando iba a abrir la puerta. Él trató de explicarle lo que hacía con excusas tontas pero Jocelyn, que no tenía un pelo de tonta, no le dio tiempo a nada ya que lo tomó por un brazo y lo arrastró hacia donde tenían guardadas todas las botellas de vino murmurando cosas como “vamos a ver si ahora te escapas” y “es igual a su padre”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así pasó el día en casa de los Smith: entre limpieza, quejas por parte de un Ariel lleno de polvo y algo despeinado y risas por parte de las empleadas que lo escuchaban y ayudaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de todo el desorden que se armó en la mañana y que parecía ir en aumento a cada segundo, la casa, la comida y todo lo relacionado con la fiesta estuvo listo a tiempo. Incluso Jocelyn, que tardaba horas en arreglarse, estuvo lista en el vestíbulo junto a un Ariel deslumbrante y bien vestido para cuando llegaron los primeros invitados a la fiesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de un rato, Jocelyn lo dejó solo y decidió ir al salón para ayudar a su esposo con los invitados y para cerciorarse de que los empleados que servían esa noche hicieran las cosas bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de un rato largo, Ariel entró al salón charlando con los últimos invitados que recibirían esa noche: los Port, unos comerciantes que se encargaban de la exportación de licores hacia algunas islas del Caribe y que eran clientes de las empresas de los Smith (aunque no tenían su sede principal en ese pueblo sino en Villa Mar, uno de los pueblos vecinos).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ariel, aunque se mostraba tranquilo y vivaracho, estaba sumamente nervioso porque temía que alguno de los Port tuviera el atrevimiento de preguntarles a sus padres si la Jessica Smith que vivía en Villa Mar era algún familiar suyo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A ratos se convencía de que si no lo habían hecho en los meses que llevaban de relaciones con él y su familia, no lo harían en ese momento pero la duda seguía atenazándole los nervios y no lo dejaba disfrutar de la fiesta como era debido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando la conversación entre ellos (que estaba basada, meramente, en la destilación de licores y los tipos de licores que conocían y habían probado) terminó, Ariel pensó que podría respirar tranquilo pero no pudo; los Henderson, aprovechando que los anfitriones estaban libres, se acercaron para hablar con ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jackeline y William, después de unos minutos, se llevaron a Jocelyn y a Edmond para la otra punta del salón donde unos amigos comunes los esperaban, copas en mano y riendo alegremente, dejando a Josh y a Ariel solos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La tensión podía sentirse en el aire, al igual que la incomodidad que sentían por estar el uno al lado del otro. Mucho mas después de la fuertísima discusión que tuvieron el día anterior a causa de la relación que había entre sus hermanos. Los que estaban a su alrededor no notaban esto porque todavía creían que estos dos jóvenes eran tan amigos como cuando eran niños; pero los tiempos habían pasado y las circunstancias los llevaron —o mas bien llevaron a Ariel— a separarse, a buscar caminos diferentes que no se cruzaran por nigun motivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ariel se alejó primero sin decirle una palabra y Josh no mostró ningún indicio de que le hubiese molestado, sólo se limito a tomar de su copa mientras recorría el salón con la mirada. No tenia nada mejor que hacer, y observar a los demás invitados era lo más entretenido que podía hacer en esos momentos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;***&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie se hubiese imaginado que el viaje de Villa Mar hacia La Esperanza fuese tan extenuante y abrumador; y eso, que emprendieron el viaje a una hora bastante fresca y agradable y que la distancia que separaba ambos pueblos era relativamente corta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que no fue agradable en sí fue el trayecto. Jessica estaba enojada, deprimida y cansada, pero no decía ni una sola palabra, ni siquiera para quejarse. Lucas no tenía la mas mínima idea de que hacer para que la sensación de culpa abandonara su pecho y para que su novia cambiara de cara. Y Margaret —porque Jessica dijo que no iba a estar rodeada de esa jauría de lobos sin ella y se la había llevado aunque Margaret se había negado— trataba por todos los medios de animar un poco a la joven. Sin éxito, por supuesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al final, llegaron a La Esperanza rodeados por un aura cargada de tensión y un poco de hostilidad por parte de Jessica, la cual seguía enfurruñada y sin hablar (por lo menos no en presencia de Lucas).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este último las había dejado cerca de la salida de la estación de trenes cuidando las maletas mientras él iba en busca del chofer que había mandado a contratar con la persona a la que le compró los pasajes. Volvió a los pocos minutos con un hombre alto, robusto, ataviado con el típico y caluroso uniforme de chofer. Este, junto con Lucas, se encargó de subir las pocas maletas al auto mientras Jessica y Margaret se acomodaban en el asiento trasero —Jessica junto a la ventana, dejando a Margaret en el centro para no tener que estar cerca de Lucas—.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y de esta forma se dirigieron hacia las respectivas viviendas de los jóvenes, rodeados por la molesta tensión que los había seguido desde que salieron de Villa Mar y que era incluso perceptible por el chofer que no sabía que decir para que el viaje fuese menos desagradable, y por un pesado silencio sólo roto por el ruido que producía el auto sobre la calle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasada una hora de trayecto, el chofer se detuvo frente a la fachada de una despampanante casa de estilo colonial, cercada por altos muros de piedra y que sólo era visible a través de las puertas de hierro forjado (que tenían una enorme “H” cursiva en el centro) que daban acceso al jardín delantero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El chofer ayudó a Lucas —el cual se bajó del auto resignado ante el hecho de que no obtendría una sola palabra de su prometida por lo menos esa noche— a sacar su maleta del baúl y a colocarla frente a la puerta de entrada que daba acceso al vestíbulo. El joven, sin más ademan que una vaga despedida con la mano y la promesa de ir a visitarlas al día siguiente, entró a la aparentemente desolada vivienda sintiendo un peso invisible posarse sobre sus hombros. Y era de esperarse ya que tener a un prometida molesta era lo mínimo que iba a pasarle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cansado y abrumado chofer no esperó ninguna orden para emprender el camino rumbo a su destino final: la casa de los Smith. Por suerte para él que ya estaba cansado de tanto mutismo y tensión, la casa quedaba a unas pocas cuadras de distancia. Y para mayor regocijo del pobre hombre, las casi siempre abarrotadas calles circundantes a la zona, estaban desiertas esa noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las puertas de hierro forjado que flanqueaban el jardín delantero estaban abiertas mientras los empleados de seguridad —uno a cada lado del camino— vigilaban la entrada para que ningún invitado no deseado hiciese acto de presencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El jardín (que, según recordaba Jessica, nunca había estado tan atestado de flores y lámparas) estaba completamente iluminado por unas farolas colocadas a cada lado del camino que debían seguir los autos para llegar al pórtico de entrada. Dicho camino era una especie de curva que bordeaba un tramo de jardín circular y que cuyo principio y final tenían en mismo destino: las enormes puertas de hierro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde la perspectiva del que llegaba por la avenida principal, el camino junto al pequeño círculo de flores y arbustos, formaba una especie de enorme gota iluminada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jessica, sintiendo una opresión en el pecho, pedía fuerzas para soportar todo lo que se le vendría encima en ese lugar, lo cual sabía de antemano que no sería nada fácil de soportar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8757021941075676046-7452876658104715621?l=elid-storyblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elid-storyblog.blogspot.com/feeds/7452876658104715621/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8757021941075676046&amp;postID=7452876658104715621' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8757021941075676046/posts/default/7452876658104715621'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8757021941075676046/posts/default/7452876658104715621'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elid-storyblog.blogspot.com/2009/08/capitulo-15.html' title='Capitulo 15'/><author><name>Lizzy Kim</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13426534874156181252</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-dqcQtMKdaHg/Tae0saqJYmI/AAAAAAAAAJ4/rH5iXTgVV6U/s220/robado%2Ba%2Bpanic18%2B32.png'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8757021941075676046.post-1290663733022215890</id><published>2009-06-06T19:06:00.002-04:00</published><updated>2009-06-13T11:41:38.373-04:00</updated><title type='text'>Capítulo 14</title><content type='html'>&lt;span style="font-style: italic;"&gt;A pesar de lo tarde que era y del frío que hacia fuera, Jessica salió a hurtadillas de su habitación, con los zapatos en las manos para no hacer ruido al caminar, con el propósito de encontrarse con aquella persona que ocupaba su mente cada segundo del día. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Cruzó veloz, pero silenciosamente, frente a la habitación de su hermano y caminó con algo mas de tranquilidad por los otros pasillos donde solo estaban las vacías habitaciones de huéspedes, hasta llegar a la gran escalinata cubierta con una preciosa y costosa alfombra rojo oscuro. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Bajó cada uno de los peldaños con sumo cuidado ya que las lámparas no estaban encendidas y la débil luz de la luna que se filtraba por los vanos de la fachada, no era suficiente para alumbrar su camino. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Ya del otro lado de la puerta, se puso sus zapatos y bajó lo más rápido que pudo los tres peldaños de la escalinata de la entrada. Cruzó el jardín corriendo, con el corazón desbocado ante la perspectiva de volver a ver a su amado otra vez. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Llegó a las grandes puertas de entrada que flanqueaban la casa, con la respiración agitada y su acelerado corazón amenazando con salírsele del pecho; además del creciente terror que le atenazaba los huesos, terror a algo que no sabía que era. Pero nada de esto la detuvo a la hora de, con gran esfuerzo, abrir las puertas de hierro hermosamente forjado y adornado (las cuales se abrieron con un molesto chirrido que por suerte, nadie escucharía; la casa estaba muy lejos) y seguir corriendo hacia donde se suponía que él estaría esperándola, con los brazos abiertos y una sonrisa en los labios. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Después de mucho correr, trastabillar, caer, y todo esto sin detenerse para tomar aire o descansar, llegó al gran parque que se encontraba a dos calles de su casa. Desde donde estaba, pudo apreciar a su amado de espaldas hacia ella. Lo llamó, sin importarle que alguien la escuchase (de todas formas, nadie parecía escuchar nada. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Todo estaba demasiado tranquilo y silencioso, a pesar de sus fuertes pisadas resonando en el pavimento y su voz llamándolo), mientras corría para llegar a él. Éste se dio la vuelta rápidamente y Jessica no pudo hacer más que gritar de terror al ver lo que tenía en frente: un monstruo. Un ser horripilante y detestable. Un reflejo de sus miedos. El reflejo de lo que él se convirtió…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jessica se despertó sobresaltada y con un grito de terror aflorando de sus labios. Esa era la quinta vez en esa semana que tenía ese mismo sueño, ese sueño horripilante que de seguro sólo le daría miedo a ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con esfuerzo, se sentó en la cama y apoyó la espalda en el respaldo, mientras respiraba profundamente al tiempo que se ponía una mano en el pecho; como si de esa forma pudiese controlar los agitados latidos de su corazón. O como si pudiese sacar, a medida que inhalaba y exhalaba, esa pesadilla de su cabeza y el terror de su pecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era algo inútil, ella lo sabía muy bien. Nada ni nadie lograría sacarle esa pesadilla de la cabeza si no le borraban todos sus recuerdos del pasado, lo cual era imposible. Aunque si hubiese una forma de lograrlo, ella se mostraría reacia a aceptar que le borraran la memoria  porque conservaba pocos, pero hermosos recuerdos. Recuerdos en los que Lucas y Ariel eran los protagonistas y en los que era feliz y exhibía una enorme sonrisa inocente e infantil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Margaret llegó al poco rato, con la respiración agitada debido al esfuerzo que debió suponerle llegar corriendo desde la cocina. Cuando entró, encontró a Jessica todavía en la misma posición y con la mirada fija en algún punto del techo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Se encuentra bien? Lucy me dijo que la escuchó gritar…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jessica no le respondió. Todavía seguía pensando en la tonta idea de que sería muy bueno que limpiaran su memoria de aquellos recuerdos dolorosos y en seleccionar los recuerdos que no le gustaría perder. Estaba desvariando, y de muy mala manera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Señorita…?— la llamó Margaret, con preocupación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Margaret, ¿Qué sería usted capaz de dar o perder, véalo como quiera, con tal de olvidar algunas cosas?—la susodicha le dirigió una mirada entre confundida y preocupada. Jessica siguió hablando— ¿Sería usted capaz de dar sus mejores recuerdos con tal de perder los peores?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿A qué viene todo esto, señorita?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—A que me cansé de tener esta estúpida pesadilla noche tras noche. —le dijo, con un tono de voz completamente diferente del que había estado usando. Margaret suspiró aliviada al escucharla— Si a Lucas no se le hubiese ocurrido hacerme esta tonta propuesta de ir a casa de nuestros padres, yo no estaría así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Todo esto es por eso?—cuestionó, incrédula— ¿No cree que está dejando que una simple visita de pocos días la afecte demasiado?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jessica bufó. Ella sabía que la visita era cualquier cosa menos simple. Sabía que tendría que soportar ser exhibida como un jarrón costoso delante de todos los amigos de sus padres y, para colmo, delante de los de sus futuros suegros que no fueran amigos de sus padres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sabía que tendría que aguantar un sermón, más extenso que el código constitucional por haberse fugado de casa y por haber permanecido tanto tiempo en las sombras. También, por supuesto, por haberse comprometido en secreto y sin el consentimiento de sus padres (aunque el prometido fuese de su completo agrado).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sabía que tendría que ver un par de rostros completamente desagradables que, para que negarlo, era lo que más le desagradaba de la idea de ir a visitar a sus padres. Margaret sabía todo esto (porque Jessica se había tomado la molestia de contárselo hacía tiempo) pero aún decía que la visita sería simple y que terminaría disfrutándola.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Pobre ilusa”, pensó Jessica, la primera vez que la escuchó decir eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Respóndame algo— volvió a tomar la palabra la dama de compañía, mientras se sentaba en el borde de la cama— ¿No había tomado ya la decisión de ir a la casa de sus padres?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jessica la miró, confundida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Qué le hace pensar eso?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—El hecho de que el día que los Port ofrecieron su fiesta, usted y yo tuvimos una conversación sobre el tema y me pareció que ya se había decidido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Entienda algo, Margaret: no me hace gracia estar en casa de mis padres porque estos, al igual que mi hermano, van a estar demasiado pendientes de mí…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—…Y no la van a dejar estar mucho tiempo con su novio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jessica esbozó una sonrisita pícara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eso también influye en mi desgana, pero no era lo que iba a decir. —Margaret iba a preguntar que a qué se refería pero Jessica no la dejó— Ya no importa. De todos modos, usted no va a dejar de insistir en que debo ir, en que debo complacer a mi maravilloso y perfecto novio, en que será divertido y un montón de tonterías más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Margaret le sonrió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Usted es bastante molesta cuando se obsesiona con algo, ¿sabe?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Eso quiere decir que me va a hacer caso?— le preguntó mientras se ponía de pie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eso quiere decir que voy a tratar de hacerlo. En todo caso, todavía tengo que agotar mi última oportunidad de convencer a Lucas de que desista de esa idea. —Margaret la miró, interrogante— Lucas me dijo que el viaje a La Esperanza sería mañana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La dama de compañía abrió mucho los ojos debido a la sorpresa y a los pocos segundos se puso a caminar de un lado al otro, mientras abría gavetas y murmuraba cosas como “no hay mucho tiempo” o “que debería guardar”. Jessica, simplemente, la miraba desde la cama con una expresión de desconcierto en el rostro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto, Margaret detuvo toda esa locura y se dirigió al baño, del cual salió a los pocos minutos con una estela olor a vainilla detrás de ella. Se acercó a Jessica y la sacó de la cama casi a rastras, llevándola hacia el baño donde ya estaba preparada la bañera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Jessica salió del baño, envuelta en su albornoz blanco, vio con sorpresa (y porque negarlo, algo de horror) el desorden que había en su habitación. Gavetas abiertas, la puerta del ropero abierta y este completamente vació. La cama repleta de ropa cuidadosamente doblada, y en el suelo, tres maletas yacían abiertas mientras Margaret, a un lado de la cama, con las manos apoyadas en la cintura, seleccionaba la ropa que, según ella, era la adecuada para el viaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jessica con un “¿qué es todo esto?” llamó su atención y la dama de compañía, después de dar un respingo, se dirigió a ella para ayudarla a vestirse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa mañana, definitivamente, iba a ser una de las que Jessica no olvidaría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;***&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Seis de la tarde y Ariel aún permanecía en su oficina trabajando. Todos los empleados se habían marchado ya, incluida su secretaria, por lo que reinaba un molesto y pesado silencio sólo roto por el rasgueo de su pluma sobre el papel y el ruido que producía la lluvia al chocar contra la ventana y al deslizarse por la cornisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por lo menos fue así durante las dos primeras horas que permaneció en esa oficina, firmando papeles y revisando los informes que le habían entregado los supervisores de los diferentes departamentos de la empresa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicha calma fue rota por la inesperada visita que recibió a eso de las ocho de la noche. El recién llegado había entrado a su oficina como si fuese la suya propia, se había quitado el abrigo y lo había colgado en el perchero y, finalmente, había dejado su paraguas en el paragüero que estaba en la esquina opuesta, todo esto bajo la atenta y sorprendida mirada de Ariel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Qué se supone que haces aquí?—preguntó este, cerrando la carpeta que había estado revisando y dejando su pluma sobre esta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su visitante ignoró el tono hostil con el que Ariel hizo la pregunta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Vengo a hablar contigo y esta vez no va a haber nada que nos impida hacerlo— le respondió mientras se sentaba en una de las sillas que estaban frente al escritorio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tendrá que ser después porque, si no te has dado cuenta, estoy trabajando. Entre mis pasatiempos no está quedarme hasta tarde en la oficina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No, Ariel, vamos a hablar ahora. Llevas tiempo esquivando esta conversación…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Porque no vale la pena hablar de ello. Es mas, para ser sincero, no me apetece hacerlo, así que…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Mira Ariel, no sé qué es lo que pretendes ni sé porqué te estás comportando de esta forma tan rara y, para ser sincero yo también, no me interesa saberlo ni vine hasta aquí para que me lo digas. El motivo de mi visita es saber qué demonios estás tramando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ariel le dirigió una mirada cargada de desconcierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No sé de que me hablas…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡No te hagas Ariel, que sabes muy bien de lo que te estoy hablando! Estoy seguro de que fuiste tú el de la idea de la boda. Yo sé que tú sabías donde estaba Jessica y también sé que tú le dijiste a mi hermano donde estaba, así que no te hagas el desentendido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ariel no pudo evitar reír ante sus palabras. Sí, era cierto, él había movido unos cuantos hilos para que Jessica y Lucas terminasen juntos pero no había sido nada del otro mundo. Cuando él llegó a Villa Mar, el asunto del compromiso ya estaba hecho. Él sólo se enfocó en que fuese algo real.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tampoco había tenido que hacer gran cosa; Lucas estaba enamorado de Jessica desde que era un niño, y Jessica había dado muestras de estar interesada en él en los días en que Ariel estuvo en Villa Mar. Así que, por más manos que hubiesen movido los hilos que los empujaron a comprometerse de verdad, había sido algo que iba a terminar ocurriendo de cualquier forma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Crees que la boda de Jessica y Lucas es todo un plan, Josh?— Ariel no necesitó respuesta. Lo que vio en los ojos de su ex mejor amigo fue suficiente— ¿Un plan contra qué… o quién?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ariel le miró con una ceja arqueada mientras esperaba que su acompañante respondiera, cosa que Josh, obviamente, no iba a hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eso deberías decírmelo tu—respondió mas tranquilo aunque su tono de voz seguía siendo rudo. — Por eso estoy aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pues deberías irte porque aquí no le vas a encontrar respuestas a tus preguntas retóricas. ¿Por qué mejor no hablas con tu hermano y le cuentas de tus dudas y conjeturas sobre su futura boda? Estoy seguro de que él, al igual que Jessica, te las responderán todas y te demostraran porqué piensan casarse. Aunque estoy seguro de que tu, con sólo verlos, te darás cuenta del porqué.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Josh esbozó una sonrisa maliciosa, del tipo que provocaban escalofríos en quien las veía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Supongo que cuando los vea, exhumando miel por cada poro de su piel, voy a pasar por alto el hecho de que apenas llevan unos meses juntos en donde sea que se encuentren. Aunque supongo que este rápido compromiso —si no tiene nada que ver con un plan, como tu dices— se debe a que tu querida hermanita está demasiado desesperada por tener un hombre a su lado. Ella siempre ha sido así…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡No te permito que hables mal de mi hermana!—le reclamó Ariel mientras se levantaba del asiento y daba un fuerte golpe, con las dos manos, sobre el escritorio. Josh hizo lo mismo cuando le respondió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Y yo no voy a permitir que ni tú ni tu… virginal hermanita utilicen a mi hermano para escalar económicamente. Quedas advertido, Ariel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y con eso último, se dispuso a tomar sus cosas y a salir del lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;***&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Jessica nunca había imaginado hasta que punto podía llegar una persona cuando quería que otra hiciera algo, por mas pequeño, molesto o insignificante que fuese. Lamentablemente, le había tocado comprobarlo con Margaret y su obsesión para que ella aceptase ir a visitar a su familia al otro lado del pueblo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cosa había pasado de insistirle hasta el cansancio con que era una buena idea y con eso de que nada malo podría pasar, hasta  el punto de tenerle las maletas listas “para ganar tiempo”, como le había dicho Margaret varias veces mientras las arreglaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegados hasta ese punto, nada podría evitar que ella hiciese ese viaje pero, de todas formas, fue esa tarde a la casa de su prometido para jugarse sus últimas cartas; para tratar, por última vez, de convencerlo de que desistiese de esa tonta idea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando llegó a la casa, el ama de llaves le dijo que Lucas estaba atendiendo a unos amigos que fueron a visitarlo, así que ella optó por quedarse dando vueltas por su jardín a quedarse escuchando lo que decían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A los pocos minutos, una empelada le llevó una bandeja con té y galletas por lo que tuvo que detener su paseo y quedarse en la plazoleta. La empleada, la misma que estaba enamorada de Lucas y que no toleraba a Jessica, no dijo ni una sola palabra mientras servía el té. Y a la hora de dirigirse de vuelta a la casa, apenas hizo una inclinación de cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si Jessica no hubiese tenido otras cosas en mente, hubiese puesto a esa empleada en su lugar, pero como todo el asuntó de Lucas y el viaje la atormentaba, ni siquiera se fijó en la jovencita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Lucas apareció, quince minutos más tarde y con una expresión apenada en el rostro, fue que ella logró salir de su letargo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Siento mucho haberte hecho esperar tanto tiempo— se disculpó antes de inclinarse para darle un beso en los labios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando iba a separarse de ella, Jessica lo agarró por el cuello y lo atrajo hacia sí para prologar el beso un poco más. Lucas rió por lo bajo cuando se separaron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No hay problema, prefiero quedarme aquí, contemplando tu jardín, a quedarme en mi casa con la histérica de Margaret. Está insoportable, ¿lo sabías?—Lucas volvió a reír, mientras se sentaba frente a ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Y dime, ¿a qué le debo el honor de tu visita, bella doncella?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jessica, que había estado sonriendo, se puso sería de golpe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Al viaje de mañana, por supuesto— le contestó mirándolo fijamente a los ojos. Lucas no dijo nada ni dio muestras de que le había molestado su respuesta, como una clara invitación de que quería que continuase hablando— Vengo a pedirte, por última vez, que desistas de este plan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Jessica, ya hemos hablado innumerables de veces sobre esto— le dijo con un tono de voz que denotaba el cansancio y fastidio que le causaba el tema— Hasta que no me des una razón valida y de peso no voy a desistir de la idea. Mañana me voy a casa de mis padres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Pero por qué? ¿Por qué quieres irte?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Llevo meses en este pueblo. Meses en los que no he visto a mi familia, creo que merezco eso, ¿no lo crees? Además, — le tomó de la mano— alguien tiene que darles la noticia de la boda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pero si ya lo saben, Lucas. Ariel se los dijo hace meses.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No es Ariel el que va a casarse sino nosotros. Además, ellos hubiesen podido tomarse todo esto como una broma de tu hermano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jessica soltó bruscamente su mano de la de él y, de igual forma, se puso de pie. Ya estaba cansada de mostrarte tranquila y tolerante respecto al tema. Hacer ese viaje no le convenía en lo mas mínimo y si seguía tratando de convencer a Lucas por las buenas, jamás lograría nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Deja de inventarte excusas tonta, ¿si?—le dirigió una mirada cargada de enojo— Mi hermano no ha hablado de mi en seis largos años, ¡crees que si les dice algo sobre mi a mis padres ellos se lo van a tomar en broma? No seas iluso, Lucas. Tú sabes muy bien que la noticia de nuestra boda, hubiese sido falsa o real, a estas fechas ya sería de dominio público. Y no sólo por Ariel, sino también por todas las personas que de alguna forma u otra conocen a nuestros padres. Los Port, por ejemplo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—A mi eso no me importa. Yo quiero decírselo a mis padres y a mi hermano independientemente de que tú hermano se los haya dicho o no— alegó mientras también se ponía de pie y enfrentaba a su novia— Quiero que lo sepan por mí, ¿puedes entender eso?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Y tu puedes entender que no quiero ir a ese maldito lugar?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡Pero si nadie te está obligando! En ningún momento dije “Jessica, nos vamos a casa de nuestros padres”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No, no lo dijiste, pero es mi deber como tu futura esposa acompañarte. ¿Crees que tus padres creerán que de verdad vamos a casarnos si no me ven a tu lado?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La sola idea de estar en casa de Lucas, frente a los Henderson le provocó escalofríos, pero lo disimuló.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Con que lo sepan me basta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡Pues envíales una carta y asunto resulto!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Cuándo vas a entender que no es eso lo que quiero?—le gritó, cansado ya de tantas negativas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba ya hastiado de tantas peleas, de tantos dime-te diré que no resolvían nada y que, según él, sólo los distanciaban cada día mas. Era más que obvio que él no quería que eso pasara; él la amaba y por ella era capaz de hacer cualquier cosa, pero consentirle sus caprichos de niña malcriada y egoísta no estaba en la lista. Por tal motivo, iría a casa de sus padres con o sin ella y nada lo haría cambiar de idea. Ni siquiera lo que Jessica dijese o hiciese esa tarde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jessica, por su parte, se había sorprendido al escucharlo. Nunca pensó que vería a Lucas tan enojado, mucho menos que le gritaría. Nunca pensó que fuese tan difícil de convencer, tan dolorosamente obstinado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando salió de su asombro, le contestó con un tono de voz que distaba mucho de ser el que quería usar (fuerte, cargado de rencor y reproche). Sus palabras salieron en un tono bajo, con un matiz de dolor y pena, pero sobre todo, cargado de una decepción capaz de romper las barreras emocionales de cualquier persona (cualquiera que no fuese increíblemente obstinado y testarudo).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Y tu cuando vas a entender que pongo demasiadas cosas en juego con este viaje? ¿Cuándo piensas entender que, si huí de mi casa, fue porque ya no quería… ya no soportaba la idea de seguir un segundo más allí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jessica hizo silencio durante unos minutos, esperando que Lucas dijese algo, pero esto nunca sucedió. Lucas seguía en el estado de asombro en el que suelen caer las personas cuando son testigos de la vulnerabilidad de aquellos que parecen de todo menos vulnerables. Sumado a eso estaba el hecho de que, si abría la boca para decirle cualquier coca, terminaría accediendo a su pedido. Era mejor no arriesgarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tu silencio me da a entender que no tienes nada que decirme, así que doy por hecho que no piensas cambiar de idea— dijo, al cansarse del silencio que reinaba en el lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esperó unos segundos más, pero Lucas seguía sin decir nada. Así que se dio la vuelta y se encaminó a la salida. Si quiera dignarse a darse la vuelta para mirarlo, le dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Nos vemos mañana…cuando vayas a recogerme.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8757021941075676046-1290663733022215890?l=elid-storyblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elid-storyblog.blogspot.com/feeds/1290663733022215890/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8757021941075676046&amp;postID=1290663733022215890' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8757021941075676046/posts/default/1290663733022215890'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8757021941075676046/posts/default/1290663733022215890'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elid-storyblog.blogspot.com/2009/06/capitulo-14.html' title='Capítulo 14'/><author><name>Lizzy Kim</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13426534874156181252</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-dqcQtMKdaHg/Tae0saqJYmI/AAAAAAAAAJ4/rH5iXTgVV6U/s220/robado%2Ba%2Bpanic18%2B32.png'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8757021941075676046.post-1483024938674785997</id><published>2009-05-13T11:18:00.003-04:00</published><updated>2009-05-13T12:15:17.040-04:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Premios'/><title type='text'>Más premios para mi xD</title><content type='html'>Hoy, cuando fui a revisar mi correo, me encontré con un mensaje de &lt;a href="http://sheyladrymon.blogspot.com/"&gt;Sheyla&lt;/a&gt; diciendome que tenia un regalo en su blog. Lo que no me esperaba era que ese "regalo" fuesen cuatro premios. *se emociona*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, primero lo primero:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;1º Publicar una entrada anunciandolo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;¡Listo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;2º Escribir tres desesos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Que mis historias sean, algun día (espero no muy lejano), publicadas por alguna editorial&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Poder terminar mi carrera y así, poder lograr mi sueño de ser actriz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Salud para mi y para los mios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;3ºSonreir&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;=D Creanme, lo estoy haciendo justo ahora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;4º Escribir lo siguiente:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Let your imagination open its wings.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 153, 102); font-weight: bold;"&gt;¡Deja que tu imaginación abra sus alas!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;5º Darle este premio a 6 blog mas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He aquí los blogs a los cuales les otorgo el premio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. &lt;a href="http://lukiaenchanted.blogspot.com/"&gt;Contes de Fée&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;2. &lt;a href="http://locurasderena.blogspot.com/"&gt;Las Locuras de Rena&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;3. &lt;a href="http://silencio-embriagador.blogspot.com/"&gt;Silencio Embriagador&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;4. &lt;a href="http://candy002.wordpress.com/"&gt;Oda a la ironía&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;5. &lt;a href="http://reflexionesbajoelagua.blogspot.com/"&gt;Reflexiones bajo el agua&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;6. &lt;a href="http://runasoriginales.blogspot.com/"&gt;Mi rincón&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estos son los premios:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_i6LR92cfxGY/Sggq1X94UuI/AAAAAAAAACs/BrzuvirG1bQ/s320/Blog_de_oro1%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 100px; height: 200px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_i6LR92cfxGY/Sggq1X94UuI/AAAAAAAAACs/BrzuvirG1bQ/s320/Blog_de_oro1%5B1%5D.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_nfRoUVUIfM8/SgrwsBpZOdI/AAAAAAAAADk/_vmEuZZ_opw/s1600-h/diamante_de_las_cosas_que_importan%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 200px; height: 145px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_nfRoUVUIfM8/SgrwsBpZOdI/AAAAAAAAADk/_vmEuZZ_opw/s320/diamante_de_las_cosas_que_importan%5B1%5D.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5335341347720739282" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_nfRoUVUIfM8/SgrwsINpsnI/AAAAAAAAADc/gUXmpgFMv_g/s1600-h/premioamigo%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 145px; height: 162px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_nfRoUVUIfM8/SgrwsINpsnI/AAAAAAAAADc/gUXmpgFMv_g/s320/premioamigo%5B1%5D.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5335341349483426418" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_nfRoUVUIfM8/Sgrxlt1KykI/AAAAAAAAADs/dF3Vyx2oYJI/s1600-h/premio%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 240px; height: 240px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_nfRoUVUIfM8/Sgrxlt1KykI/AAAAAAAAADs/dF3Vyx2oYJI/s320/premio%5B1%5D.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5335342338833828418" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Besos a todos.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8757021941075676046-1483024938674785997?l=elid-storyblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elid-storyblog.blogspot.com/feeds/1483024938674785997/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8757021941075676046&amp;postID=1483024938674785997' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8757021941075676046/posts/default/1483024938674785997'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8757021941075676046/posts/default/1483024938674785997'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elid-storyblog.blogspot.com/2009/05/mas-premios-para-mi-xd.html' title='Más premios para mi xD'/><author><name>Lizzy Kim</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13426534874156181252</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-dqcQtMKdaHg/Tae0saqJYmI/AAAAAAAAAJ4/rH5iXTgVV6U/s220/robado%2Ba%2Bpanic18%2B32.png'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_i6LR92cfxGY/Sggq1X94UuI/AAAAAAAAACs/BrzuvirG1bQ/s72-c/Blog_de_oro1%5B1%5D.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8757021941075676046.post-8760470111013574514</id><published>2009-05-01T14:30:00.002-04:00</published><updated>2009-05-01T14:44:00.373-04:00</updated><title type='text'>Capitulo 13- Sin editar.</title><content type='html'>Este capitulo lo subo así porque lo necesito rapidamente para el quinesob. Mas tarde edito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Besos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;***&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;“A veces dudo de lo que sientes por mí. A veces creo que solo me utilizas. Y a veces, todo eso, me lleva a desconfiar de ti; incluso de mi”&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;***&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las cosas habían marchado demasiado bien durante demasiado tiempo. Era de esperarse que esa situación no durase mucho tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo comenzó cuando una hermosa tarde de junio, a Lucas se le ocurriese hacerle una proposición a Jessica. La joven, como era de esperarse en ese caso, no se tomó esas cosas muy bien por lo que prorrumpió en quejas y negativas hacia un sorprendido Lucas que no esperaba esa reacción de su parte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—“¿Qué tiene de malo que te lo haya pedido? Tarde o temprano va a pasar. ¿Por qué no hacerlo ahora?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le había preguntado Lucas con toda la calma del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—“Porque no me da la gana, y punto. Yo no tengo que hacer las cosas porque me las pidas y mucho menos cuando me las pidas. Así que ve sacándote esa estúpida idea de la cabeza”— le respondió, exasperada, antes de darse la vuelta y salir del salón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lucas solo se limitaba a mirarla, tratando de adivinar la razón por la cual ella reaccionaba de esa forma. “¡Ni que te estuviese pidiendo algo de otro mundo!”, se quejaba cada vez que podía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La situación aparentemente había mejorado dos horas mas tarde, cuando Lucas ale uso punto y final a la discusión. Ya no discutían ni hablaban del tema, pero la tensión post- pelea podía sentirse en el ambiente perfectamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente de haberle hecho la proposición a Jessica, pensando que los ánimos de la joven se habían calmado y que ya había reflexionado sobre el tema, Lucas volvió a insistir con el tema, propiciando otro encontronazo con una Jessica todavía ofuscada. Más enojos e insultos. Mas dime-te diré que no los llevaron a ningún lado. Jessica estaba negada a darle una explicación de por qué se negaba, lo cual aumentaba su curiosidad sobre el tema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así pasaban los días, entre discusiones por algo que en realidad no tenía tanta importancia y que tal cual lo había dicho Lucas, iba a pasar tarde o temprano. Tenia que pasar, en realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jessica lo sabía pero no quería aceptarlo, mucho menos quería quedarse sin hacer nada para impedir que tan desagradable suceso se llevase a cabo. No era por terquedad ni por no hacerle casi a su novio sino porque tenia razones de sobra para negarse; razones que Lucas no comprendería y que ella no intentaría explicarle porque sabia que todo se complicaría y acabaría en el cesto de la basura. Por mas bien que se llevasen en esos momentos, por mas unidos que estuviesen, ella nunca le diría sus razones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tampoco era porque no confiaba en él no porque no lo quisiese lo suficiente como para contárselo, sino porque era algo demasiado doloroso. Hacerlo seria como hurgar en la llaga abierta y sangrante que tenia en el pecho. Una llaga que ni con el paso de los años había sanado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Toda esa situación tenia a Jessica triste a la vez hacia que el enojo que sentía hacia si misma creciera notablemente. Cada día se volvía mas sensible, mas parecida al montón de chicas sin cerebro que tanto criticaba, y todo se lo debía a su actual situación. Consideraba que estar con Lucas y estar enamorada de él la estaban transformando; la estaban convirtiendo en la Jessica que hubiese sido de no haber pasado por ese suceso hacia tanto tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Cálmese, señorita Jessica. Poniéndose así no logrará nada— le dijo Margaret al verla deambular de un lado al otro de la habitación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Cómo quiere que me calme cuando mi novio planea enterrarme un puñal por la espalda?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Con todo respeto, está exagerando. En primer lugar, él nunca haría algo que la lastimaría. — Jessica bufó exasperada, pero Margaret continuó como si no hubiese escuchado nada— Y segundo, él no sabe la razón por la cual usted no quiere hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ni la va a saber. Yo no tengo porque contarle eso precisamente a él. Todo lo del noviazgo y la boda terminarían en el zafacón antes de terminar de contárselo. ¿De verdad cree usted que él me creería y dejaría las cosas como están solo porque yo se lo diga?— Margaret asintió lentamente— Es usted una mujer muy ingenua, Margaret.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Y no cree usted que poniendo todas esas negativas solo logrará que él desconfíe? Mire que tiene motivos de sobra para hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jessica detuvo su caminata y le dirigió una mirada rabiosa. Era obvio que lo sabía; nadie más que ella había visto como las expresiones de Lucas se transformaban en muecas de desagrado, decepción, frustración… nadie mas que ella sabia que todo eso estaba atormentando al joven.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿De que lado se supone que está usted, Margaret?—le preguntó mientras se acercaba a ella amenazadoramente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Estoy del lado de la victima, y en este caso, es su prometido el que necesita de mi apoyo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡Pues vaya a consolarlo! Sé que se muere de ganas de hacerlo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le reprochó mientras se daba la vuelta y se sentaba con pesadez en el sillón color vino que se encontraba mas alejado de Margaret. Apoyó la cabeza en el respaldo, cerró los ojos y empezó a respirar profundamente para calmarse. Estuvo así un buen rato hasta que Margaret la sacó de su estado de relajación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Señorita, las personas no siempre van a estar de acuerdo con usted y el joven Lucas no es la excepción. Ahora que es su novia y futura esposa tiene que pensar que van a haber cosas que va a tener que hacer por él aunque no quiera; y él tendrá que hacer lo mismo por usted.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jessica iba a protestar peor Margaret, con un movimiento de su mano, la interrumpió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Él ya ha hecho mucho por usted, ¿qué le cuesta hacer esto por él?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Usted sabe cual es el precio que tengo que pagar si acepto hacerlo, y la verdad es que no estoy preparada para pagarlo… no aun— le respondió con tono lúgubre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Y no va a estarlo nunca si no se decide a enfrentar su pasado— Margaret se puso de pie y con pasos ágiles se coloco a su lado— Mire, yo se que toda esta situación es muy difícil para usted pero piense que no va a estar sola; el joven Lucas y yo estaremos con usted. Y no nos olvidemos de su sobre protector hermano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jessica uso cara de sufrimiento y Margaret le acarició el rostro con ternura. No le gustaba ver a Jessica así y mucho menos le gustaba la idea de que hiciera lo que Lucas le había pedido, pero en el fondo, sentía que era lo correcto y lo mejor para ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jessica no podría ser enteramente feliz si el fantasma de su pasado seguía atormentándola y acosándola por las noches. Además, ¿Qué podría pasar teniendo a tantas personas a su lado para cuidarla? Nada malo, de seguro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Unos suaves toques a la puerta las sacaron de aquel momento tan íntimo y Margaret con un “adelante” invitó a pasar a la persona que se encontraba del otro lado de la puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Disculpen la molesta, señorita Jessica, señora Margaret— se disculpó la empleada con una pequeña inclinación de cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Qué sucede?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—El prometido de la señorita acaba de llegar y la está esperando en el salón, señora Margaret.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Dile que la señorita Jessica ya baja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La empleada asintió y después de una reverencia salió de la habitación. Jessica seguía amodorrada en el sillón con una expresión de angustia y sufrimiento en el rostro. Margaret la miraba preocupada ya que conocía esa expresión de memoria y los recuerdos no eran para nada gratos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Si quiere le digo al joven Lucas que está indispuesta y no puede bajar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jessica hizo un movimiento con su mano, como restándole importancia al asunto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No hace falta. No vamos a preocuparlo por nada, ¿verdad?—le respondió, con un intento de sonrisa en los labios— Mejor ayúdeme a arreglarme un poco. No puedo asistir a una fiesta viéndome así. Sería lamentable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el salón, Lucas esperaba a Jessica tomándose una taza de café mientras recorría el lugar con la mirada. Algo, en su recorrido, llamó su atención por lo que dejó la taza con su bebida a medio tomar sobre la mesita de centro y caminó hacia allí. Había estado en ese lugar muchísimas veces y nunca se había fijado en que, sobre la estantería del fondo, la cual estaba repleta de libros, había unos portarretratos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando estuvo cerca pudo ver que en uno había una foto de la familia de Jessica; Ella estaba con ellos. Con algunos ocho años y una hermosa e inocente sonrisa en el rostro, era la niña mas linda que él hubiese visto en toda su vida. Lucas siempre sintió adoración por ella aunque Jessica nunca lo supo. Él siempre la quiso aunque ella no lo veía como más que un amigo, casi un hermano. Por suerte, esa época en la que él había tenido que conformarse con amarla desde lejos había pasado y ahora él la tenia cerca, solo para él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rodó sus ojos de esa fotografía y la enfocó en la que estaba al lado de esta. En esa solo estaban ella y Ariel un poco mayores. En otro portarretrato estaban ella, Margaret y Angela en el jardín de esta última. Todas sonreían pero la sonrisa de Jessica era tan diferente a la que había visto en las fotos anteriores. Esta era una sonrisa forzada, carente de emoción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dejó esa foto y se concentró en la siguiente: esta era una foto de Jessica, la actual, su novia. La Jessica que sonreía cada vez que lo veía; la que se sonrojaba cuando la besaba y que trataba de ocultarlo, molesta por mostrarse tan débil, como solía decir ella; la Jessica que iba a ser su compañera de toda la vida. Esa foto le gustaba porque allí veía a la verdadera Jessica; a la Jessica que creció a su lado y no a la copia que encontró cuando llegó al pueblo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Iba a tomar el portarretrato que había visto antes para compararlo con el que tenia en las manos y en el intento se fijó en un portarretrato que estaba acostado sobre la repisa. Lo tomó sintiendo la curiosidad creciendo en su pecho. En la fotografía aparecía Jessica acompañada de un joven alto, bien parecido, de cabello oscuro y brillantes ojos color miel. Ambos estaban en la plazoleta de una casa que Lucas supuso era la de el chico, sentados muy cerca el uno del otro. Algo, en la forma en la que ambos se miraban, le hizo entender a Lucas que entre ellos existía algo más que una fría y respetuosa amistad. Ese debía ser Brian Debrand, el chico del cual Jessica le había hablado una vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algo dentro de él se resquebrajó al ver la foto. Se suponía que no debía sentir ese tipo de emociones, que el hecho de verlos juntos no debía significar nada para él, pero de todas formas se sintió molesto y celoso. Brian había tenido una relación más que cercana con Jessica, incluso Jessica le había hablado de que él había tenido planes de casarse con ella. Pero eso no era lo que le molestaba realmente, sino el hecho de que ella, a pesar de lo que él le había hecho (lo cual no sabia que era pero que suponía que era realmente malo por expresión de su rostro y su tono de voz cuando se lo había dicho) ella aun conservase esa fotografía junto con la de sus seres queridos. Eso le hacia pensar que Brian, de alguna forma, aun era importante para ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con un grueso nudo en la garganta provocado por sus dudas y temores, se dio la vuelta para colocar el portarretrato que tenia en las manos sobre la repisa; al hacerlo, se fijó en que aún quedaba uno que no había visto. Sus ojos se abrieron debido a la sorpresa al descubrir que era una foto de Jessica y él cuando eran más pequeños. Ambos estaban en la plazoleta del jardín de la casa de Jessica, con sus manitas tomadas y sonriendo alegremente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Me la envió Ariel hace un par de años— la suave voz de Jessica lo sobre saltó a pesar de haber sido casi un susurro— No se de donde la sacó pero me alegra que la haya encontrado. Me gusta mucho esa fotografía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Hace cuento que estas ahí?—preguntó algo cohibido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No mucho, no te preocupes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le respondió mientras tomaba el portarretrato que Lucas tenia en las manos. Para sorpresa del joven, sacó la foto y puso el portarretrato vacío en la repisa como estaba el de Brian, antes de entregarle la foto. Él iba a preguntar pero ella lo interrumpió con un corto y tierno beso en los labios, hecho que lo dejó aun más confundido y sorprendido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Quiero que tengas un recuerdo mío, y que mejor que esta fotografía que es la mejor que tengo— respondió con una sonrisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Estas rara— le dijo, mientras la miraba con los ojos entornados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Culpa a Margaret— él iba a preguntar a qué se refería ella con eso, pero Jessica se lo impidió nuevamente, tomándolo de la mano y arrastrándolo fuera del salón.— Vamos a llegar tarde, Lucas. Deja todas tus preguntas para otra ocasión.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8757021941075676046-8760470111013574514?l=elid-storyblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elid-storyblog.blogspot.com/feeds/8760470111013574514/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8757021941075676046&amp;postID=8760470111013574514' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8757021941075676046/posts/default/8760470111013574514'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8757021941075676046/posts/default/8760470111013574514'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elid-storyblog.blogspot.com/2009/05/capitulo-13-sin-editar.html' title='Capitulo 13- Sin editar.'/><author><name>Lizzy Kim</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13426534874156181252</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-dqcQtMKdaHg/Tae0saqJYmI/AAAAAAAAAJ4/rH5iXTgVV6U/s220/robado%2Ba%2Bpanic18%2B32.png'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8757021941075676046.post-9214063410295049964</id><published>2009-04-17T21:28:00.001-04:00</published><updated>2009-04-17T21:28:33.796-04:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Premios'/><title type='text'>Fui premiada ^^</title><content type='html'>Hola a todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como habrán leido en el título, mis blogs fueron premiados por una linda criaturita llamada ilonga. La verdad es que no sabe lo feliz que me puse al ver la sorpresa que me dio ya que me esperaba todo menos esto. Gracias mil, guapa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_nfRoUVUIfM8/SekqyJe9-bI/AAAAAAAAAB8/C1lJm7yDIKU/s1600-h/premio.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 240px; height: 240px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_nfRoUVUIfM8/SekqyJe9-bI/AAAAAAAAAB8/C1lJm7yDIKU/s320/premio.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5325835075369957810" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;El premio que me dio fue el "Premio a la imaginación Crisálida Literaria". Lindo, ¿no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y este premio, tiene sus reglas, por supuesto. Estas son:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Publicar una entrada anunciándolo.&lt;br /&gt;Hecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Ecribir tres deseos:&lt;br /&gt;-Que me vaya bien en el examen de mañana.&lt;br /&gt;-Poder terminar todas mis historias&lt;br /&gt;-Salud para mi y los mios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. Sonreir.&lt;br /&gt;Lo hago todo el tiempo. Incluso ahora ^^.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4. Escirbir lo siguiente:&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(204, 51, 204);font-size:130%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Let your imagination open its wings!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;¡Deja que tu imaginación abra sus alas!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5. Otorgar el premio a cinco blogs más:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://annegarrew-andrea.blogspot.com/"&gt; Anne Garrew &lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://menfis-novela.blogspot.com/"&gt;Menfis&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://dolce-inferno.blogspot.com/"&gt;Dolce Inferno&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://demonio-o-angel.blogspot.com/"&gt;Sueños Rotos&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://renesmeesegundaparte.blogspot.com/"&gt;Renesmee, segunda parte&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8757021941075676046-9214063410295049964?l=elid-storyblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elid-storyblog.blogspot.com/feeds/9214063410295049964/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8757021941075676046&amp;postID=9214063410295049964' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8757021941075676046/posts/default/9214063410295049964'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8757021941075676046/posts/default/9214063410295049964'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elid-storyblog.blogspot.com/2009/04/fui-premiada.html' title='Fui premiada ^^'/><author><name>Lizzy Kim</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13426534874156181252</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-dqcQtMKdaHg/Tae0saqJYmI/AAAAAAAAAJ4/rH5iXTgVV6U/s220/robado%2Ba%2Bpanic18%2B32.png'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_nfRoUVUIfM8/SekqyJe9-bI/AAAAAAAAAB8/C1lJm7yDIKU/s72-c/premio.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8757021941075676046.post-8991846698030471246</id><published>2009-04-10T23:33:00.002-04:00</published><updated>2009-04-10T23:42:49.219-04:00</updated><title type='text'>Capitulo 12</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right; font-style: italic;"&gt;“Me gustaría detener el tiempo, pero se que no puedo. Me gustaría tenerte siempre a mi lado, pero tampoco puedo tener eso. Solo pido y anhelo cosas que no puedo tener”&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los días pasaban rápidamente dejando atrás una estela de planes e ideas todavía no resueltas. Y es que el tiempo no les daba para nada. En realidad, ellos no aprovechaban el tiempo. Para nada. Jessica y Lucas se la pasaban paseando por el pueblo, escapándose al solitario lago para no tener sobre ellos los curiosos y escrutadores ojos de todo el mundo, besándose cada vez que tenían oportunidad…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es que no podían resistirse. Era como si compensaran cada segundo que estuvieron tan cerca y no se habían atrevido a tocarse. Como si les fuese imposible mantenerse separados y tener sus manos quietas y alejadas del otro. Y sabían que no debían estar haciendo eso, pero Jessica no era una mujer que respetara las leyes y que se comportara como debería, ni Lucas era tan tonto como para no tocar a la mujer que más amaba en el mundo cuando tenía oportunidad de hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después, cuando no les quedó más remedio que aceptar que hasta que no tuvieran la mitad de los preparativos de la boda listos, Margaret y Ángela no los dejarían en paz, decidieron dedicarle tiempo a su futura boda. Debido a eso, se habían pasado las ultimas semanas planeando todo lo referente a la misma con ayuda de las dos mujeres, las cuales se mostraban más entusiasmadas que los mismos novios. Se parecían al montón de jovencitas que Jessica aborrecía, que se pasaban los días hablando de sus prometidos y de los vestidos que se comprarían para la próxima temporada de bailes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ariel, por su parte, había tenido que regresar a su casa, aún en contra de su voluntad, por expreso pedido de su padre. El negocio familiar —la empresa de licores Smith and Co. — se estaba volviendo cada día más rentable y Edmond solo no podía encargarse de todos los papeleos y trámites financieros. Si bien era cierto que contaba con empleados perfectamente capacitados, prefería que fuese su hijo el que se encargara de los asuntos más importantes y delicados. Así había sido desde que Ariel había terminado sus estudios hacia tres años, y así seguiría siéndolo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esos precisos momentos, Ariel estaba en su espaciosa oficina revisando unos papeles; desde que había llegado no había parado de trabajar. Como bien había dicho su padre, el trabajo se acumulaba con increíble facilidad por lo que era preferible ir encargándose de esos asuntos inmediatamente surgieran. Aunque tuviera que quedarse haciendo horas extras. Justo como en esos momentos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Unos toques a la puerta, y luego el sonido de esta abriéndose lo hicieron levantar la cabeza de los papeles que firmaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Disculpe la molestia, señor Smith.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Qué sucede, Lucy?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Nada grave, no se preocupe— le respondió brindándole una gran sonrisa— Solo venia a entregarle unos papeles que tiene que firmar y una carta que acaba de llegar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La secretaria —una mujer alta, de cabellos rubios recogidos en un rodete a la altura de la nuca y de facciones finas y delicadas— salió de la oficina contoneándose seductoramente después de dejar los papeles en el escritorio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Esta mujer…” Murmuró por lo bajo mientras tomaba el pequeño sobre blanco que contenía la carta. Lo abrió con movimientos lentos y despreocupados y se dispuso a leer su contenido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus ojos recorrieron la superficie del papel mientras una pequeña sonrisa aparecía en su rostro, ensanchándose ésta por momentos a medida que iba leyendo. La carta era de Jessica y en esta su hermana contaba con lujo de detalles todo lo sucedido desde su partida. Le decía como iban los preparativos de la boda y como su relación con Lucas iba mejorando cada día a pesar de que aún tenían sus enfrentamientos. Se querían, era cierto, pero no por eso Jessica iba a cambiar su forma de ser. Era obstinada, cabeza dura y muy caprichosa cuando se lo proponía. Y Lucas estaba lejos de ser diferente. Así que Ariel se imaginaba lo divertidas que serían sus discusiones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También le contaba como las chicas con las que él se había relacionado en su estadía en aquel lugar, la tenían al borde de la locura preguntándole por él y queriendo saber cuando volverían a verlo. “Son un fastidio. ¿Por qué no te las llevaste a todas y así me liberabas de ellas?”, había escrito la joven y Ariel había imaginado en el acto la expresión de su rostro al escribir esas palabras. Rió sin poder evitarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando hubo terminado de leer la misiva, la metió en una de las pequeñas gavetas del escritorio. Se acomodó en el sillón y cerró los ojos al tiempo que echaba la cabeza hacia atrás. La imagen de su hermana feliz, tomada de la mano de Lucas mientras paseaban por el jardín o por la plaza del pueblo llegó a su mente y una extraña combinación de sensaciones inundó su ser.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por un lado, se sentía feliz porque su hermana era feliz y porque estaba con un gran hombre. Por otro lado, los celos de hermano lo atenazaban y torturaban haciéndole imaginarse cosas que no deseaba ver. Era cierto que Lucas era un buen joven, que era respetuoso, caballeroso y que nunca sería capaz de hacerle daño a Jessica, pero era un hombre al fin y al cabo y las hormonas no tienen en cuenta lo respetuoso que alguien puede llegar a ser. Jessica era su hermanita y el simple hecho de imaginársela besándose o en brazos de otro hombre que no fuesen él o su padre, lo enfermaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Jessica no es una niña, Ariel— le había dicho Lucas, entre risas, después de que Ariel lo hubiese amenazado. “Tu y yo podemos ser muy buenos amigos, casi hermanos pero eso no me va a impedir que te rompa la cara si te propasas con ella”, esas fueron sus palabras exactas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ella no es una niña, Ariel— volvió a recordarle, Lucas, con calma. Como si Ariel fuese un niño al que hay que explicarle lentamente las cosas— Es tres años menor que nosotros, es cierto, pero eso no la convierte en una infanta. Ella ya es toda una mujer, Ariel. Supéralo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Solo tiene diecinueve años, Lucas. Es demasiado joven— Lucas había vuelto a reír al ver la expresión mortificada de su rostro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No digas tonterías, Ariel. Tú, con esa edad, hiciste cosas que, si tu madre se entera, le provocarían un síncope.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eso es diferente. Yo… yo soy un hombre y ella es solo una niña…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había zanjado la conversación con algunas frases machistas que estaban muy lejos de ser en realidad lo que pensaba y que solo lograban divertir aún más a Lucas. Lo cierto era que reaccionaba de esa forma solo porque ella era su hermana y porque le había tocado verla desmoronarse por culpa de alguien que no había sabido apreciarla ni tratarla. Tenía miedo de volver a verla en ese estado, eso era todo. Nadie podía culparlo ni juzgarlo por actuar de esa forma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Mas te vale mantener tu promesa, Lucas Henderson, porque si no, voy a ir a hacerte una visita que te va a dejar sin ánimos de volver a ponerle un dedo encima a mi hermana durante mucho tiempo— dijo con una expresión seria en el rostro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando se trataba de Jessica, Ariel podía llegar a hacer cualquier cosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;***&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;—Nunca imaginé que organizar una boda fuese tan extenuante— se quejó Lucas mientras se sentaba bruscamente en el sofá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él, Margaret, Ángela y Jessica se habían pasado toda la tarde organizando los pequeños pero no menos importantes y extenuantes detalles de la boda; ¿De qué color serian las flores? ¿Cómo serían las invitaciones? ¿Cuántas personas irían a la celebración? Cosas de ese estilo fueron tratadas entre risas y quejas por parte del único hombre presente en la reunión. Después, a eso de las seis de la tarde, Margaret y Ángela se pusieron de pie, se despidieron alegremente de ellos y salieron del salón de la casa de Lucas hablando del tipo de flores que llevaría el ramo de la novia. Se les notaba muy emocionadas… como siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No te quejes tanto; ni que hubiésemos hecho gran cosa— le dijo Jessica, distraída.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Para ti es fácil decirlo. Se supone que las mujeres están acostumbradas a estas cosas. —dijo Lucas mientras se quitaba la chaqueta y la colocaba en el reposabrazos que tenía a la derecha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jessica se inclinó frente a él y con dedos ágiles y expertos empezó a quitarle los botones del chaleco que vestía, para luego aflojarle la corbata y quitarle los dos primeros botones de la camisa. Y sin cambiar la expresión de su rostro, siguió paseándose por el salón revisando la lista que tenía en las manos. Lucas le dirigió una mirada, mezcla de sorpresa y extrañeza; ella solo se encogió de hombros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No se como puedes soportar tener tanta ropa encima con el calor que está haciendo— le respondió al tiempo que se abanicaba con la pequeña libreta, olvidándose por completo de lo que hacía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Mira quien habla…— se quejó mientras se quitaba el chaleco y la corbata y los colocaba junto al saco, quedando solo con la nívea camisa desabotonada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cosas de ese tipo solían ocurrir con bastante frecuencia. Jessica cada vez se mostraba más abierta a Lucas; había dejado atrás esa mascara de frialdad y quemeimportismo con la que solía tratarlo. Ahora era más dulce, tierna, como la Jessica que él recordaba y de la cual se había enamorado cuando eran apenas unos niños.  Pero por momentos, ese carácter tan peculiar que tenía salía a flote dejando a Lucas un tanto sorprendido y descolocado por el brusco cambio de actitud. Así era Jessica, y así él la quería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jessica se sentó a su lado y se recostó contra su pecho. Al principio de su relación— de su verdadera relación de novios— cada vez que la joven se acercaba a él en un gesto similar, él no podía evitar sorprenderse ni preguntarse si le estaba resultando difícil mostrarse tan cariñosa con él. Después, otra duda aún mayor cruzaba su mente solo con ver la expresión de su rostro. Veía miedo, una gran necesidad de algo que no supo identificar. Fuese lo que fuese que pasaba por la cabeza de la joven cada vez que se abrazaba a él, no era para nada agradable; tal vez era incluso doloroso. Y eso le dolía y lo preocupaba a sobremanera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jessica levantó el rostro y se quedó mirando a Lucas fijamente, con lo que a él le pareció curiosidad. Con su índice derecho acarició sus mejillas, recorrió el puente de su nariz y delineó sus labios, como si con este gesto pudiese grabar cada rasgo del apuesto rostro que tenía en frente. Después, lenta y sinuosamente, se acercó a él y lo besó, como si tuviese miedo de que él la rechazase. Todos sus gestos parecían ser meros experimentos, como su quisiese comprobar algo, o como si quisiese probarse a si misma que ella podía entregarle su alma a Lucas y él no la perdería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no solo eso, quería almacenar en su memoria todo lo que tuviese que ver con él. Sus gestos, sus rasgos, el dulce sabor de sus besos, las sensaciones que recorrían su cuerpo cuando lo tenía cerca. Todo. Quería guardar dentro de ella todo lo referente a él porque sentía que no le iba a durar para siempre. Que aquella relación que había empezado de la forma más extraña y menos romántica posible, se iba a terminar muy pronto acabando con su vida, dejándola sin nada por lo que vivir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso no quería enamorarse. Por eso, en un principio, quería mantener a Lucas alejado de ella. No quería depender de un sentimiento tan irracional como lo es el amor. No quería entregarse por completo a alguien para que después la abandonaran. Aunque esa persona fuese la que más amara en todo el mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jessica se separó de Lucas con un movimiento rápido y se abrazó fuertemente a él, como una niña temerosa. No quería que Lucas viese el sufrimiento que le causaba amarlo. Amarlo precisamente a él. Lucas no podía saberlo; no podría comprender sus miedos, su dolor, y los interpretaría de forma errónea. Pensaría que ella no lo amaba y que estaba con él para terminar de fastidiar a Brian.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Toda esa situación era tan dolorosa pero al mismo tiempo tan placentera. Tener a Lucas a su lado fue lo mejor que le pudo haber pasado en la vida y daba gracias a Dios por eso. Por haber enviado a alguien capaz de sacarla del agujero en el que estuvo metida por seis largos años. Por haber pintado su mundo de color, por haberle enseñado que en el mundo hay muchas cosas por las cuales vivir. Pero también maldecía el haberse vuelto tan dependiente de él de sus sentimientos, de lo que él le daba. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella, que se había jactado tantas veces de ser una mujer libre, fuerte, totalmente independiente de los hombres, ahora dependía de lo que otro pudiera darle. Había vuelto a caer en el mismo error de la vez pasada. Había tomado la mano de alguien y no la había soltado desde entonces, esperando que él no quisiese soltar la suya nunca. La otra vez no había sido así. La habían guiado hacia un precipicio y la habían lanzado por él. Esperaba que Lucas no hiciese lo mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Eres patética”— resonaba una voz dentro de su cabeza, con el mismo tono que usaba su madre cuando la regañaba. Eso le produjo escalofríos —“Eres patética e ingenua. ¿Cómo pudiste enamorarte de él… de un Henderson? Sabes la clase de persona que son y aún así caíste en sus redes. Patética, tonta, ilusa…”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Crueles palabras pero aun así muy ciertas. Ella era eso y mucho mas y solo por haberse dejado llevar por un estúpido sentimiento. Por haber sucumbido ante un simple beso. Por haberse dejado enredar por las demostraciones de afecto que él le brindaba aún cuando ella lo despreciaba y hería. “Sabes que va a abandonarte. Sabes que va a terminar de romper tu destrozado corazón…”. Lo sabía, claro que lo sabía. Pero aun así no se alejaba de él. No quería hacerlo, no podía. Ya no podía hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Eres masoquista”— Jessica esbozó una pequeña sonrisa cuando estas palabras cruzaron su mente y se abrazó con mas fuerza a Lucas, el cual no se quejaba por aquel acto. Se sentía demasiado bien teniendo a Jessica entre sus brazos como para preguntarse por qué ella lo estrechaba de esa manera tan posesiva. Como si no quisiera que se alejara nunca de ella. Como si pretendiese fundirse con él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jessica se alejó un poco de él para mirarlo a los ojos, esos hermosos ojos verdes, y le dio un fugaz beso en los labios. Lucas frunció el ceño, ahora sí, tratando de comprender que le pasaba a la joven. Jessica rió al verlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que importaban sus dudas y sus miedos cuando podía disfrutar de pequeños momentos de felicidad como esos. No sabía cuando iban a terminarse así que tenía que aprovecharlos para que tuviera algo que recordar cuando ya nada de eso quedara. Porque algo dentro de ella le aseguraba que su relación con Lucas iba a terminar… y de muy mala manera.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8757021941075676046-8991846698030471246?l=elid-storyblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elid-storyblog.blogspot.com/feeds/8991846698030471246/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8757021941075676046&amp;postID=8991846698030471246' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8757021941075676046/posts/default/8991846698030471246'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8757021941075676046/posts/default/8991846698030471246'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elid-storyblog.blogspot.com/2009/04/capitulo-12.html' title='Capitulo 12'/><author><name>Lizzy Kim</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13426534874156181252</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-dqcQtMKdaHg/Tae0saqJYmI/AAAAAAAAAJ4/rH5iXTgVV6U/s220/robado%2Ba%2Bpanic18%2B32.png'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8757021941075676046.post-7372869521093673222</id><published>2009-03-27T22:15:00.000-04:00</published><updated>2009-03-27T22:36:36.582-04:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Capitulo 11'/><title type='text'>Capitulo 11</title><content type='html'>No podía creer que las cosas hubiesen llegado tan lejos. No podía creer que toda esa estúpida situación estuviese pasando. Tampoco podía creer que se le había salido de las manos (aunque sabía que nunca lo estuvo), pero así era. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una parte de su pasado, la más horrible y la que había tratado de olvidar, amenazaba con volver a poner su ordenada vida de cabeza. ¿Qué había hecho para merecer ese castigo? Según su criterio, no había hecho nada malo, pero de todas formas recibiría un castigo; el peor de todos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sabía cuando ni por qué, pero lo que sí sabía era que tendría que verle, más pronto de lo que quería; aunque cabía mencionar que con mil años de saber por anticipado que ese encuentro se llevaría a cabo, jamás lograría prepararse para ello. Era demasiado difícil controlar la oleada de molestas sensaciones que recorrían su cuerpo. Sensaciones que iban desde la ansiedad hasta la rabia, pasando por la expectación y el deseo, sin olvidar al odio, que era, supuestamente, el más importante y predominante de todos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se puso de pie y se paseó por la habitación como un león enjaulado, mientras pensaba en la forma idónea para solucionar aquel embrollo, pero lamentablemente, y como bien sabía, no había forma. Tenía que resignarse, eso era todo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y con ese pensamiento resonando como campanadas en su cabeza, salió de su habitación, rumbo a cualquier sitio que no le trajera malos recuerdos. Y es habitación, su habitación, para su desgracia, estaba impregnada de ellos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eran las cuatro de la tarde de aquel hermoso sábado, y Lucas estaba tranquilamente tomando el té y disfrutando del paisaje que le brindaba su jardín, mientras una fresca y deliciosa brisa lo refrescaba. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para Lucas, la mañana de aquel caluroso día, había sido una de aquellas tranquilas mañanas en las que despertabas sin preocupaciones ni problemas sobre tus hombros  (aparentemente, se le había olvidado lo que había pasado la noche anterior con Jessica. O quizás el hecho de haber terminado tan bien la noche, lo hacia sentirse así). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sumándole a ello el hecho de que Ariel no había ido a molestarlo —o más bien atormentarlo— con sus comentarios y preguntas sobre Jessica y lo que haría, suceso que lo tenía bastante relajado. En pocas palabras, aquel día había empezado bastante bien y en esos momentos no podía hacer nada más que darle gracias a Dios por eso. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al poco rato, para su desgracia, tres figuras aparecieron en el jardín dirigiéndose hacia él, como prueba irrefutable de que ese día, quizás, no iba a terminar muy bien. Ángela, Margaret y Ariel, con pasos rápidos y decididos, llegaron hasta él antes de que pudiese pensar en el motivo de su presencia allí, o antes de que se inventase una excusa para poder escapar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Buenas tardes, joven Lucas— lo saludó Margaret con la sonrisa que solía brindarle siempre que lo veía. Era algo así como una mezcla de cariño y agradecimiento. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Buenas tardes para ustedes también. Siéntense, por favor, y díganme qué los trae por aquí— les dijo, mientras que con un movimiento de su mano les señalaba las sillas que estaban alrededor de la mesa, y luego le hacia señas a una de las empleadas que siempre estaban revoloteando por los alrededores para que les sirviera té a sus invitados. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Me parece, mi querido Lucas, que la pregunta sobra. Tú sabes perfectamente que nos trae por aquí. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No, no lo se, Ariel. No soy adivino, por si no lo sabías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Se trata de Jessica. — le dijo, como si  eso fuese lo mas obvio de todo el mundo— ¿Qué pasó anoche?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Debió pasar algo?—preguntó con una ceja alzada. Ariel resopló, molesto, y Lucas tuvo que contener las ganas de reírse en su cara. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La empleada llegó con una bandeja repleta de blancas tazas de té, una tetera y una bandeja de galletas. Le sirvió a cada uno una taza y después de dejar las galletas sobre la mesa y de hacer una reverencia, se dirigió a la casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Lucas, querido, cuéntanos que pasó. Jessica nos ha evitado todo el día y estamos preocupados. Queremos saber que va a pasar con ustedes de ahora en adelante— musitó Ángela, hablando por primera vez desde que llegaron. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lucas no se sorprendió ante su comentario. Desde hacía tiempo que sabía que ella estaba enterada de lo del compromiso falso y también de que prácticamente todo fue un plan entre ella y Margaret, agregando a Ariel cuando este llegó. Si Jessica se enteraba de eso, iban a rodar cabezas, eso era seguro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—En realidad no pasó nada. Estuvimos hablando, más bien discutiendo, y al final ella me convenció de que me quedara— le respondió con un encogimiento de hombros, restándole así importancia al asunto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Solo eso pasó? —Preguntó Ariel con incredulidad— Mira que es cabeza dura esa hermana mía. No me hizo caso. Y yo que pensé que si lo había hecho…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Margaret no hacia nada más que mirar a Lucas con esos ojos que parecían ver a través de las cosas. Ella se había dado cuenta de que algo había pasado pero no iba a decir nada. Si Lucas ni Jessica querían decirlo, ¿por qué debía hacerlo ella?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Me alegra que se haya quedado, joven Lucas— le dijo con una sonrisa, interrumpiendo así, la retahíla de quejas de Ariel. —Y me alegra saber que fue la propia señorita Jessica la que lo convenció. — El hecho de que ella no quisiese decir que había descubierto algo, no quería decir que iba a dejar pasar la oportunidad de enterarse. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Hablando de eso… ¿Cómo lo logró? Yo traté de convencerte durante un buen rato y no lo logré. ¿Qué dijo, o mas bien, que hizo mi querida hermanita para convencerte?—cuestionó Ariel con una expresión ceñuda en el rostro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eso a ti que te importa. No seas metiche, Ariel. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las cuatro personas que estaban en la plazoleta se dieron la vuelta para ver apoyada, en una de las columnas, a una Jessica aparentemente molesta. Pero eso era solo en apariencia porque la chica estaba demasiado feliz como para molestarse por nimiedades. Y mucho menos por algo dicho por su hermano. La única vez que realmente estuvo molesta con Ariel fue la vez en la que pensó que él la había traicionado dándole su ubicación a Lucas, pero el enojo no le duró mucho. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para los demás, el hecho de verla con una expresión ceñuda en el rostro no era una sorpresa ya que estaban bastante acostumbrados a ello; pero lo que si les llamó la atención fue lo que hizo con su cabello. Se había cortado su larga y castaña cabellera, dejándola a la altura de los hombros. Ya no estaban trenzados, sino sueltos y completamente rizados lo que le sentaba muy bien; la hacia lucir mucho mas bonita que antes. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cansada de que aquellos cuatro pares de ojos la mirasen de esa forma tan molesta, los sacó a todos de su estado con un “¿Qué tanto me miran?” bastante rudo. Lucas carraspeó y después la invitó a sentarse en la única silla libre que quedaba y que justamente estaba entre él y Margaret. Jessica pensó, por como se comportaban todos, que esa tarde se iba a divertir muchísimo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Jessica, ¿Qué te dio? ¿Por qué te cortaste el pelo?—preguntó Ariel cuando pudo salir de su estado de asombro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Estaba cansada de lidiar con el, eso es todo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Esa es una buena razón, pero no la correcta en este caso— musitó Ariel ganándose una tranquila mirada por parte de su hermana— ¿No te habrás cortado el pelo por lo que pasó anoche entre ustedes?—preguntó tanteando el terreno, probando su suerte. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esa época era bastante común que las jóvenes, cuando llegaban a cierta edad y tenían una pareja formal, se cortaran el cabello y se lo dejaran suelto como una forma de demostrarle a todo el mundo que ya no eran unas niñas y que estaban preparadas para el matrimonio. También se soltaban el cabello cuando tenían que ir a algún evento importante que tuviera relacionado con su casamiento. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero Jessica, por su parte, no había dado muestras de querer seguir con esta regla porque, según ella, su relación con Lucas no era real, sino un compromiso temporal llevado a cabo por conveniencia. Por eso el hecho de que apareciera con el cabello corto justo después de su encuentro nocturno con Lucas, daba mucho que pensar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jessica sonrió de aquella forma maliciosa que a Lucas no le gustaba ya que siempre traía problemas, antes de responderle a Ariel con toda la calma del mundo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Puede ser. Anoche pasaron tantas cosas…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lucas casi se atragantó con el té que se estaba tomando al escucharla y Ariel, que no se esperaba esa respuesta, tuvo una reacción similar al imaginarse cosas no muy púdicas entre Lucas y Jessica. Era su hermano y por más que se sintiera feliz de que ella estuviera con Lucas, eso no impedía que el bicho de los celos lo atacara de vez en cuando, por no decir “la mayor parte del tiempo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miró a Lucas con una clara expresión en el rostro que decía “espero que no le hayas hecho nada a mi hermanita porque te mato”, antes de mirar a su hermana, horrorizado. Ella, como si no hubiese provocado toda esa situación, jugaba con uno de sus rizos despreocupadamente, mientras seguía sonriendo malévolamente. Luego, se acercó un poco a la mesa y tomó una galleta de la bandeja, ignorando completamente los cuatro pares de ojos que la observaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por esa razón le había pedido a Lucas que no dijera nada sobre ellos dos, ya que quería ver la cara de sufrimiento que pondría su hermano si hacia ilusión a que había “perdido su honor”. Le hacia gracia el hecho de que su hermano prácticamente la empujara hacia la casa de Lucas a esas horas de la noche y que en esos momentos estuviese casi caminando por el techo por una simple insinuación. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque no podía culparlo; después de lo que había pasado, era de esperarse que se preocupara tanto por ella. No podía quejarse; con un hermano así, no necesitaba nada más. Quizás una pareja, pero es ya lo tenía y todo gracias a él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Díganme chicos, —empezó a hablar Ángela, con un tono divertido de voz, tratando de cortar ese tenso momento— ¿Cuándo piensan fijar la fecha de la boda? Ustedes ya llevan más de dos meses de prometidos y no han empezado a organizar nada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Inmediatamente salieron esas palabras de la boca de Ángela, Lucas se giró para ver el despreocupado rostro de Jessica. Era cierto que la noche anterior había pasado algo entre ellos pero eso no significaba que su relación había cambiado mucho. Jessica, en ningún momento, le había dicho nada sobre ellos. Solo se había limitado a pedirle, de la forma más convincente posible, que se quedara y él no pudo hacer otra cosa más que hacerle caso. Pero ahora que se detenía a pensar en todo eso, una ligera opresión hizo acto de presencia en su pecho y las miles de preguntas volvieron a repiquetear como campanadas en su cerebro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Lucas y yo no nos hemos detenido a pensar en ello pero lo haremos pronto, ¿verdad, Lucas?—respondió Jessica, tan calmada como siempre.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lucas, por su parte, miró a cada uno de los que ocupaban la mesa con una expresión confundida en el rostro; expresión que duró poco, siendo reemplazada por una súbita seriedad que no pasó desapercibida por nadie. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí— asintió— pero para hacerlo necesitamos estar solos— puntualizó, sorprendiendo a los demás. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un comentario de ese tipo podría haberse esperado más de Jessica que de él, pero de todas formas no le importó mucho lo que sus palabras causaran en ellos. Y estos, al parecer, no lo tomaron mucho en cuenta. Al final sabían que su relación a penas estaba dando un cambio, y ellos esperaban que fuese para bien. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—En ese caso, nos vamos— musitó Margaret, poniéndose de pie calmadamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ariel y Ángela no dijeron nada mientras la imitaban. Después de una despedida rápida y de que Ariel le dedicara una mirada de advertencia a Lucas, emprendieron el camino de regreso a la casa para dirigirse a la salida, y así dejar a los dos jóvenes solos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando estuvo segura de que nada ni nadie los interrumpiría, Jessica tomó la palabra, mientras se acomodaba en su asiento, acercándose un poco más a él. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿A qué se debió ese repentino cambio de actitud? Tú no sueles ser así. — le preguntó mientras tomaba una galleta de la bandeja. Quedaban pocas y al darse cuenta de eso hizo un mohín de desagrado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Quieres saber a qué se debe?—Jessica resopló molesta como respuesta. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa era una mala costumbre que tenía Lucas cuando hablaba con ella: responderle una pregunta con otra pregunta— Se debe a que yo aún no tengo las cosas muy claras respecto a ti y lo que quieres de mí. Anoche solo me pediste que me quedara pero no me dijiste nada más. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Lucas, ¿no crees que estas complicando demasiado las cosas?— le preguntó con calma. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No, no lo creo. Y estoy seguro de que tú te comportarías de la misma forma que yo si tu situación fuese similar a la mía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jessica frunció el ceño como respuesta y se cruzó de brazos antes de responderle. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Explícame cual es tu “situación” porque la verdad es que no se de qué hablas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Hablo de nosotros. Hablo de lo que se supone que hay entre nosotros. Que yo sepa, lo único que nos une es un compromiso fal…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jessica se acercó a él y tomó su rostro entre sus manos. Lo miró seriamente y él no pudo hacer nada más que perderse en esos oscuros ojos marrones que brillaban de una forma tan extraña pero indudablemente hermosa. Era extraño ver a Jessica comportándose tan cariñosa y tan calmadamente. Ella, por lo general, era despectiva y gruñona, pero desde la noche anterior se comportaba completamente diferente. Como si se hubiese quitado el pesado disfraz de chica mala que llevaba. Lucas —y todos los que conocían esa faceta de ella— daban gracias por ello. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Eso es lo que te preocupa? ¿El no saber qué hay entre nosotros?—ella hizo silencio esperando una respuesta por parte de Lucas, pero esta no llegó. Al final, volvió a retomar la palabra— A  mi también me preocupa el no saber que va a pasar con nosotros, y lo digo no para hacerte sentir mejor sino porque es la verdad. Yo tengo claro que es lo que quiero y lo que siento, pero no se qué pasa contigo. No se que quieres de mi, no se lo que esperas de mi, si me quieres… no se nada, y eso me enferma. No me gusta sentirme confundida ni tener dudas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Qué es lo que quieres, Jessica?—preguntó súbitamente, con la voz ronca. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Te quiero a ti, creo habértelo dicho un par de veces anoche. Quiero estar contigo, Lucas. Y sí, quiero casarme contigo y pasarme el resto de mi existencia junto a ti. Aunque debo admitir que me aterroriza un poco pensar en eso y que casarme hasta hace poco era algo que no pensaba hacer jamás. Ahora te pregunto, ¿Qué quieres tú?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lucas no le respondió, por lo menos no con palabras. Este acortó la brevísima distancia que los separaba y la besó de una forma anhelante, casi rayando en la desesperación, hecho que sorprendió a la joven. De todas formas, le correspondió el beso de la misma forma apasionada, cargada de esos sentimientos que aún le costaba demostrar, pero que estaban ahí, fuertes, claros, bien definidos. Y todos eran para él, porque se los había ganado prácticamente a fuerza de golpes y eso la hacia quererlo aún mas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las manos de Jessica al poco rato abandonaron su rostro para enredarse en su largo cabello castaño. Las manos de él se adueñaron de su cintura atrayéndola suavemente hacia sí, haciendo que se sentara sobre sus piernas. Que importaba que los vieran desde la casa, que importaba lo que pensaran de ellos, lo único importante es que estaban juntos y que ese momento era suyo y de nadie más; que ya no había nada porque temer y que las cosas entre ellos dos estaban claras. Se querían, nada mas debía importar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El beso se prolongó hasta que la imperiosa e irrefrenable necesidad de respirar se adueñó de Jessica. La joven estaba con los ojos cerrados y con una sonrisita de placer pintada en sus labios. Su respiración, al igual que los latidos de su corazón, estaban agitados, y un tono rojizo coloreaba sus mejillas y sus carnosos labios, mientras Lucas repartía besos sobre su cuello. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tienes una interesante y… agradable forma de hacerme callar— dijo Jessica abriendo los ojos con lentitud, como si temiera que al hacerlo, aquellas agradables sensaciones desaparecieran de golpe, dejándole un vacío en el pecho— Pero no has respondido mi pregunta. ¿Qué es lo que quieres, Lucas? ¿Qué es lo que quieres de mí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Todo. Quiero todo de ti. Quiero que seas solo mía, que me quieras tanto como te quiero yo a ti. Quiero que siempre estés junto a mí. Suena cursi pero es la verdad. Te quiero, con todo lo que esas dos palabras significan e implican. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—En ese caso no tengo porque dudar sobre ti ni tengo que buscar la forma de cancelar el matrimonio, porque tú quieres casarte conmigo, ¿verdad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Exactamente— le respondió brindándole una gran sonrisa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba feliz, pero no podía negar que se sentía un poco culpable ya que él no había ido a ese pueblo con la intención de casarse con ella. No. Él había iniciado la búsqueda de la joven solo porque quería llevarla de vuelta a su casa para que estuviera con Josh. Debía admitirlo. Ese fue el motor que lo impulsó a hacer esa extenuante búsqueda. Se suponía que Jessica quería a su hermano, Susan se lo había dicho muchas veces, y al ver a su hermano tan triste cuando ella se fue, se propuso buscarla y llevarla de vuelta a su casa, para que pudieran estar juntos. Aunque eso le rompiera el corazón en miles de pedazos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero todo había cambiado y los sentimientos que él pensaba que habían desaparecido, salieron a flote en el mismo momento que la vio en la plaza de Villa Mar. Todavía la quería pero no podía dejar de lado su plan de llevarla de vuelta a La Esperanza. Por eso había aceptado el plan que le propuso Margaret de que aceptara ayudarle con lo del supuesto compromiso falso, ya que de esa forma sería más fácil llevarla de vuelta a su casa. Pero todo se complicó y la fría Jessica se enamoró de él y había decidido casarse con él. Con él y no con su perfecto hermano mayor. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizás si las cosas hubiesen empezado de una forma diferente, libre de mentiras y verdades a medias, él pudiera sentirse completamente feliz. Pero con el peso del engaño sobre sus hombros, sabia que no lo lograría, por mas que lo deseara. Y decirle a Jessica la verdad era como lanzar su relación a la basura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al final, Jessica no era la única que ocultaba cosas en esa relación. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella, después que él el respondiera su pregunta, le había correspondido el gesto y le había dado un gran abrazo. No dijo nada ni hizo nada más que quedarse así, abrazada a él. No quería que Lucas viera la sombría expresión que apareció en su rostro ni tampoco quería dar pie a una larga discusión. Porque sabía que Lucas no se iba a quedar tan tranquilo sabiendo que algo le pasaba. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Respiró profundamente y con desgana se separó de él. Se puso de pie y obligó a Lucas para que hiciera lo mismo. Era tarde, por lo que tendría que irse ya a su casa en la cual, de seguro, la esperaban unos ansiosos Ariel y Margaret. Empezaron a caminar por el jardín, tomados de la mano, rodeados por un espeso silencio que se apoderó de ellos en el mismo momento en el que se dieron cuenta de que sus secretos ponían en peligro su relación. Y que, para su mala suerte, estaban a merced de que otra persona no decidiera delatarlos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8757021941075676046-7372869521093673222?l=elid-storyblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elid-storyblog.blogspot.com/feeds/7372869521093673222/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8757021941075676046&amp;postID=7372869521093673222' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8757021941075676046/posts/default/7372869521093673222'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8757021941075676046/posts/default/7372869521093673222'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elid-storyblog.blogspot.com/2009/03/capitulo-11.html' title='Capitulo 11'/><author><name>Lizzy Kim</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13426534874156181252</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-dqcQtMKdaHg/Tae0saqJYmI/AAAAAAAAAJ4/rH5iXTgVV6U/s220/robado%2Ba%2Bpanic18%2B32.png'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8757021941075676046.post-8781043052504312491</id><published>2009-03-27T00:50:00.000-04:00</published><updated>2009-03-27T00:51:16.580-04:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Capitulo 10'/><title type='text'>Capitulo 10</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;***&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right; font-style: italic;"&gt;Un error. Un solo error es el responsable de que en estos momentos esté viviendo la mejor época de mi vida. ¿Debería arrepentirme por haberlo hecho?&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;***&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Margaret recorría los solitarios pasillos de aquella casa sintiéndose tranquila y feliz. Jessica había salido poco antes de que se ocultara el sol y no había regresado aún. No estaba preocupada porque sabía con quien estaba; por eso se sentía así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lucas había llegado a ese pueblo para darle un poco de color al opaco corazón de Jessica y ella le estaba infinitamente agradecida por ello. Quería a Jessica como si fuese su propia hija y era capaz de hacer cualquier cosa y de soportar los desplantes de la joven con tal de verla feliz. Y lo estaba haciendo. Cada día que pasaba veía a Jessica más animada, irradiando una extraña aura de tranquilidad, paz y felicidad que nunca le había visto, y ella sabía a que se debía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por supuesto que lo sabía. Jessica nunca pudo engañarla con sus palabras, mucho menos lo lograría ahora cuando las cosas eran tan evidentes. Margaret podía leer sus sentimientos por más que ella tratase de ocultarlos; Jessica era como un libro abierto cuando se proponía ocultar sus sentimientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un ruido la sacó de sus cavilaciones. Un ruido que provenía del jardín delantero de la casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entró al salón y se acercó a la ventana; desde ahí tenia una excelente vista del jardín y del pórtico de a la casa. En su inspección vio a dos figuras que fácilmente pudo reconocer como Jessica y Lucas. Ambos caminaban alejados; con pasos rápidos, como si quisiesen alejarse lo más rápido posible el uno del otro y rodeados por un imperturbable silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hubo despedidas, ni miradas furtivas, ni nada. Jessica no había cerrado la gran puerta delantera que daba acceso al hall, cuando ya Lucas emprendía el camino de regreso al auto. Se le notaba alicaído, triste y cansado. Algo había pasado entre ellos para que, después de aquella larga tregua, empezaran los problemas y las peleas nuevamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salió rápidamente del salón y se dirigió al encuentro de Jessica. La joven ya iba a mitad de la escalera cuando llegó al hall. No la llamó, sabia que no le haría caso y que seguiría con su camino como si nada. Por tal motivo, la siguió escaleras arriba hacia su destino: su habitación. Tal vez allí, si tenía la suerte de su lado, lograría sacarle la información.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jessica, inmediatamente entró, cerró la puerta y le puso el cerrojo. Era obvio que en esos momentos no quería hablar con nadie y eso incluía a Margaret. No era nada personal, sino que no se sentía moralmente en condiciones de hacerlo.&lt;br /&gt;Margaret tocó la puerta y le pidió que la abriera. Era de suponerse que haría eso y que ignoraría la clara señal que le había mandado la joven. Trató varias veces y al final, cuando se disponía a irse, Jessica abrió la puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Es usted muy insistente cuando se lo propone, Margaret— dijo con su ya muy conocido tono de voz que no demostraba emoción alguna, pero Margaret pudo ver la tristeza que sentía, reflejada en sus ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Solo quiero saber porque el joven Lucas y usted están así, tan distanciados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jessica no le respondió pero abrió la puerta un poco más en una muda invitación para que entrara. Margaret así lo hizo y se acomodó en el sofá que estaba al pie de la ventana; Jessica, cuando hubo cerrado la puerta, la imitó.  Ambas permanecieron en silencio por un buen rato —Jessica contemplando la luna a través de la ventana abierta y Margaret viéndola a ella— hasta que la joven rompió el pesado silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Esta noche— dijo con voz seria, profunda— cometí la peor equivocación de la que he sido capaz en mucho tiempo. Pensé que, con lo de compromiso falso, había aprendido la lección pero no fue así. Sigo haciendo tonterías por una causa perdida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No la entiendo…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Besé a Lucas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Margaret abrió mucho los ojos producto de la sorpresa. ¿Jessica besando a Lucas? Eso era algo que ni en sus mejores sueños esperaba ver porque se suponía que Jessica no sentía nada por Lucas y porque se suponía que lo detestaba. Pero lo que realmente la sorprendía de todo eso era el dramatismo con el que lo había dicho; fue un simple beso, no era nada del otro mundo. ¿Acaso había un trasfondo que ella no lograba percibir?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jessica prosiguió hablando después de un breve suspiro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Besé a Lucas para darle celos a Brian, Margaret. Fue todo tan rápido, tan repentino que no pude evitarlo. Yo, tomando el rostro de Lucas entre mis manos, besándolo y él correspondiéndome, que fue lo peor de todo… Brian y Clarisse haciendo acto de presencia— Hizo otra pausa— Vi la rabia y la decepción pintadas en la cara de Lucas cuando los vio. No me lo va a perdonar, estoy segura. No me va a perdonar que lo haya utilizado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Por qué lo hizo?—solo atinó a preguntar la mujer. El saber que todo eso lo había hecho para darle celos a Brian era nuevo para ella. Nunca se enteró de la relación que mantenían Jessica y Brian por lo que la noticia la dejó un poco descolocada y confundida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No lo se— le respondió Jessica mientras se tapaba el rostro con las manos— Tal vez lo hice porque me molestó verlo con Clarisse, o porque quería dejarle claro que ya no me importaba…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—O porque quería  que viera que usted también es feliz con su pareja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Lucas no es mi pareja, Margaret.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Delante de todos, incluido el joven Debrand, lo es. Recuerde que es su prometido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eso no significa nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Por supuesto que sí. Si el joven Lucas no hubiese sido su prometido públicamente, ¿se hubiese atrevido a besarlo frente al joven Debrand y su novia? Mejor le haré otra pregunta— dijo al ver la cara de confusión de Jessica— Si usted hubiese estado acompañada de cualquier otro joven, ¿se hubiese atrevido a besarlo para “darle celos” al joven Debrand?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Margaret sonrió al ver que la turbación de Jessica se hacia mayor, y como sus mejillas se teñían suavemente de rosa como respuesta a lo que pasaba por su cabeza en esos momentos. Margaret aprovechó aquel estado de la joven para seguir confundiéndola y atormentándola para ver si por fin se daba cuenta de lo que ella había descubierto y acababa de confirmar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿No cree usted que el beso no fue mas que un reflejo de lo que realmente quiere, un reflejo de sus sentimientos? ¿No cree usted que el joven Debrand no fue más que una excusa para hacer algo que desde hace tiempo anhelaba? ¿No cree que…?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡Basta! ¡Ya está bien, Margaret, entendí a donde quiere llegar!—respondió de mala gana. Margaret seguía sonriendo, esta vez más abiertamente. Era obvio que no cabía en sí de la felicidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— La respuesta a todas sus preguntas es no— le dijo seriamente, con el rostro crispado por la rabia y los puños apretados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No le gustaba ver esa expresión de triunfo en el rostro de Margaret; pero, sobre todas las cosas, le molestaba que sintiera que había ganado aquella contienda imaginaria. Nada de lo que Margaret había dicho era cierto pero ella no iba a perder su tiempo con tontas explicaciones, así que dio por terminada la conversación&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Espero que este tema quede zanjado aquí porque no voy a tolerar ni una insinuación mas, ¿me entendió?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Si, señorita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Bien, ahora, si me disculpa, quiero dormir— esto lo dijo mientras se ponía de pie y se dirigía al baño para desvestirse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa noche, gracias a todo lo acontecido, no podría dormir y Margaret lo sabía, pero de todas formas se puso de pie y salió de la habitación dejando a Jessica sola con su rabia y su confusión. Sola con el irrefrenable deseo de salir corriendo hacia la casa de Lucas…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era tarde pero a ella poco le importaba. Solo quería irse a la cama con la constancia de que Lucas la había perdonado. Era algo estúpido, algo impropio de ella pero igual quería hacerlo, tenía que. No podría estar tranquila sabiendo que una de las pocas personas que la quería se sentía herida y todo por su culpa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al final, después de unos minutos de pelea entre su sentido común, su orgullo y sus sentimientos, decidió que lo mejor era irse a la cama. Ya vería como solucionaría las cosas al día siguiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;***&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Como ya se le estaba haciendo costumbre, Ariel fue a hablar con Lucas a tempranas horas de la mañana. Para su sorpresa, Lucas estaba dormido cuando llegó por lo que tuvo que esperar un buen rato en el salón hasta que el joven hiciera acto de presencia. Algo adormecido y con apariencia cansada entró Lucas al salón, se sentó en un sillón frente a Ariel y profirió un gran bostezo en vez de un saludo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Qué pasó?—cuestionó Ariel después de hacerle un exhaustivo examen con la mirada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Qué?—preguntó Lucas, confundido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Te pregunté que qué pasó. No me vayas a decir que nada porque se que es mentira; Jessica y tu están muy raros…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eso no significa nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Vamos, Lucas, no quieras verme la cara de idiota. Te conozco, creo habértelo dicho unas miles de veces. Se que algo pasó anoche y que ese algo es lo que los tiene así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ariel siguió insistiendo un rato más pero no logró que Lucas le dijera nada sobre lo que había pasado la noche anterior en la plaza. El solo hecho de recordarlo hacia que Lucas se sintiese peor de lo que ya se sentía. Sentía como pasaba de la emoción y la alegría al sufrimiento y la decepción con dolorosa rapidez. Suspiró como muestra de cansancio y frustración, ignorando a su amigo el cual se tomó el gesto como muestra de su aburrimiento, por lo que dejó de insistir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Ariel hubo pronunciado la última palabra, cayó sobre ellos el típico silencio que suele aparecer cuando no se sabe que más decir pero, a pesar de todo, no fue un silencio ni pesado ni incomodo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al cabo de unos minutos, apareció una empleada anunciando que el desayuno estaba listo y servido por lo que los jóvenes se dirigieron, sin decir una sola palabra, al comedor. Ya en ese lugar, Lucas tomó la palabra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ariel, estuve pensando que… que lo mejor para todos sería que regresara a casa… con mis padres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿A qué vino eso? Tu, por lo que me dijiste, te sientes muy a gusto en este lugar. Además, aquí está tu futura esposa y…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡Ja! Como si eso fuese una razón de peso para que mi presencia sea necesaria en este lugar. Como si eso fuese importante…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡Claro que lo es!—respondió Ariel indignado— ¿Acaso no te importa ella? ¿Acaso no te importa dejarla aquí sola?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Estuvo muchos años sola, Ariel, ya está acostumbrada a eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pero…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Además, — lo interrumpió— lo que ella ha querido desde que nos encontramos en la plaza, es que me vaya y la deje en paz, así que le haré el favor y me iré— continuó sin importarle la interrupción de Ariel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Estás mal, muy mal— dijo mientras negaba con la cabeza— ¡Estás actuando sin pensar! ¡Estás actuando guiándote por lo que pasó!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡Tu que sabes! ¿Acaso te dijo algo? ¿Se ha dignado a dejar de lado su orgullo y arrogancia para hablar contigo? ¿Acaso se ha detenido a pensar que con sus estúpidos actos les hace daño a los demás?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lucas estaba siendo muy injusto con Ariel, que no se lo merecía. Este se sintió mal de pronto porque sabía que Lucas tenía razón. Jessica no pensaba en nadie mas que no fuese ella y no le importaba llevarse al mundo por delante con tal de lograr lo que se proponía. Y cuando alguien hacia algo que no estaba dentro de lo “aceptable” por ella, simplemente dejaba de ser importante y se convertía, para ella, en una persona cualquiera, incluso lo trataba como si no lo conociese o existiese. Aunque a veces se “olvidaba” de esto si le convenía o si necesitaba algo de esa persona. Todo era si le convenía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ariel lo sabía por experiencia propia. Desde que había llegado a ese pueblo había tenido que soportar los incontables desplantes de su hermana hasta que un día ésta dejó de hablarle. El hecho no era que lo ignoraba, sino que para ella, simplemente no existía, por lo menos la mayor parte del tiempo. Al principio pensó que todo eso no era más que un berrinche fruto del enojo pero, con el paso de las semanas, cayó en la cuenta de que no era un berrinche ni de que se le iba a pasar pronto. Jessica realmente estaba enojada y decidida a sacarlo de su vida a como diera lugar… a menos que hiciera algo por ella, algo que recompensase el mal rato que pasó cuando se enteró de que él le había enviado la carta a sus padres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ariel, en medio de su depresión, empezó a notar los cambios en la muchacha. Cambios que, a pesar de todo, lo alegraron enormemente porque él lo único que quería era que su hermana estuviese bien. Su hermana estaba mucho más feliz que antes y todo era gracias al tonto que en esos momentos pensaba en arruinar toda aquella felicidad por un malentendido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No te estaba pidiendo tu opinión cuando te dije que me iría del pueblo. Yo me voy a ir de este lugar porque aquí no hay nada ni nadie que me retenga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Bien, si eso es lo que quieres, está bien. Espero que después no te arrepientas por haber tomado una decisión tan estúpida— dicho esto se puso de pie dispuesto a salir del lugar, sin siquiera terminar de desayunar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ariel— le llamó cuando tenía el pomo de la puerta en la mano. Cuando obtuvo la atención del susodicho, continuó hablando— No le digas nada a Jessica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Qué no quieres que le diga?—preguntó con rabia— ¿Qué viniste a este pueblo con la intención de llevártela a casa o que la has estado engañando desde que llegaste? — y dicho esto, salió del salón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jessica se había despertado tarde aquella mañana. Margaret la había dejado dormir un poco más porque decía que después de todo lo que había pasado el día anterior, necesitaba descansar. Pero eso solo era la excusa que le daba a quienes osaran preguntar; la había dejado porque sabía que no había podido pegar un ojo en toda la noche por estar pensando en Lucas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Jessica estuvo lista bajó tranquilamente, y con aire cansado, las escaleras del hall. Allí estaban Margaret y Ariel hablando entre susurros y cuando se percataron de la presencia de la joven, detuvieron su plática y la miraron con rostro afligido. Jessica no se percató de esto, estaba demasiado somnolienta como para advertir que algo sucedía.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;—Buenos días, señorita Jessica— la saludó Margaret con una pequeña sonrisa, un tanto forzada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Buenos días, Margaret… Ariel— les dijo al tiempo que se dirigía al comedor sin siquiera mirarlos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Margaret y Ariel siguieron mirándola hasta que la perdieron de vista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Piensa decírselo, joven Ariel?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí, será lo mejor. Ella es la única que puede lograr que se quede aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Y si no hace lo que esperamos que haga, debemos dar toda esta situación como perdida?—preguntó la mujer dirigiéndole una mirada seria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No, no después de todo lo que hemos logrado. Jessica y Lucas van a terminar juntos así sea lo ultimo que haga en la vida. De eso puede estar segura, Margaret.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;***&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ariel estaba sentado en el gran sofá del salón con un libro en las manos, cuando Jessica hizo acto de presencia en el lugar. Él había estado evitándola todo el día no porque supiese que ella no quería estar con él porque aun estaba enojada, sino porque aún no se sentía capaz de decirle la verdad a su hermana. En realidad, solo pensaba decirle la verdad a medias. Por más enojado que estuviese con Lucas, nunca le diría a su hermana que él había estado engañándola desde el principio; eso definitivamente arruinaría los planes que tenía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jessica, al ver quien estaba ahí, decidió dar media vuelta y salir de allí, pero Ariel llamó delicadamente su atención. “Es ahora o nunca”, pensó. Jessica, aun en contra de su voluntad, y sabiendo que Ariel no la dejaría en paz hasta que lo escuchara, se dispuso a hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Qué quieres?—preguntó con frialdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Necesito hablar contigo de algo muy importante—iba a replicar pero Ariel la cortó con un movimiento de su mano. Estaba muy serio, cosa bastante rara en él, por lo que Jessica prefirió hacerle caso. Ya se había aprovechado demasiado de la amabilidad de su hermano. —Es sobre Lucas que te quiero hablar, por lo que creo que te va a interesar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jessica lo miró con aire escrutador, tratando de adivinar lo que quería decirle. Por su cara se dio cuenta de que era sobre algo serio por lo que abandonó cualquier intento de abandonar el salón y se sentó; alejada de él, cabía agregar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Qué pasa con Lucas? ¿Has hablado con él?—preguntó tratando de no parecer muy interesada en el asunto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Antes que nada, me gustaría saber que pasó ayer entre ustedes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Nada— respondió rápidamente. Lo que menos quería era que su hermano supiese lo del beso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Jessica, por favor— la joven se aclaró la garganta antes de responder, con un tono no muy amable que digamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Nos besamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Estas segura de que fue solo eso que pasó? Porque no creo que Lucas vaya a ponerse así por un simple beso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Lo besé para darle celos a alguien mas, ¿satisfecho?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ariel la miró seriamente durante unos segundos, tratando de reprimirse el deseo de acribillarla con preguntas y de decirle un par de cosas por andar haciendo este tipo de cosas. Jessica esperaba con impaciencia que él dijese algo, aunque fuese una de sus molestas preguntas, pero nada salía de su boca. Su hermano estaba demasiado callado y con una expresión un poco extraña en el rostro; eso la preocupó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Estas conciente de que cometiste un grave error al haber hecho eso, verdad?—dijo al fin, manteniendo ese inusual tono serio en su voz. Jessica le respondió que sí y el prosiguió hablando, sin darle tiempo a explicarse— ¿Y estas conciente de que si no haces algo ahora ya no habrá marcha atrás?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿De qué hablas? No te entiendo— preguntó bastante confundida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Lucas se va a ir del pueblo, Jessica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡¿Qué?!—cuestionó mientras se ponía rápidamente de pie, alarmada. — ¿Por qué? ¿Por qué piensa hacer eso? ¿Es que acaso se volvió loco?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Se va por lo que hiciste anoche… y por como lo has tratado desde que llegó a este pueblo. Lucas te quiere, Jessica, te quiere muchísimo y tu lo único que has hecho ha sido jugar con sus sentimientos. Él no se merecía lo que le hiciste anoche…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡Ya lo se! ¿Crees que no me siento mal por haberlo hecho? Por Dios santo, Ariel, no soy un ser sin sentimientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Demuéstramelo… y demuéstraselo— le sugirió, sorprendiéndola. — Ve a su casa e impide que cometa una locura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Y qué puedo hacer? Si él quiere regresar a su casa, yo no puedo hacer nada para impedir que lo haga. Además, no voy a obligarlo a que se quede.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Claro que puedes. Solo tú puedes hacerlo, y lo sabes. Solo tú puedes lograr que se quede aquí…contigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jessica al escuchar esto se dio la vuelta para darle la espalda a Ariel, que la miraba fijamente desde el sofá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Yo no quiero que se quede aquí para que esté conmigo. Solo quiero…necesito que se quede un tiempo más por lo del compromiso falso; después puede volver a su casa y hacer lo que quiera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No trates de engañarme, Jessica. Yo se lo que sientes por Lucas y también se por qué estás tan confundida y decidida a negar lo que sientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ariel se puso de pie y se acercó a ella para abrazarla por la espalda. Se sorprendió de que ella no huyera de ese gesto y se alegró al ver que ella se mostraba más tranquila y dispuesta a cooperar de lo que él pensaba que estaría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Lucas no es como él, Jessica— volvió a hablar Ariel, haciendo que a Jessica la recorriera un escalofrío por todo el cuerpo— Lucas nunca se atrevería a hacerte daño y lo sabes. Le importas demasiado. Además, él no es de los que hacen sufrir a las demás personas. Es un chico muy bueno, algo tonto, pero muy bueno al fin.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Yo… no se que decir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Que tal si no dices nada y vas a la casa de Lucas— le recomendó mientras se separaba de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jessica le dirigió una mirada que expresaba claramente todo lo que sentía en esos momentos. Él sabía que esa era una situación difícil para su hermana pero sabía que si no la hacia afrontarse a ella ahora, nunca podría ser feliz. Todo era cuestión de no huirle a lo que el destino nos tenía preparado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Anda, ve— la instó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jessica salió del salón aún dudando si lo que iba a hacer era lo correcto, pero de todas formas no se detuvo ni titubeó cuando le dijo al chofer a donde quería que la llevase. “Ya veré lo que hago cuando esté allá”, se decía una y otra vez para no ponerse a pensar en lo que realmente tendría que hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viaje de camino a la casa de Lucas se hizo extremadamente corto. Al llegar, le pidió al chofer que no la esperase, y después se encaminó hacia la casa con paso lento pero firme. Fue recibida casi al instante por el ama de llaves que la guió, sin hacer preguntas, hacia la habitación de Lucas. No la anunció, solo la dejó frente a la puerta y la instó, sutil y amablemente a que entrase. Ella, con el corazón desbocado por la ansiedad, tomó el pomo de puerta entre su mano y lo giró lentamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Allí estaba Lucas, sentado en un pequeño sofá rojo vino que estaba bajo la ventana, leyendo un libro o tratando de hacerlo porque su cara mostraba que le estaba costando bastante trabajo concentrarse en lo que leía. Ella se quedó mirándolo fijamente por un rato largo, pensando en como sería su vida si él no estuviese en ese pueblo. Pensaba en cuan infeliz sería ella en esos momentos si él, por cosas de la vida, no hubiese llegado a ese pueblo. También pensaba en lo mucho que quería que se quedara allí y que no la dejara nunca.  Fue en ese momento que se dio cuenta de que no podía imaginarse su vida sin él. Ya no podría hacerlo, no después de haberse enamorado de él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lucas, al percatarse de la presencia de la joven, dejó el libro a un lado y se puso de pie, no sin dejar de dirigirle una mirada rabiosa y recriminatoria, dispuesto a encararla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Qué haces aquí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Vengo a impedir que hagas una locura… cometiendo una locura— le dijo mientras se acercaba lentamente a él; mientras sentía la fuerza de su descubrimiento sobre sus hombros. Se había enamorado de Lucas, lo había echo a pesar de que hizo hasta lo imposible para que eso no pasara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Qué quieres decir?—le cuestionó mientras sentía como su pulso se aceleraba con cada paso que ella daba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No quiero que te vayas, Lucas— dijo casi en un susurro pero él lo escuchó perfectamente debido a que estaban peligrosamente cerca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Qué…?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Quiero que te quedes aquí… conmigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Por qué?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Pondrías dejar de responderme con preguntas?—le recriminó con fastidió, separándose un poco de él y cruzándose de brazos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Es que no te entiendo— se quejó él con cara de disculpa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jessica, cansada de toda esa tonta situación, acortó la poca distancia que los separaba, tomó su rostro entre sus manos y lo besó. Lo besó sin excusas, sin personas observándolos… lo besó porque quería hacerlo y porque quería demostrarle con ese gesto lo que acababa de descubrir; todo lo que él le hacía sentir y que no podía explicar con palabras porque ella tampoco entendía muy bien ese sentimiento que la invadía. Hacia tanto tiempo que no había sentido algo igual que pensó, incluso, que nunca más lo sentiría. Se encerró en una coraza de frialdad para que nadie pudiese tocarla y para que el amor no volviera a tocar las puertas de su corazón. Pobre ilusa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando sintió los brazos de Lucas rodeando su cuerpo, no pudo evitar sentirse la mujer más feliz del mundo. Pero esa sensación le duró solo un instante, al recordar que otra persona le había correspondido los besos casi de igual forma y que le había jurado miles de veces que la quería, para luego abandonarla y decirle que todo fue una mentira.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se separó de Lucas rápidamente y le dirigió una mirada que mostraba claramente sus dudas y su miedo: miedo a sufrir, miedo a que jugasen nuevamente con sus frágiles sentimientos, miedo a que Lucas fuese como él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lucas, por su parte, había sentido su rabia crecer cuando vio entrar a su habitación a una Jessica bastante despreocupada y tranquila; pero este sentimiento fue rápidamente reemplazado por el nerviosismo que le provocaba la cercanía de la joven. Sumándole a ello, el hecho de que las palabras que salían de su boca lo confundían a sobremanera, para luego derribar las pocas defensas que le quedaban con un beso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora estaba frente a la joven, con un montón de sentimientos encontrados, esperando que ésta se dignase a darle una explicación. Pero ella no hablaba, solo lo miraba entre asustada y nerviosa, como si temiese que él fuese a hacerle algo. Al final, Lucas no pudo soportar tanto mutismo ni tanta tensión, por lo que se dispuso a acribillarla con preguntas, a las cuales ella solo respondió con una petición, ignorando todo lo que él le dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Prométeme que no te iras, Lucas— pidió con un tono de voz susurrante, anhelante, como si su vida dependiese de ello y no tuviese fuerzas para decirlo en voz alta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Eso es lo que quieres? ¿Que me quede aquí hasta que se te ocurra una mejor forma de deshacer el compromiso sin quedar mal? O peor aun, ¿para seguir usándome para darle celos al tal Brian ese?—le había hablado con un tono demasiado rudo para su gusto pero no pudo evitarlo; en esos momentos no era dueño de sus actos, por lo que no se detuvo a pensar en lo que decía ni en lo que hacía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jessica, cuando salió de su estado letárgico, le dirigió una mirada entre confundida y sorprendida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Aún no lo entiendes?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Cómo quieres que entienda cuando solo has dicho unas pocas palabras? ¡No me has explicado nada!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡Pero es que no hace falta! Con lo que te he dicho es más que suficiente como para que una persona con dos dedos de frente entienda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ahora me ofendes— se quejó, molesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Demonios, Lucas, ¿Por qué eres tan complicado?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Complicado, yo? Tú fuiste la que vino aquí a confundirme con un montón de palabras sin sentido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lucas se arrepintió de haber dicho esas palabras al ver la expresión dolida en el rostro de Jessica. Nunca pensó que aquellas simples palabras fueran a causarle tanto malestar a la chica. Además, fue así como percibió sus palabras. En realidad, no le había prestado atención porque estaba demasiado perdido en las sensaciones y emociones que recorrieron su ser desde que la vio entrar, sumándole a esto la frustración y rabia que acarreaba de la noche anterior. En esos momentos era un caos, emocionalmente hablando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Así que mis sentimientos son cosas sin sentido— le dijo la joven con un tono molesto, bastante característico en ella. “Ya se había tardado”, pensó Lucas. — Estoy aquí, rebajándome, pidiéndote que te quedes aquí conmigo, demostrándote que me importas y tu solo me dices eso. ¡Eres un idiota!—y dicho esto se dio la vuelta para dirigirse a la puerta, dispuesta a salir de allí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lucas estaba sorprendido, más por sus palabras que por sus actos. ¿Acaso había dicho Jessica que él, el chico que había utilizado para darle celos a su casi ex-novio, le importaba? ¿Había dicho que quería que se quedara con ella? Sí, lo había hecho y muchas veces, pero él no se había molestado en escucharla o no se había detenido a pensar en lo que le decía. Maldiciendo su estupidez, salió como un vendaval de su habitación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué debía hacer ahora? ¿Qué debía decirle a Jessica? ¿Qué sería de su vida de ahora en adelante? ¿Cómo debía comportarse frente a ella? Bajó rápidamente las escaleras que conducían al hall haciéndose estas y otras muchas preguntas sin sentido. Cuando abrió la puerta de entrada y vio a Jessica caminar por el gran jardín delantero con paso taciturno, todas las interrogantes se alejaron de su cabeza dejando en él la firme convicción de que no le importaba nada más que estar con ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Corrió para alcanzarla y se detuvo en seco a pocos pasos detrás de ella y no pudo evitar sonreír cuando escuchó las palabras que salían de sus labios. Cosas como “solo a mi se me puede ocurrir hacerle caso al idiota de mi hermano” o “eso me pasa por enamorarme de puros tontos” salían de los labios de la joven sin percatarse de que Lucas estaba a pocos pasos de ella y que la estaba escuchando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Así que te enamoras de puros tontos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jessica se dio la vuelta horrorizada al escuchar a Lucas. El horror fue sustituido por los nervios y la ansiedad al saberse tan cerca de él, pero no lo demostró, o por lo menos eso creía. Se suponía que ella era una experta en ocultar sus emociones aun cuando éstas pugnaban como locas por salir a flote. ¿Cuánto tiempo más iba a poder ostentar ese titulo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Qué pasa, Jessica? ¿Por qué estas tan callada?—le preguntó Lucas con una sonrisa que a Jessica le pareció demasiado atractiva y seductora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era cierto que era guapo, ya lo había admitido una vez, pero nunca se había dado cuenta de cuan atractivo era el joven que tenía en frente y a pocos centímetros de distancia. Lucas era arrebatadoramente atractivo, seductor, y era eso lo que en esos precisos momentos la tenían inmóvil y sin habla. ¿Cómo era posible que ella no se haya dado cuenta antes de lo hermosos que eran sus ojos, o de las pequeñas pecas que cubrían su nariz aguileña? ¿En qué había estado pensando todo este tiempo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jessica se sentía realmente estúpida y se recriminaba mentalmente por estar allí, sin decir ni una sola palabra, solo mirando a Lucas con fascinación y sorpresa, cosa para nada común en ella. Lucas, por su parte, la miraba con aquellos ojos esmeraldas llenos de diversión y lo que a Jessica le pareció ser malicia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cuándo habían cambiado los papeles? ¿Cuándo había dejado de ser ella la que lo dejara a él sin palabras? Esas eran algunas de las tantas preguntas que rebotaban en su cabeza como pelotitas de ping pong y a las cuales no pudo darle respuestas porque la sacaron dulcemente de sus pensamientos. Todo su cuerpo se estremeció al sentir el contacto de la mano de Lucas acariciando su rostro, despejando todas esas molestas interrogantes y haciendo que sus mejillas se tiñeran suavemente de un tono rosa pálido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Qué es lo que quieres?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pudo decir como respuesta, esperando que esas palabras hubiesen salido frías y carentes de emoción. Al parecer no fue así porque un muy divertido Lucas la tomó por la cintura y la atrajo hacia sí con un rápido movimiento. “¿Este es el Lucas que yo conozco? ¿No lo habrán cambiado… o drogado?”, pensó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Te quiero a ti, pensé que lo sabías— le dijo muy cerca de su oído a lo que la joven respondió con una agradable estremecimiento, cosa que él obviamente notó y le gustó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Deja de tontear, Lucas, y suéltame.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquellas palabras estaban tan fuera de lugar. Era más que obvio que ella no quería que se alejara pero no quería quedar como la típica chica que se derrite ante el apuesto joven; eso no iba con ella —aunque no estaba muy lejos de ser verdad en aquellos momentos—. Estaba segura de que si Lucas volvía a hacer uso de su muy bien escondido “poder de seducción”, no podría contener el irrefrenable deseo de besarlo y aunque sonara raro, no quería hacerlo.  Aun estaba molesta por lo que le había dicho hacia menos de quince minutos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No estoy tonteando y lo sabes. Simplemente estoy diciendo la verdad. Te quiero— le dijo como si nada, casi con un encogimiento de hombros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eres una caja de sorpresas, Lucas Henderson. Nunca pensé verte haciendo algo como esto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Sorprendida?—le preguntó con una sonrisita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Puede ser, aunque eso no impide que esté enojada— exclamó mientras se separaba de él para seguir con su camino. Sonrió satisfecha al darse cuenta de que ahora el sorprendido era él. Por fin las cosas estaban volviendo a la normalidad, pensó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Espera, ¿ahora por qué estas enojada?—le cuestionó mientras se acercaba rápidamente a ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Te parece poco lo que hiciste hace rato? Yo vengo con todo la buena voluntad del mundo a pedirte que te quedes y tú me tratas de esa forma.  Luego vienes y coqueteas conmigo. ¡Quien te entiende!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Cómo querías que estuviera después de lo que hiciste anoche? Después de tanto tiempo de peleas entre nosotros llegue a pensar que por fin habíamos llegado a una tregua…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Pensaste que iba a sellar una tregua con un beso?—preguntó con sarcasmo, alzando una de sus cejas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Déjame terminar. Cuando me besaste, pensé en todo menos que lo estabas haciendo para darle celos a ese chico. No sabes como me sentí al verte sonreír gracias a su turbación. ¡Me sentí usado! Creo que estaba en todo de mi derecho de enojarme contigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí, pero eso no te daba derecho a decirme lo que me dijiste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Lo hice sin darme cuenta. Para serte sincero, no le estaba prestando demasiada mucha atención a tus palabras… —silencio— ¿Me perdonas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jessica lo miró con el ceño fruncido durante un rato para luego, después de un suspiro, asentir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—En ese caso…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Jessica no le dio tiempo a reaccionar porque Lucas volvió a atraerla hacia su cuerpo y la besó apasionadamente, sin importarle que estaban en medio del jardín y que probablemente los estaban observando. A Jessica tampoco pareció importarle aquello porque, cuando salió de su asombro, rodeó el cuello del chico con sus brazos y se pegó más a él, correspondiendo el beso como era debido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de aquella romántica escena, la pareja se dirigió hacia la casa para pedirle a una de las empleadas que llamasen al chofer. Mientras esperaban, las miles de preguntas de Lucas salieron a flote haciendo que la joven lo mirase ceñuda y bufase exasperada. ¡Como odiaba aquel continuo interrogatorio de Lucas! Para callarlo y así evitarse el tener que responderle, lo tomó por el cuello y lo besó. La empleada, como era de esperarse, entró y los encontró besándose provocando las risas de Jessica por la turbación de la empleada y por el sonrojo de Lucas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viaje de camino a la casa de Jessica no duró mucho por lo que antes de lo esperado ya se estaban despidiendo con otro beso, no tan prolongado como los otros porque el chofer los miraba, disimuladamente, a través del espejo retrovisor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jessica le había pedido que no la acompañase hasta la entrada y que no dijese nada de lo que había pasado entre ellos ya que quería que fuese una sorpresa. También le dijo que no les convenía estar diciendo nada porque eso haría que las demás personas empezasen a hacer preguntas que podrían delatarlos.  Él, no muy convencido, aceptó y vio como en los labios de la chica aparecía una misteriosa sonrisa maliciosa. Algo tramaba, de eso estaba seguro, y lo más probable era que no le gustase saber que era.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con una expresión confusa en el rostro, vio a la joven salir del auto y avanzar unos cuantos pasos hacia la entrada de la casa en donde Margaret y Ariel la estaban esperando. Cuando las tres personas se perdieron de vista tras la gran puerta de entrada, le pidió al chofer que regresaran a la casa. Estaba demasiado cansado y lo único que quería era irse a la cama para tratar de dormir sin que lo asaltaran las dudas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8757021941075676046-8781043052504312491?l=elid-storyblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elid-storyblog.blogspot.com/feeds/8781043052504312491/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8757021941075676046&amp;postID=8781043052504312491' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8757021941075676046/posts/default/8781043052504312491'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8757021941075676046/posts/default/8781043052504312491'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elid-storyblog.blogspot.com/2009/03/capitulo-10.html' title='Capitulo 10'/><author><name>Lizzy Kim</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13426534874156181252</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-dqcQtMKdaHg/Tae0saqJYmI/AAAAAAAAAJ4/rH5iXTgVV6U/s220/robado%2Ba%2Bpanic18%2B32.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8757021941075676046.post-4680615029767354472</id><published>2009-03-25T11:31:00.001-04:00</published><updated>2009-03-25T12:00:04.182-04:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Capitulo 9'/><title type='text'>Capitulo 9</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right; font-style: italic;"&gt;“Cada vez que te veo, siento como mi corazón se acelera y unas inmensas ganas de besarte se apoderan de mi. Ya no soy dueña de mi misma porque desde que me miraste por primera vez, te adueñaste de mi ser, de mi raciocinio y de mi entereza.  Todo lo que soy, se lo debo a lo que me haces sentir”.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Las semanas siguientes fueron una completa tortura para Jessica. Ángela se había empecinado en organizar una serie de reuniones en las cuales requería explícitamente la presencia de la joven pareja. Ángela disfrutaba, con insultante malicia, de la cara que ponía Jessica cada vez que le decía que tenía que asistir a algún evento con su futuro esposo. Lucas, para hacer la situación más molesta para la joven, solo reía al ver las expresiones en el rostro de “su prometida”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jessica odiaba eso; odiaba verlo reír a costa de su enojo, odiaba ver a todo el mundo feliz y entusiasmado con una boda que no se llevaría a cabo, pero sobre todo, odiaba a su hermano por ser tan chismoso. Este, muy en contra de su voluntad, les había enviado una carta a sus padres para anunciarles su futura unión con Lucas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella le habia dicho que no tenía porque hacer eso ya que esa boda no iba a llevarse a cabo, pero él siempre le respondía que lo mas importante era que sus padres supiesen la noticia por ellos mismos. No se habia detenido a pensar que con el envío de esa carta, estaba diciéndole a sus padres que sabía el lugar exacto en el que se encontraba su hermana y de paso, les daba la dirección.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando se dio cuenta del error que habia cometido ya era demasiado tarde; la carta llegaría a manos de sus padres y pronto recibiría la respuesta. A pesar de eso no se arrepentía de haberlo hecho. Sabía que al final, mientras mas personas supiesen del compromiso, mas difícil se le haría a Jessica romperlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él no le habia dicho que había enviado la misiva, pero no hizo falta; Jessica se enteró porque a Margaret se le escapó mientras conversaban. Ella se mostró serena, como si aquella noticia no la hubiese afectado y como si no le importase en lo más mínimo. Margaret la miraba intensamente, tratando de adivinar lo que pasaba por la cabeza de la joven pero, como era de esperarse, no se enteró de nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A los pocos minutos, Jessica se habia puesto de pie, aún con una sonrisa en los labios, y se disculpó con ella diciendo que tenía un compromiso al cual no podía faltar; no volvieron a verla hasta entradas hora de la noche cuando regresó a casa acompañada de Lucas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;***&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Era una hermosa tarde y el clima era perfecto para salir a pasear o para quedarse conversando en los jardines. Por esta razón, los Henderson y los Smith se reunieron en la plazoleta del jardín trasero de la casa de estos últimos para tomar el té.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por alguna extraña razón que los Henderson desconocían, sus anfitriones estaban exultantes de alegría. Algo había pasado que había vuelto a encender sus ya apagados corazones. Y ese algo, según creía Josh, tenía que ver con su hijo perdido (porque suponía que Ariel se había perdido al igual que su hermana). Después de un rato de charla banal y despreocupada, los Smith tomaron la palabra y les comunicaron que tenían algo importante de que hablarles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Josh no estaba interesado en saber lo que querían decirle; suponía que tenía que ver con negocios o con los logros que había alcanzado Ariel en donde sea que se encontrase, por lo que nunca se le pasó por la cabeza que la noticia tenía que ver con su desaparecida hija.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Jocelyn dijo que su pequeña hija iba a contraer nupcias dentro de poco, Josh no pudo evitar sorprenderse. Se suponía que ellos llevaban años desconociendo el paradero de Jessica, buscándola hasta debajo de las piedras sin dar con ella; pensando que tal vez le había pasado algo malo o que, a esas alturas, ya estaba muerta., ¿Cómo se habían enterado, entonces, de semejante noticia? ¿Acaso Jessica, después de aquellos seis largos años de anonimato, había decidido dar señales de vida con el anuncio de su boda?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La voz del señor Smith lo sacó de sus profundas cavilaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Josh, ¿tu sabías lo de la boda desde antes?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Josh no entendía por qué le preguntaba eso. ¿Cómo iba a saber él que Jessica se iba a casar? La ultima vez que había sabido algo de ella fue cuando Richard, su padre, le informó que se había fugado de su casa. De la única forma en la que él se hubiese enterado de lo de la boda, era si hubiese tenido contacto con la joven o con alguien que lo conociese y que estuviese con ella en esos momentos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No, yo no sabía nada— respondió después de unos minutos de silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pensé que Lucas te había contado lo del compromiso antes que a sus padres. Ya sabes, por eso de que confía más en ti, que eres su hermano— dijo con una sonrisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Josh tardó un par de segundos en unir todas las piezas de aquel rompecabezas. Cuando lo logró, la expresión de su rostro se convirtió en una clara muestra de sorpresa y enojo. Jackeline, su madre, lo miraba con preocupación y aprehensión. Había hecho todo lo posible por ocultar aquella noticia a su hijo por el simple motivo de que sabía que no se lo tomaría muy bien; temía por su reacción y justamente venia a enterarse de esa forma, y en casa de los Smith.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Josh, contrario a lo que ella esperaba, esbozó una pequeña sonrisa y habló con toda la calma de la que era poseedor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Hace mucho que Lucas no me cuenta sus secretos, Edmond. Ahora prefiere tener como confidente a mi madre, por lo que yo pasé a un segundo plano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Richard, el padre de Josh, miró a su esposa con los ojos entornados y con un falso tono de reproche le dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Con que tu sabías lo el compromiso. ¡Que bien te lo tenias guardado, Jackeline!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos rieron a excepción de Josh que parecía más serio, incluso más que antes. Ninguno notó su cambio de actitud por lo que siguieron conversando animadamente hasta que cayó la tarde. Los Henderson se despidieron y tras hacerles una invitación a los Smith para que los visitaran pronto, emprendieron el camino a su casa, la cual estaba a unas cinco cuadras de allí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;***&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Lucas estaba sentado en un sillón frente a un gran ventanal. Se había instalado allí minutos después de que Ariel se despidiera de él a eso de las siete de la noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ellos, desde tempranas horas de la tarde, habían estado hablando sobre Jessica y sobre lo que harían de ahora en adelante. Sus vidas habían cambiado con la llegada de ambos al pueblo y sus planes ya no eran los mismos con los que habían llegado, por tal motivo, tenía que decidir que iban a hacer. Todo esto vino por que Ariel se había sincerado con él y le había contado lo que había estado planeando con Ángela y con Margaret durante su estadía en el pueblo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lucas se sorprendió al escucharlo pero no dio muchas muestras de ello. No quería mostrar ningún tipo de emoción ya que temía que la felicidad que sentía al saber que tanta gente deseaba verlo casado con Jessica saliera a flote y lo expusiera ante Ariel. No quería revelar su secreto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De todas formas no hacía falta. Ariel conocía de sobra los sentimientos que albergaba el corazón de Lucas hacia su hermana. Siempre lo supo pero nunca dijo nada porque consideraba que si Lucas no se lo había dicho, era porque no quería que él se enterara o porque estaba demasiado avergonzado; o quizás hayan sido ambas cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Ariel hubo terminado de contarle todo, Lucas decidió que era su turno de sincerarse también. Le contó que junto a su madre habían estado buscando a Jessica durante muchísimo tiempo y que, por extraño que pareciera, no habían dado con ella. Lo que sí habían conseguido, gracias a los investigadores privados, eran tres posibles lugares en los que podría encontrarse la joven. Lucas decidió en aquel entonces que lo mejor era ir a buscarla personalmente y así fue como llegó a ese lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al principio a Ariel le resultaba difícil creer aquello. No era que no le creyese a Lucas; sabía que su amigo no le mentía, podía ver la veracidad de sus palabras reflejada en sus ojos. Su incredulidad venía del hecho de que encontró a Jessica sin siquiera proponérselo realmente cuando se había pasado seis largos años buscándola con intensidad. Esa definitivamente había sido una jugarreta del destino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lucas decidió que lo mejor era no contarle el verdadero motivo de su viaje. Ariel, en una ocasión, le había advertido sobre el llevarse a Jessica de regreso a casa. Lucas sabía que él no estaba de acuerdo con eso y si se lo contaba, sería capaz de hacer hasta lo imposible para impedir que sacara a su hermana de allí. Ariel era capaz de hacer cualquier cosa por Jessica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de sincerarse y de un rato de silencio, ambos chicos empezaron a buscarle respuestas a sus múltiples preguntas y a pensar en lo que harían de ahora en adelante. Jessica, por lo menos, se mostraba más amistosa con Lucas lo cual inclinaba la balanza un poco a su favor. Ariel no corría con la misma suerte porque su hermana, desde lo de la carta, no quería saber nada de él. Se comportaba como si él no estuviese viviendo bajo el mismo techo lo que le convenía a Lucas enormemente. Jessica, con tal de no estar cerca de su hermano, pasaba varias horas con él. Esto no suponía un gran cambio en su relación pero por lo menos, ella no estaba tan fría y distante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al final, Ariel se había puesto de pie, un poco frustrado — porque no le habían encontrado ninguna salida a su situación— y después de dedicarle a Lucas unas últimas palabras salió del salón. Ahora Lucas permanecía allí, en aquel sillón, de espalda a la puerta, pensando en  lo que su amigo le había dicho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Nuestros padres ya saben lo del compromiso”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por mas que quisiese no podía dejar de sentirse intranquilo. El hecho de que sus padres supiesen que Jessica y él estaban comprometidos no suponía un gran problema. Cuando ellos volvieran, les explicarían todo con calma y problema resuelto. Lo único que le preocupaba era como se había tomado la noticia su hermano. Si solo con imaginarse, meses atrás, que iría en busca de la joven lo había alterado bastante, no quería ni pensar en lo que le diría o haría cuando lo viera. Cerró los ojos con gesto cansado y se apoyó en el respaldo del sillón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Disculpe que lo moleste, señor— dijo una empleada desde el umbral de la puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Qué sucede?—cuestionó con cansancio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ha llegado una carta para usted y, según lo que me dijo el mensajero, parece urgente— la empleada acortó la distancia que la separaba de Lucas y le entregó el sobre. El joven le agradeció sin siquiera dirigirle la mirada y le indicó que podía retirarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando estuvo a solas, abrió el sobre sintiendo una ligera opresión en el pecho; sensación que se hizo más fuerte cuando leyó las pocas líneas que adornaban el papel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La carta era de Jackeline y decía que las cosas no andaban muy bien por ahí y que lo mejor sería que regresara. Quizás, de esa forma, podrían aclarar las cosas antes de que fuese demasiado tarde y el autocontrol de Josh se fuese abajo. No es que le tuviese miedo a Josh ni nada parecido, era su madre después de todo, lo que sí le preocupaba era lo que su hijo pudiera hacer en contra de Lucas o de la misma Jessica. Ella sabía muy bien que todo lo que tuviera que ver con esa chica molestaba a su hijo mayor a sobre manera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lucas, cuando hubo terminado la carta, maldijo por lo bajo. Antes las cosas no estaban bien, ahora estaban peor. Justo ahora que su relación con Jessica empezaba a mostrar cambios tendría que volver a su casa. Se sintió tan mal de solo pensar que los avances que había logrado en esos meses, se desmoronarían cuando Jessica se enterase de que todo eso no fue mas que un elaboradísimo plan; que su llegada al pueblo no fue por casualidad y que lo del compromiso falso no fue mas que una jugarreta de Margaret — sin su previo conocimiento, cabía mencionar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sabía que ella no se lo perdonaría por más que le explicara sus razones y no podía culparla, por lo menos no del todo. Jessica, tal y como le había dicho Ariel, había sufrido mucho, a tal punto de que desconfiaba de todo el que se acercase a ella. Solo Margaret, Brian y él habían logrado de alguna manera u otra cruzar esa barrera y con sus actos, habían hecho que la confianza y cariño que ella había depositado en ellos pendiera de un hilo e incluso, ese hilo se había roto en una ocasión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Brian ya no formaba parte de la lista de personas en las que Jessica confiaba sino en la de las personas que se habían ganado su odio. Lucas había visto ese sentimiento reflejado en sus ojos y un escalofrío recorrió su espalda con solo imaginar ese odio dedicado a él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Movió la cabeza para despejar su mente de esos pensamientos; se acomodó en su asiento y se dedicó a contemplar el paisaje con gesto afligido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En medio de su aprehensión escuchó pasos y un delicado aroma inundó sus sentidos. El mismo aroma que inundaba su habitación a pesar de que ella nunca había puesto un pie en ella. No se dio la vuelta para recibir a su invitada, sino que se quedó allí, tranquilo, como sino se hubiese percatado de su presencia. A Jessica no pareció molestarle este gesto porque se sentó con calma en un sillón que se encontraba al lado del de Lucas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Por qué tan serio?— preguntó con un tono de voz carente de interés, mas sabía que ella estaba interesada en saber el motivo de su seriedad. Él no la miró, no se sentía capaz de hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Es solo que me enteré que nuestros padres saben lo del compromiso. Supongo que estarán muy contentos porque recibieron noticias tuyas y porque pronto vas a casarte— respondió con cierta amargura, después de un rato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tal vez estén mas que contentos porque supuestamente me casaré con un Henderson— le dijo en el mismo tono, aunque algo mas sombrío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Qué haremos ahora, Jessica? Todo esto se nos salió de las manos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Nunca estuvo en nuestras manos, Lucas. Desde el principio supe que esto no terminaría bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pero, aun así, seguiste con esta farsa— le dijo, mas no había reproche en su tono de voz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No tenía de otra. ¿Crees que si hubiese tenido otra opción hubiese seguido con esto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Lo se. Lo ultimo que querrías en el mundo sería casarte con alguien como yo— le recordó con un intento de sonrisa. Jessica lo miró seriamente unos minutos sintiendo como el pesar de Lucas la invadía a ella también.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sabes que no tiene nada que ver contigo— le aseguró con gesto cansado y abatido. Hizo una pausa en la que se dedicó a mirar por el ventanal— ¿Qué debemos hacer ahora?—preguntó y la pregunta parecía mas para ella que para él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Para serte sincero… no lo se. Ariel y yo estuvimos buscándole una solución a todo este embrollo pero no llegamos a nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ariel es el responsable de todo esto. Él fue el que les envió la carta a mis padres aun cuando le dije que no lo hiciera… Es un idiota.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sus razones debió haber tenía para hacer eso, ¿no lo crees?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sus razones me importan muy poco. Aquí lo único importante es que gracias a su idiotez, nosotros estamos en un apuro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eso es cierto, pero insultando a Ariel, no le encontraremos una solución a esta situación— le dijo con una sonrisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella se quedó mirándolo unos segundos y advirtió en sus ojos un brillo extraño. Sabía que le ocultaba algo pero no era quien para cuestionarlo. Ella misma le ocultaba muchas cosas porque no confiaba del todo en él, así que no podía culparlo por querer hacer lo mismo con ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Profirió un gran suspiro antes de ponerse de pie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No se tu, pero yo no tengo ganas de quedarme encerrada siendo martirizada por mis problemas. ¿Por qué no te animas y das un paseo conmigo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Si es lo que quieres— dijo mientras se ponía de pie. Jessica rió suavemente y su risa pareció sacarlo de su estado, llenándolo por dentro de una agradable y reconfortante calidez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tu siempre tan complaciente. No estaría mal que algún día hicieras algo porque quieres y no para complacer a otros— inquirió mientras caminaba hacia la salida— Te ahorrarías muchos problemas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tienes razón pero ¿Qué es de la vida sin un poco de acción?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Hablas como si tu vida fuese muy divertida— dijo antes de salir muerta de la risa del salón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ambos chicos, uno al lado del otro, se dirigieron hacia la plaza del pueblo mientras charlaban tranquilamente sobre temas banales. No querían volver a tocar temas serios, por lo menos no esa noche. Ambos tenían demasiadas dudas, pensamientos y sentimientos encontrados como para agregarles más. Además, lo que harían tendrían que decidirlo en un lugar mas tranquilo y privado, y no en medio de la plaza rodeados de personas curiosas y que querían saber todo lo que pasaba entre la nueva pareja de enamorados.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8757021941075676046-4680615029767354472?l=elid-storyblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elid-storyblog.blogspot.com/feeds/4680615029767354472/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8757021941075676046&amp;postID=4680615029767354472' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8757021941075676046/posts/default/4680615029767354472'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8757021941075676046/posts/default/4680615029767354472'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elid-storyblog.blogspot.com/2009/03/capitulo-9.html' title='Capitulo 9'/><author><name>Lizzy Kim</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13426534874156181252</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-dqcQtMKdaHg/Tae0saqJYmI/AAAAAAAAAJ4/rH5iXTgVV6U/s220/robado%2Ba%2Bpanic18%2B32.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8757021941075676046.post-7525974054153181318</id><published>2009-03-25T11:12:00.000-04:00</published><updated>2009-03-25T11:17:29.705-04:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Capitulo 8'/><title type='text'>Capitulo 8</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;***&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;“No sabría describir lo que siento por ti. Quizás sea amor, quizás sea odio, o quizás sean ambas cosas. La verdad, no lo se. Lo que si tengo claro es que no puedo vivir sin ti…”&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;***&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lucas se despertó temprano aquella mañana aun en contra de su voluntad. Hubiese querido quedarse en cama mas tiempo pero no pudo. Cada vez que cerraba los ojos el recuerdo de lo que había visto la noche anterior lo atormentaba dolorosamente, haciendo que su corazón sangrase y se despedazase en mil pedazos. Sufría, sufría como un condenado pero no decía nada y mucho menos lo demostraba. Debía ser fuerte y no darle a Jessica el placer de verlo decaído. Se suponía que él iba a ser el que derrotara su orgullo y no al revés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A eso de las diez de la mañana, recibió la visita de un Ariel bastante preocupado y alicaído. Éste le explicó que su bajo estado anímico se debía a que su hermana se había encerrado con llave en su habitación y no había salido ni siquiera a desayunar. Tocaron a su puerta, la llamaron, trataron de abrirla pero nada. Era imposible saber si estaba bien o mal, si estaba ahí o no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lucas no dijo nada. No tenia idea de porque ella se comportaba de esa forma; quizás lo hacia porque quería llamar la atención, o simplemente, porque quería fastidiar a los otros. Jessica sabía que había muchas personas pendientes de ella y que si se encerraba en su habitación o si le daba por salir de casa sin avisar, todos se iban a preocupar y la iban a buscar como locos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ariel siguió hablando de su hermana hasta que Lucas se cansó de eso y le puso un alto a su discurso. Ariel, mas que sorprendido por su actitud, le preguntó qué le pasaba y como era de esperarse Lucas dijo que no pasaba nada; Ariel no le creyó. Éste no era ningún ingenuo y Lucas lo sabía muy bien, pero no perdía nada con intentarlo. Supuso que estando Ariel tan preocupado por Jessica como estaba, no iba a fijarse en la cosas que le pasasen a él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que poco lo conocía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Lucas, nos conocemos desde pequeños, ¿crees que vas a poder engañarme así tan fácil?— cuestionó el joven mientras se sentaba en el gran sofá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No te estoy engañando, Ariel. No me pasa absolutamente nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ya… ¿y crees que te voy a creer? Yo se que a ti te pasa algo y está relacionado con lo que le pasa a Jessica; estoy seguro— inquirió mientras se acomodaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Para nada. Lo de ella tiene que ver con otra cosa— respondió dándose la vuelta para dirigirse a la ventana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Y qué puede ser eso? Dame una pista porque yo no tengo ni idea. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Quizás se deba al hecho de que está haciendo algo que no quiere.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tu también estás haciendo algo que no quieres— apuntó mientras le dirigía una mirada sarcástica— ¿O me equivoco, Lucas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No, no te equivocas, pero en mi caso es distinto. Yo simplemente la estoy ayudando…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Por qué?—lo interrumpió abruptamente&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Porque necesitaba que alguien le hiciese un favor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pero ella te ha estado tratando mal desde que llegaste, ¿Por qué lo haces?—insistió en un tono de voz que a Lucas no le gustó. Era como si supiese algo y solo quisiese confirmarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿A dónde quieres llegar, Ariel? Ya me estoy cansando de todo esto— respondió de mala gana mientras se daba la vuelta para mirarlo seriamente. Su amigo se puso de pie y se dirigió hacia él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Que genio te gastas, amigo mío. Yo solo quiero saber por qué estás tan triste. Y no me vengas con eso de que estás bien porque pierdes tu tiempo. Como te dije hace rato, te conozco y se que algo malo te pasa. Además, se te nota… y mucho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Si te hace sentir mejor, no es nada con lo que no haya lidiado antes— respondió encogiéndose de hombros, quitándole importancia al asunto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lucas pensaba que lo mejor era que Ariel pensase que lo que le pasaba no era nada del otro mundo para que no empezase nuevamente con sus desesperantes pero certeras preguntas. Además, no tenia ganas de escuchar el sermón que vendría después de decirle lo que le pasaba; porque estaba seguro de que su amigo no se quedaría sin sermonearlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para su sorpresa, Ariel esbozó una sonrisa triste y pesarosa. Una sonrisa que denotaba un profundo pesar. Lucas lo miró con curiosidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No puedes seguir así, Lucas —respondió seriamente— No puedes pretender que todos sean felices a costa de tu sufrimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿De qué hablas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lucas estaba confundido y preocupado. Su amigo no solía mostrarse así, tan serio, tan triste. Solo una vez lo vio con una actitud similar a esa y fue en los días posteriores a la huida de Jessica. Al ver en su rostro la misma expresión de tristeza que le había visto años atrás, supo que de lo que le hablaba estaba relacionado con ese tema. Ariel conocía los motivos por los cuales Jessica se había ido de casa y esos motivos resonaban en su cabeza tan nítidos que le provocaban la misma pena y angustia que antaño, cuando su hermana se lo contó con el rostro bañado en lágrimas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Hablo de todo lo que está pasando — respondió después de un rato, sacándolo de su ensimismamiento— Yo se cual es el motivo por el que estás aquí… No, Jackeline no me lo dijo —aseguró al ver que su amigo iba a preguntar— Solo te advierto una cosa, no todo lo que creemos que es lo correcto es lo mejor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&gt;&gt;No trates de forzar las cosas porque te puede ir muy mal. Es mejor que todo siga tal y como está ahora. No trates de forzar a Jessica para que regrese. Ella ha sufrido mucho y lo que menos se merece es volver a donde todo empezó y volver a hacer las mismas cosas que la llevaron a…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ariel interrumpió abruptamente su discurso al darse cuenta de que estaba a punto cruzar la delgada línea que le impedía hablar sobre el pasado de su hermana. Se había dejado llevar por el momento y por poco le habría contado a Lucas lo que había motivado a Jessica a huir de la forma que lo hizo. No era agradable de recordar, mucho menos de decir, pero se había creado en el lugar una atmósfera que había propiciado que le doliese menos expresarse. No sabía si había sido fruto de la confianza que sentía por Lucas o por que necesitaba contárselo a alguien, solo sabia que ese algo que lo había incitado a contarlo, los cubría como si de un manto se tratase.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lucas se había dado cuenta de esto y había decidido que lo mejor era cambiar de tema. Por tal motivo le preguntó, con un tono irónico, el verdadero motivo de su visita al pueblo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al cabo de unas horas, Ariel salió de la casa de Lucas sintiéndose mas tranquilo, y aunque sonara extraño, bastante feliz. Aunque había notado el desinterés que su amigo mostraba ante lo que le había contado sobre Jessica, sabía que en el fondo, Lucas estaba muy preocupado y que sería capaz de hacer hasta lo imposible por lograr que ésta se sintiese mejor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caminó rumbo a su auto el cual estaba al otro lado de la calle, oculto tras unos arbustos. Desde la casa no se podía ver pero desde el auto había una perfecta vista de la imponente casa que se alzaba cerca de la plaza. Antes de entrar al auto, se dio la vuelta y le echó una última mirada. Sonrió al comprobar que sus suposiciones no eran falsas. Lucas no se iba a quedar tan tranquilo sabiendo que Jessica estaba mal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Desea que lo lleve a algún otro lado, señor?— cuestionó el chofer atrayendo su atención desde el otro lado del auto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ariel asintió y le pidió que lo llevase cuanto antes a la casa de Ángela. Necesitaba hablar con ella lo antes y posible. Necesitaba dejar unos cuantos asuntos arreglados antes de emprender el viaje de regreso a su hogar. Viaje que se efectuaría antes de lo planeado, esperaba, para poder llevar a cabo su plan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;***&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Jessica permanecía encerrada en su habitación y estaba en esos momentos terminando de arreglarse. Hacía más de dos horas que los incesantes toques a la puerta y los continuos llamados de Margaret y su hermano habían cesado, lo cual había dejado en el ambiente un silencio denso y pesado. Silencio que le sirvió para poner sus ideas en orden, para pensar en todo lo que le había pasado la noche anterior; una de las peores noches de su vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La prueba de ello eran los moretones que tenía en los antebrazos y en la espalda, además de la hinchazón de sus ojos producto de las horas de llanto por las que había pasado. Sí, había llorado muy en contra de su voluntad. Se había jurado así misma que jamás volvería a llorar por un hombre pero tuvo que tragarse sus palabras. No le quedaba de otra. Era eso, o saltar por la ventana. Por suerte ahora ya estaba mas tranquila y mas relajada pero no por ello menos dolida. La herida que le había dejado Brian en el corazón era tan grande que tardaría semanas, quizás meses en sanar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Respiró profundo y cuando hubo terminado de ponerse los zapatos se puso de pie. Caminó hacia donde se encontraba el espejo de cuerpo entero y contempló su apariencia enfocándose en sus brazos. Las mangas de su vestido cubrían a la perfección las marcas por lo que no tenia de que preocuparse. Satisfecha con su apariencia, salió de la habitación sigilosamente y se dirigió de la misma forma hacia el jardín trasero de la casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quería ir al lago, necesitaba hacerlo por lo que, ignorando el hecho de que Margaret conocía su fascinación por aquel lugar, se encaminó hacia allí. Cuando estaba a escasos pasos de la vieja plataforma de madera, vio a alguien sentado en el lugar que solía ocupar. No tuvo necesidad de verle la cara, sabía de antemano quien era la persona que irrumpía en su “lugar privado”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se dio la vuelta exasperada, pero en su intento de retirarse de allí sin hacer el menor ruido, pisó una rama seca que crujió al partirse limpiamente por la mitad. Se quedó inmóvil, rogándoles a todos los dioses que Lucas no hubiese escuchado nada, pero el sonido que producían las pisadas de él sobre la plataforma le indicaron que sí lo había hecho y que se estaba acercando a ella con pasos rápidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ignorando esto, emprendió la marcha de regreso a la casa. Quería huir, quería estar lejos de Lucas, quería impedir que la viera en el estado tan deplorable en el que se encontraba. Además de esto estaba el hecho de que seguía molesta por lo que le había dicho la noche anterior. Todavía las palabras “…Prefiero pensar que está muerta y que tu solo eres una copia barata de ella” resonaban en su cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lucas la llamó y le pidió de favor que le dedicara solo unos minutos de su tiempo. Ella se detuvo resignada ante el hecho de que tendría que escucharlo, pero no dejó de darle la espalda. Le preguntó que era eso que quería decirle y le instó a que fuera breve. Él, después de un largo suspiro, se disculpó por todo lo que le había dicho la noche anterior, procurando que sus palabras reflejaran cuan arrepentido estaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le pidió perdón por haberla besado y por no haber hecho nada para evitar que la fiesta de la noche anterior se hubiese llevado a cabo. También le dijo que, de no haber sido por él, no hubiese tenido que pasar por toda esa dolorosa situación, refiriéndose, obviamente, a todo lo que ella tuvo que pasar en el salón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El corazón de Jessica latía rápidamente mientras una sensación calida y hermosa recorría su ser haciéndola sentir mejor, menos triste. Sentía que se había quitado un peso de encima al escucharlo. Dios, cuan feliz la habían hecho esas simples palabras. Cuan bien se había sentido al saber que él se sentía culpable y preocupado por lo que a ella le pasaba. Al saberse, de alguna forma, querida por él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sonrió, pero esa sonrisa no duró mucho. Algo en las últimas palabras de Lucas le había dado la impresión de que algo andaba mal. Algo había pasado la noche anterior y ese algo era el responsable de que las palabras de Lucas salieran teñidas de rabia y frustración. Se dio la vuelta bruscamente y le dirigió una mirada entre enojada y asustada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Nos viste, cierto? Nos viste a Brian y a mí en el jardín de la casa de Ángela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lucas desvió la mirada, entre avergonzado y enojado. Jessica no necesitó que se lo confirmara; con la expresión de su rostro bastaba para saber que los había visto. Se acercó a él hecha una furia y le dio una gran bofetada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Eres un imbécil. ¿Cómo pudiste permitir que lo hiciera? ¿Cómo pudiste dejar que me maltratara de esa forma?—le reclamó entre indignada y dolida. Él la miró con una clara expresión que denotaba su incredulidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Él no te estaba maltratando; al contrario— respondió con enojo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella palideció. Eso quería decir que Lucas no había visto como Brian la maltrataba sino cuando se besaban. Él pensaba que ella había querido ese beso y por eso estaba así. Se sintió tan estúpida por haber reaccionado de esa forma y por haberle pegado que se puso a reír como una tonta. Lucas la miraba sin comprender. Hacía solo unos minutos había estado rabiando como una fiera y ahora reía por nada. Definitivamente, esa niña estaba cada día más loca, pensó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jessica caminó lentamente hacia él y acarició suavemente la mejilla en la que le había pegado. Él, al sentir la caricia, dio un pequeño respingo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Te duele?—le preguntó con suavidad, sin mirarlo a los ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su expresión era seria, no mostraba ningún tipo de emoción. Contrario a Lucas que estaba completamente rojo y tenía el pulso acelerado. Él, después de unos segundos y aún presa del asombro, negó con la cabeza. Ella sonrió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Lo siento. Siento haberte pegado pero es que creí que...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No pasa nada. No tienes que darme explicaciones de todas formas. Además, el hecho de que me lo digas no va a hacer que me duela menos— aseguró mientras se llevaba la mano a la mejilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella no le dijo nada; no hacia falta que lo hiciera. Lucas se quedó mirándola, tratando de adivinar que pasaba por su cabeza en esos momentos y se encontró con un extraño brillo en sus ojos; era una mezcla de dolor y rabia. Si saber muy bien por qué, recordó las palabras que le había dicho antes y se atrevió a formular una pregunta, sabiendo de antemano que tal vez ella no le respondería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Quién era ese chico, Jessica?—la expresión del rostro de la joven se convirtió en una mueca de desagrado. Se alejó de él con paso resuelto rumbo a la plataforma y se sentó en el borde, en silencio. Lucas se quedó allí, estático, sin saber que hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No es nadie— respondió después de un rato largo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lucas caminó lentamente hacia ella y, con algo de timidez, se sentó a su lado. Ella suspiró profundamente antes de proseguir y contarle un poco sobre el joven con el que la había visto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Su nombre es Brian Debrand. Nos conocimos en una de las tantas fiestas que se acostumbran a celebrar en este pueblo. Desde el principio nos llevamos muy bien. Él venía a visitarme a menudo, charlábamos largo rato, paseábamos por el pueblo… en fin, pasábamos casi todo el día juntos. Éramos grandes amigos, debo decir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lucas la escuchaba atento, sin dejar de mirarla ni un solo segundo. Tenía muchas preguntas que hacerle pero no quería interrumpirla, no ahora que había empezado a contarle algo sobre su pasado…y sobre su extraña relación con Brian.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Después de un tiempo— prosiguió ella después de unos minutos de silencio— las cosas empezaron a cambiar entre nosotros. Había algo entre nosotros, por lo menos eso creía, que nos instaba a estar cada vez mas cerca, a querer cruzar los limites de la amistad. Llámalo atracción si quieres, aunque yo no lo veo de ese modo. En fin, una noche, sucumbimos ante el deseo y… ya no pudimos parar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jessica hablaba como si todo eso no tuviese que ver con ella. Su tono de voz no denotaba ningún tipo de emoción pero sus gestos la traicionaban por momentos. Era tanta la rabia que sentía, no solo hacia Brian sino también hacia ella, que por mas que se esforzara por mostrarse ajena a todo eso no podía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lucas, con un tono que denotaba cierta decepción, la sacó de su letargo con una pregunta. Ella captó tal emoción pero no le dio mucha importancia; no ahora que por fin, después de tanto tiempo, se estaba quitando ese peso de encima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Novios, Brian y yo? No, eso estaba muy lejos de ser lo que éramos— respondió con calma— Admito que me gustaba y que me sentía muy bien cuando estaba con él pero nada mas. Yo no estaba en busca de compromisos y debí suponer que él tampoco lo estaba, pero, para ese entonces estaba algo…ciega. Me dejaba llevar por lo que sentía sin detenerme a pensar en las consecuencias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Qué cambió entre ustedes para que ahora hables así de él?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Solo me di cuenta, demasiado tarde, que estaba jugando un juego muy peligroso. Mis sentimientos hacia él estaban cambiando y yo no podía permitir que eso sucediera, por lo que corté mi relación con él. No más besos, ni escapadas nocturnas, nada. Tratamos, sin embargo, de retomar nuestra amistad pero fue imposible. Habían sucedido demasiadas cosas entre nosotros como para que las olvidáramos tan fácilmente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          &gt;&gt;Un día, poco antes de que llegaras, recibí una invitación para desayunar en su casa; con gusto acepté. Esa mañana, después de tanto tiempo alejada de él, volví a verlo, pero esta vez con otros ojos. Su madre me había dicho, momentos antes de que él y su padre bajaran, que su hijo tenía intenciones de proponerme matrimonio y que estaba muy entusiasmado con la idea. No se por que pero no me gustó saber eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;               Entre Brian y yo nunca hubo palabras de amor ni planes para el futuro, tampoco fuimos novios. No tenía por que proponerme matrimonio si sabía mejor que nadie que entre mis planes no esta casarme ni sostener una relación con nadie. No me atreví a preguntarle por qué lo hacía, aunque de todas formas no hizo falta. Mas tarde descubrí cuales fueron sus motivos y para serte sincera hubiese preferido no hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Silencio. Lucas supo que ella no iba a decir nada más, pero no hacia falta que lo hiciera. La tristeza que reflejaban sus ojos era suficiente para saber que eso que había descubierto la había herido profundamente.  Instintivamente, se acercó un poco más a ella y le pasó un brazo por los hombros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella apoyó su cabeza en su pecho y se dejó abrazar por él. Se sentía extraña pero bien, por muy extraño que pareciera. En los brazos de Lucas se sentía segura, confiada; sentía que nada malo podría pasarle porque él estaba ahí, a su lado, protegiéndola. Nunca, en lo que le quedaba de vida, le confesaría eso a nadie; mucho menos a él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Anoche, cuando salí al jardín, no lo hice con intenciones de verme a escondidas con él, si es lo que estás pensando— aseguró ella después de un rato, al notar lo serio que se había puesto el joven— Salí a tomar un poco de aire, a despejarme, pero no pude. Él me persiguió hasta tenerme acorralada y prisionera entre sus brazos…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Y te besó a la fuerza— dijo con enojo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No…solo me besó y yo le correspondí. Después de eso… no pasó nada mas— respondió ella poniéndole punto y final a la charla sobre Brian— Volví a la fiesta y ya sabes lo que pasó después.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Gracias— respondió él después de un rato de silencio, en el que se había quedado sopesando las palabras de la joven mientras jugaba con uno de sus largos mechones de cabello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Por?—le preguntó mientras se separaba un poco de él, lo suficiente para mirarlo a los ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Por contarme todo esto a pesar de lo mal que te sienta recordarlo y hablar de ello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Supongo que debía desahogarme con alguien, ¿no lo crees?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Nadie lo sabía?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No ando contándole mi vida privada a todo el mundo. Además, no es algo de lo que me sienta muy orgullosa, ¿sabes?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿O sea que soy la única persona que sabe que sostuviste una relación con Brian?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Si— contestó mientras se ponía de pie y le tendía una mano a Lucas para ayudarlo a hacer lo mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Por qué me lo dijiste? ¿Por qué me contaste todo esto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Estás haciendo demasiadas preguntas, Lucas— le dijo mientras ponía cara de fastidio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Lo siento pero es que me parece raro que, después de la forma en la que me has tratado, me digas esto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tómalo como un pago…un pago por tu ayuda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Una tregua?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ni lo sueñes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El la miró con el ceño fruncido y con cara de fastidio. Ella rió con ganas; molestar a Lucas era tan sencillo… Se preguntó si sería igual de fácil hacerlo sonreír. Movió la cabeza en un intento por sacarse esos pensamientos y se dio la vuelta para regresar a la casa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Te quedas a almorzar?—le gritó desde la linde del bosque.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lucas se quedó mirándola fijamente unos minutos, preguntándose que era lo que tramaba la joven. Al no dar con la respuesta se encogió de hombros y caminó hacia el lugar en el que una impaciente Jessica lo esperaba.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8757021941075676046-7525974054153181318?l=elid-storyblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elid-storyblog.blogspot.com/feeds/7525974054153181318/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8757021941075676046&amp;postID=7525974054153181318' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8757021941075676046/posts/default/7525974054153181318'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8757021941075676046/posts/default/7525974054153181318'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elid-storyblog.blogspot.com/2009/03/capitulo-8.html' title='Capitulo 8'/><author><name>Lizzy Kim</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13426534874156181252</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-dqcQtMKdaHg/Tae0saqJYmI/AAAAAAAAAJ4/rH5iXTgVV6U/s220/robado%2Ba%2Bpanic18%2B32.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8757021941075676046.post-1558559965987618329</id><published>2009-03-25T10:52:00.000-04:00</published><updated>2009-03-25T10:54:03.716-04:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Capitulo 7'/><title type='text'>Capitulo 7</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;***&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;“En el mismo instante en el que mis ojos se cruzaron con los tuyos, en el que mis labios rozaron por casualidad tus labios, supe que me dirigía al mismo infierno para pasarme toda la eternidad en él. Pero, a pesar de eso, no ansío escapar…”&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;***&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;La noche de aquel “fatídico” sábado estaba realmente hermosa. Era como si la naturaleza también se hubiese confabulado para hacerla sentir mal mostrando tan exuberante belleza en un día en el que no estaba de ánimos para admirarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Giró la cabeza cansada de admirar el paisaje y le dirigió una mirada al joven que tenía al lado. Sin saber muy bien por qué lo hacía, lo recorrió con la mirada descubriendo cosas que jamás pensó ver en él. Debía admitirlo, Lucas era realmente guapo. Muy guapo. Tanto, que era capaz de dejar sin aliento a cualquier mujer que lo mirara. Exceptuándola a ella, por supuesto — o por lo menos eso era lo que ella quería pensar—.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Borró esos pensamientos de su cabeza y se concentró en mostrarse tranquila y serena. Si quería que las cosas salieran bien, tendría que poner de su parte. Tendría que pensar en frío y no dejarse llevar por los angustiantes sentimientos que estaba sintiendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La casa de Ángela estaba a treinta minutos de su casa, pero no fue sino hasta pasados cuarenta y cinco minutos que pudieron llegar a los alrededores del lugar. Las calles aledañas a la casa estaban atestadas de autos que se dirigían al mismo lugar que ellos. Exhaló un suspiró de exasperación al darse cuenta de que, a cada segundo que pasaba, las cosas se le estaban poniendo cada vez más y más difícil.  ¿Por qué? Esa era una pregunta que se repetía una y mil veces dentro de su cabeza. ¿Por qué tenía que pasarle eso precisamente a ella? ¿Qué había hecho para merecer semejante castigo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de lo que a Jessica le parecieron horas, el auto logró cruzar las grandes puertas de hierro que flanqueaban el jardín delantero de la casa. A pesar de eso, no pudieron acercarse mucho por lo que tuvieron que bajarse del auto en medio del jardín al igual que muchos de los invitados. Caminaban lentamente, uno al lado del otro, rumbo a la gran puerta de entrada de la casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Se me olvidó decirte algo, Jessica— dijo Lucas sin mirarla. Ella giró la cabeza para mirarlo y descubrir, a través de la expresión de su rostro, si lo que iba a decirle era bueno o malo— Estás realmente hermosa esta noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella se detuvo en seco, con una expresión de sorpresa en el rostro, al escucharlo. No esperaba escuchar eso sino algo malo. Porque algo malo debía suceder esa noche. De eso estaba segura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él, al darse cuenta de que ella no caminaba a su lado, se detuvo unos cuantos pasos mas adelante y se giró para verla; se sorprendió al ver que sonreía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No creas que con eso lograrás comprarme, Lucas— respondió sin dejar de sonreír mientras retomaba la caminata y cruzaba por su lado con una expresión de suficiencia en el rostro. Como diciéndole “Eso ya lo sabia”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta vez fue él el que quedó detrás de ella. No pudo evitar sonreír al darse cuenta de que en el fondo Jessica no era tan airada. Caminó rápidamente para alcanzar a la joven la cual estaba en esos momentos subiendo la escalinata de mármol de la entrada. Cuando ella lo tuvo a su lado, rodeo su brazo con el que él le ofrecía y de esa forma entraron a la casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras se dirigían al gran salón principal de la casa, que era el lugar en el que se estaba llevando a cabo la fiesta, fueron abordados por algunos invitados que quisieron felicitarlos por su compromiso. Otros, simplemente, les dedicaban inclinaciones de cabeza como saludo cuando ellos pasaban por su lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era una situación bastante extraña pero ellos supieron manejarse a la altura de la situación. Ninguna de las personas allí presentes hubiese adivinado que todo eso no era más que una farsa bien montada por un grupo de personas que lo único que querían era que tanto Jessica como Lucas, estuviesen juntos a como diera lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lucas y Jessica fueron abordados, cuando entraron al salón, por un Ariel bastante risueño. Jessica adjudicó esto al hecho de que él, hasta el momento, había sido el centro de atención de todas las féminas solteras que habían asistido a la fiesta. Lucas, por el contrario, vio un brillo extraño en sus ojos. Un brillo que nunca había visto en los ojos de su amigo y que sabía que tenía que ver con ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Hasta que llegaron, par de tórtolos— dijo cuando estuvo frente a ellos, lo bastante alto para que algunas de las personas que estaban cerca de la puerta lo escucharan y giraran a ver a la recién llegada pareja. Jessica cerró los ojos y respiró profundo antes de responderle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Nosotros no tenemos la culpa, hermano. Todas las calles aledañas a la zona están congestionadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Aparte de eso, nos entretuvieron unos invitados en el hall— respondió Lucas mientras inspeccionaba el lugar con la mirada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ariel ignoró lo que le dijeron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Quieren que les diga algo?... Hacen muy linda pareja— les dijo con una sonrisita picara— Deberían comprometerse de verdad, chicos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto último lo dijo en voz baja para que las personas que estaban cerca de ellos no lo escucharan. Jessica soltó el brazo de Lucas y este giró la cabeza para dirigirle a Ariel una mirada recriminatoria. Jessica estaba de tan buen humor esa noche y temía que por el comentario de Ariel terminara por enfurruñarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No digas estupideces, Ariel— le respondió Jessica de mala manera mientras se dirigía hacia Ángela para saludarla. Cuando estuvo a unos cuantos pasos de distancia se detuvo y se dio la vuelta para dirigirse nuevamente hacia ellos. Tomó a Lucas de la mano y se lo llevó con ella ante el asombro de los dos jóvenes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Mis queridos Jessica y Lucas — los saludó Ángela mientras les daba un gran abrazo a cada uno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Gusto en volver a verla, señora Mitchells— le saludó Lucas mientras besaba su mano con galantería. Ángela se llevó la mano izquierda al pecho y sonrió encantada por el gesto del joven. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Cómo está, señora Mitchells?—le preguntó Jessica mientras le brindaba una sonrisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era tan fácil sonreírle a esa mujer. Ángela siempre era tan risueña, tan vivaracha; era una mujer que le alegraba el día a cualquiera con solo sonreírle. Esa noche ella estaba feliz, tanto, que contagiaba a todo el mundo de esa felicidad; incluso a Jessica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿No se me nota?—le cuestionó mientras extendía  los brazos— Estoy feliz, niña. Estoy feliz por ti. Estoy feliz de que por fin has encontrado al hombre de tu vida. Un hombre maravilloso y además muy guapo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Usted habla de él como si lo conociera desde hace tiempo— dijo mientras se sentaba en donde Ángela le señalaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Solo el tiempo suficiente para asegurarte que has hecho la mejor elección.  Solo míralo, Jessica ¿Acaso no es lindo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jessica giró la cabeza para mirarlo y descubrió un ligero sonrojo en las mejillas del joven. Rió por lo bajo y él solo se limitó a mostrar una expresión de molestia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jessica, Ángela y Lucas estuvieron charlando por un largo rato. Ángela se había empecinado en conocer los detalles sobre cómo se conocieron y cómo dejaron de ser amigos para convertirse en prometidos. No tuvieron que mentir con mucha frecuencia ya que la mayoría de las cosas que Ángela quería saber tenían que ver con el pasado que tenían en común.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jessica eludía lo más que podía estas preguntas, y cuando Lucas las respondía, ella fingía que prestaba atención cuando en realidad estaba recorriendo el lugar con la mirada. Se concentró en las personas que, sentadas en las mesas que estaban desperdigadas por todo el salón, conversaban y tomaban animadamente. También en las parejas que, con gracia y soltura, bailaban en el centro del salón. Se fijó en su hermano que charlaba feliz con unas jovencitas en una de las mesas cercanas a la improvisada pista de baile. Se le veía feliz, y eso la hizo sonreír.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cansada de estar ahí haciendo nada más que mirar a los demás, se puso de pie sin que sus acompañantes de mesa se dieran cuenta y salió al solitario jardín trasero. Allí fue recibida por la fresca brisa nocturna que acarició su rostro con sutileza y azotó la larga falda de su vestido al igual que sus rizados cabellos. Se levantó un poco la falda para no tropezar con ella mientras caminaba por el empedrado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No había avanzado mucho cuando escuchó que la llamaban y al reconocer esa voz la ignoró y siguió con su camino rápidamente, con la intención de esconderse de quien la llamaba. No lo logró. Al llegar a la parte trasera de la plazoleta, quien la llamaba la tomó con fuerza por el brazo derecho y la estampó en una de las columnas de la plazoleta; ahogó un quejido de dolor. El impacto había sido demasiado brusco, sumándole a ello el hecho de que su captor la tenía fuertemente agarrada por los brazos a tal punto de que le hacia daño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Qué quieres?—preguntó tratando de que su voz no saliera muy lastimera, al tiempo trataba de soltarse de su agarre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—A ti, Jessica ¿no es obvio?—respondió mientras se acercaba a ella haciendo que sus cuerpos quedasen muy juntos, al igual que sus rostros. Intentó besarla pero ella giró el rostro. Él no se dejó amedrentar por eso, así que empezó a besarle la mejilla y a descender, entre besos, hacia su cuello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Suéltame— le exigió mientras trataba de alejarlo de ella pero era inútil. Estaba atrapada entre la columna y su cuerpo por lo que moverse le resultaba casi imposible. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Vamos, Jessica, no finjas. Yo se que no quieres que me detenga. Se que deseas esto tanto como yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Estoy comprometida— dijo en un tono de voz bajo y pesaroso, en un intento de que él notara su pesar al no poder corresponderle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Estás comprometida con un idiota que no te hará sentir ni la mitad de lo que sientes cuando estás conmigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jessica iba a replicar pero él impidió que lo hiciera adueñándose de sus labios. La besaba con locura, con pasión contenida, con rabia. Había tantos sentimientos implicados en ese beso pero ninguno de ellos se asemejaba al amor, ni por asomo. Jessica le correspondía el beso con la misma rabia con la que él la besaba. No era la primera vez que lo hacían pero en las tantas veces que se besaron a escondidas en las inmediaciones del lago, nunca hubo tanta tensión sexual, tanto deseo de hacer lo indebido, tanto deseo de entrega y a la vez tanto desprecio y tristeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él le gustaba, por esa razón nunca pudo resistirse a sus besos y caricias. Ella fingía no estar interesada en él y logró en varias ocasiones que le creyera, pero cuando se encontraban y se besaban como si no hubiese mañana, él se daba cuenta de que lo que decía no era lo que sentía y una vez mas se lo estaba demostrando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Te das cuenta de que lo que te digo es cierto? Tú a quien quieres es a mí y no a ese tonto que no se ha dado cuenta de que desapareciste— le aseguró mientras repartía besos por su cuello. Ella quitó sus brazos de alrededor del suyo y lo empujó para alejarlo de si.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Querer? Eso está muy lejos de ser lo que siento por ti. Yo a la única persona que quiero es a mi prometido, que te quede claro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Mentira— le gritó mientras volvía a agarrarla por los brazos con más fuerza que la vez anterior y la zarandeaba— Estás mintiendo. Tu a quien quieres es a mi, lo se. Tú me amas tanto como yo te amo a ti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡Deja de fingir! ¡Deja de decir que me amas cuando no lo haces! —Le gritó, rabiosa— Yo se que a ti lo único que te interesa es casarte conmigo por el dinero de mis padres. Yo no te importo… nunca te he importado… Solo me buscabas por lo que pudiera darte y no porque me querías realmente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Quién… quien te dijo eso?—le preguntó mientras la soltaba y daba unos pasos hacia atrás, presa del asombro— ¿Quién te dijo semejante disparate?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Nadie me lo dijo. Yo lo escuché. Escuché cuando se lo dijiste a Clarisse. — respondió mientras se acariciaba los brazos. Estaba segura de que iba a terminar con moretones, no solo en los brazos sino también en la espalda debido a los malos tratos recibidos de su parte— ¿Cómo pudiste hacerme esto, Brian? ¡¿Cómo?!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su voz salió grave a causa del llanto contenido. Estaba haciendo un esfuerzo sobre humano para no mostrarse débil ante él pero por cada palabra que pronunciaba sentía como una daga se enterraba en su corazón haciendo que la labor fuese mucho más difícil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El era otro que había jugado con sus sentimientos, otro que la había visto solo como un juguete, un pasaporte hacia una vida prospera y llena de lujos y riquezas. Ningún hombre podría amarla, ya se lo habían demostrado dos veces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Jessica, yo…yo te amo. Lo sabes. Te amo más de lo que imaginas. Yo haría y daría lo que fuera por ti…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Por qué será que no te creo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Créeme… por favor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eres un farsante y un interesado, Brian. Eres capaz de vender a tu propia madre con tal de ascender económicamente. Aunque sea cierto que me quieres, cosa que dudo mucho, no quiero tener nada que ver contigo. Tu tiempo ya pasó. Además, — alegó mientras se alisaba la falda— yo ya estoy comprometida… y con un gran hombre. Ahora, si me disculpas, debo volver a la fiesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se dio la vuelta para emprender el camino de regreso a la fiesta pero no avanzó. Volvió a ponerse frente a él y, sin que él se lo esperara, le dio una gran bofetada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eso es por haberme besado— dijo antes de darse la vuelta nuevamente y emprender el camino de regreso a la casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caminaba con paso lento y taciturno, pero con el mismo porte de una orgullosa mujer de sociedad; no quería que Brian se diera cuenta de que habérselo encontrado la había afectado más de lo necesario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sentía como sus fuerzas se desvanecían a cada paso que daba, haciendo que en su rostro se pintase la tristeza que sentía en esos momentos. Las lágrimas amenazaban nuevamente con salir, pero como siempre, ella se lo impidió. No quería, no debía, no podía llorar. No ahí, no en ese momento, no por él. No se lo merecía. Ningún hombre merecía sus lágrimas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se mordió el labio inferior y apretó los puños en un intento por contener el llanto. Llegó al pasillo que daba al salón y se detuvo fuera de este unos minutos para respirar profundo y tratar de mostrar una expresión mas alegre y desenfadada. Miró su reflejo en un espejo que se encontraba en el pasillo cerciorándose de que ningún detalle la delatase, y cuando estuvo lista, cruzó el umbral de la puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sabia si era impresión suya pero notaba que la fiesta estaba mucho mas animada, incluso Lucas se mostraba diferente. Estaba más risueño, feliz, y reía con ganas junto a Ariel, Ángela y otras personas más. Él, como si se hubiese dado cuenta del escrutinio con que Jessica lo miraba, giró su cabeza en dirección a ella y le brindó una pequeña sonrisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de disculparse con sus acompañantes, se puso de pie y caminó hacia donde estaba. Le tendió la mano en una muda invitación de baile y ella, después de que hubo salido de su asombro, la aceptó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estuvieron bailando concentrados solamente en la melodía de aquel vals y no en lo que pudiese implicar su cercanía. Jessica se olvidó por completo de Brian, de su tristeza, del compromiso falso, de fingir ser una joven sin sentimientos y de que su compañero de baile no era nadie más que el joven al cual le había estado huyendo desde hacía tiempo. En esos momentos no le importaba nada más que no fuese dejarse llevar por la música. Lo necesitaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lucas le susurró algo al oído y ella, presa del estupor, no supo captar lo que fue. No le dio tiempo a pedirle que repitiera lo que le había dicho debido a que, delicadamente, los labios de él se apoderaron de los suyos en un tierno beso. Al parecer ese era el nuevo pasatiempo: impedirle hablar por medio de besos; besos que no pedía y que no quería recibir. Por lo menos eso era lo que se repetía una y mil veces dentro de su cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era cierto que para todas esas personas ellos dos estaban comprometidos y que se casarían algún día. También era cierto que debían guardar las apariencias para que creyeran que todo lo del compromiso era cierto, pero nunca se hubiese imaginado que Lucas la besaría y mucho menos que lo haría en público y sin avisarle. Una cosa era decir que lo eran y otra cosa era llevarlo a la práctica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra cosa que tampoco esperaba era que ese gesto la hiciese sentir tan mal y sin saber explicar por qué. Tan mal y tan endemoniadamente bien al mismo tiempo. Los labios de Lucas la besaban con una ternura con la cual nadie antes la había besado y eso hacia que la enorme herida que tenia en el pecho sangrara más de lo que ya lo hacía. Tenia que venir precisamente alguien que no soportaba a besarla de esa manera que la hacia temblar de pies a cabeza y hacia que su corazón se acelerara y su respiración se agitara. Eso era algo realmente injusto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tan perdida estaba en su asombro, cavilaciones y las preocupantes sensaciones que recorrían su cuerpo, que no se dio cuenta de cuando terminó ese beso ni de cuando Ángela y Ariel se acercaron a ellos para abrazarlos efusivamente. Estaba sorprendida, más que sorprendida, pero eso no le impidió a Ángela y a un grupo de mujeres que la rodearan y bombardearan con preguntas tontas. Charlaban animalmente sobre algo que ella no entendía y que no le interesaba saber.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lucas, por su parte, había sido raptado por Ariel y estaba en esos momentos hablando en voz baja con él en una de las esquinas más alejadas de los invitados. Al parecer, lo que Ariel le decía no era de su agrado y él, inútilmente, trataba de hacerle ver que estaba equivocado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando logró salir de su estado de asombro y ser conciente de que no quitaba la vista del lugar en el que estaban Lucas y su hermano, desvió la mirada hacia otro lugar para encontrarse con una escena sumamente desagradable. Brian y Clarisse estaban besándose con tanto amor y ternura que le dolió cada fibra del corazón con solo verlo. Se mordió el labio inferior por segunda vez en toda la noche y se giró para quedar de espaldas a ellos. Se despidió de Ángela y las demás torpemente y se encaminó rápidamente hacia los chicos con la cabeza ligeramente agachada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Podemos irnos?—pidió sin siquiera mirarlos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los chicos pensaron que su actitud se debía a lo que acababa de pasar por lo que no hicieron preguntas. Caminaron detrás de ella tratando de mantener su paso y dirigiéndose miradas llenas de incomprensión a cada rato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Si estás así por lo de hace rato…— preguntó Lucas tímidamente mientras cruzaban las puertas entraba que daban paso al jardín.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No quiero hablar de eso— le respondió de manera cortante sin siquiera voltear a mirarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pero…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Dije que no quiero hablar de eso… no ahora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lucas y Ariel volvieron a mirarse al notar el cambio en el tono de voz de Jessica. Ariel se alejó de ellos con la excusa de ir a buscar a los choferes no sin antes hacerle señas a Lucas para que se acercara a ella. Algo nervioso, acortó la distancia que los separaba, y la tomó delicadamente por el brazo para detenerla. Se colocó delante de ella y vio que sus mejillas estaban surcadas por lágrimas. Gruesas lágrimas que ella, con un movimiento de su mano, hizo desaparecer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No te preocupes. No lloró por lo que pasó— le aseguró al ver la culpabilidad pintada en su rostro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Entonces quién… quién es el culpable de que estés así?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Nadie. Nadie es culpable… Nadie más que yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No te entiendo…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No tienes que. Lo que me pase o deje de pasarme no es de tu incumbencia— respondió con el característico tono despectivo con el que solía hablarle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No lo puedo creer— dijo con indignación— Ni siquiera sintiéndote mal dejas de ser tan antipática.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Antipática? ¿Dices que soy antipática?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Si, eso fue lo que dije— le respondió mientras se cruzaba de brazos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Si soy tan antipática como dices, ¿por qué me besaste?— cuestionó en un tono de voz más alto producto de la ira que sentía crecer dentro de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eso no viene al caso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Oh, claro que viene al caso. No puedes andar besándome así porque si y luego decirme que soy antipática. ¿Con qué derecho?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Te besé porque se supone que somos prometidos, Jessica. Todas las personas que vinieron a esta fiesta lo hicieron con la intención de comprobar si el supuesto compromiso era cierto o falso. Tenían que irse a sus casas con la constancia de que así era. Eso era lo que querías, ¿no? que todos creyeran que entre tu y yo pasaba algo…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Entonces me besaste por lo del compromiso?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Por qué mas, si no? Además, te advertí que lo iba a hacer. Yo no tengo la culpa de que andes en tu burbuja de superficialidad y no me hayas prestado atención cuando te advertí que iba a hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ahora aparte de antipática soy superficial. ¿Qué otras cosas piensas de mi, Lucas? —Preguntó con enojo, mientras se acercaba a él—  Anda, dímelo ahora que tienes la oportunidad de hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No se porque pierdo mi tiempo hablando contigo. Tu lo único que haces es discutir y discutir— respondió mientras se dirigía hacia el lugar por el que había desaparecido su amigo— Como me gustaría que volvieras a ser la misma Jessica de antes. Las cosas serían muy distintas…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No te hagas ilusiones. Esa Jessica que tanto añoras murió hace mucho tiempo junto a lo que sintió por ti;  si es que alguna vez sintió algo, cosa que dudo. No creo que nadie en su sano juicio se interesaría por un perdedor como tú. Mucho menos siendo tú la sombra de tu hermano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;É l se detuvo en seco y se giró para verla. Ella no se arrepintió de haber dicho eso al ver la expresión de su rostro. Sabía que lo que le había dicho lo había herido profundamente pero igual no le importó. Nada que tuviese que ver con él le importaba. Además estaba rabiosa y todo por lo que le había dicho, así que ahora no tenia derecho a quejarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Si la Jessica  que yo conocí murió, entonces ¿quién eres tú?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Yo…yo soy yo y punto— respondió con altanería mientras se cruzaba de brazos frente a él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Sabes qué? Me alegra saber que la joven que tengo en frente no es la Jessica que a… que aun recuerdo. Prefiero pensar que está muerta y que tu solo eres una copia barata de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El rostro de Jessica se contorsionó de ira y las lágrimas volvieron a amenazar con salir. ¿Qué había hecho para que de pronto todos se rebelasen contra ella? Ella no era una mala persona, entonces ¿Por qué? ¿Por qué de pronto su tan buscada paz, paz que le costó mucho encontrar, se convirtió en algo tan utópico y lejano? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eres un imbécil, Lucas Henderson. Te odio— dijo antes de salir corriendo hacia donde estaban su hermano y su chofer, los cuales aguardaban cerca de las grandes puertas de hierro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Que lastima que el sentimiento no sea mutuo, mi querida Jessica— respondió en voz baja. Metió las manos en los bolsillos de sus pantalones y emprendió la marcha hacia donde estaba su chofer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa noche, por mas que quisiese no podría olvidarla. Esa fiesta fue el primer eslabón de una cadena de acontecimientos que pondrían a prueba su integridad, moral y buen juicio. Acontecimientos que, como habían predicho ambos con anterioridad, no terminarían en nada bueno. Y, para su desgracia, ya no había marcha atrás.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8757021941075676046-1558559965987618329?l=elid-storyblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elid-storyblog.blogspot.com/feeds/1558559965987618329/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8757021941075676046&amp;postID=1558559965987618329' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8757021941075676046/posts/default/1558559965987618329'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8757021941075676046/posts/default/1558559965987618329'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elid-storyblog.blogspot.com/2009/03/capitulo-7.html' title='Capitulo 7'/><author><name>Lizzy Kim</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13426534874156181252</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-dqcQtMKdaHg/Tae0saqJYmI/AAAAAAAAAJ4/rH5iXTgVV6U/s220/robado%2Ba%2Bpanic18%2B32.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8757021941075676046.post-139529966511364038</id><published>2009-03-25T07:40:00.002-04:00</published><updated>2009-03-25T08:09:54.297-04:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Capitulo 6'/><title type='text'>Capitulo 6</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;***&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right; font-style: italic;"&gt;Cuando más anhelamos olvidar, más recuerdos vienen a nuestra mente bombardeándonos con aquellas dolorosas sensaciones que queremos sacar de nuestra mente y corazón.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;***&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Qué se supone que estás haciendo aquí?—preguntó en un tono de voz rudo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le molestaba el hecho de que él, precisamente él, estuviese allí y que la mirara de la forma que lo hacia. Parecía estar desnudándola con la mirada, aunque eso estaba bastante lejos de ser verdad. Margaret, al escuchar el tono en el que la joven se había dirigido al él supuso que las cosas no irían por el camino de la paz, así que decidió salir y dejarles su espacio; tenían mucho de que hablar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Jessica?—preguntó como tratando de confirmar que lo que veían sus ojos no era una ilusión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Jessica que tenía en frente no era la misma Jessica que había visto salir huyendo de su casa, con el rostro empapado de lágrimas y la expresión más triste que había visto en toda su vida. La Jessica que tenía en frente era una joven muy bonita, con una expresión de enfado que nunca pensó que vería en su pequeña hermana y una altanería propia de una orgullosa dama de sociedad y no de una joven de diecinueve años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿A quién mas esperabas? ¿A la reina Isabel?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Deja esa mala actitud para otro momento ¿si? Y dame un abrazo— le pidió él mientras extendía los brazos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella se acercó a él e hizo lo que pedía mas para terminar rápido con todo eso que por otra cosa. Él la abrazó fuertemente y a ella no le quedó más remedio que corresponderle. En el fondo, muchas veces, deseó que eso sucediera. Deseó estar entre los brazos de una de las personas que más amaba en todo el mundo: su hermano. Gracias a ese abrazo sintió que la inexplicable rabia que sentía se desvanecía siendo reemplazada por una sensación calida, agradable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Qué haces aquí?—preguntó ella aún en los brazos de Ariel mientras trataba de esconder el interés que sentía por su respuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Vine a verte ¿Qué más podría hacer en este lugar?—le respondió, después de darle un beso en la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Ve tú a saber. Con Lucas merodeando por aquí uno nunca sabe— dijo ella deshaciendo el abrazo y alejándose de él rápidamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Lucas, aquí? Estás bromeando ¿cierto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿No lo sabías?— preguntó con falsa incredulidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Por supuesto que no lo sabía. Es cierto que no lo había visto desde hacia tiempo pero adjudiqué su ausencia a que estaba trabajando, o en alguno de los viajes que suele hacer. Nunca imaginé que pudiera estar aquí, contigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Corrección, él está aquí, más no conmigo. Tú sabes perfectamente que yo no quiero tener ningún tipo de relación con los Henderson— aseguró mientras se sentaba en uno de los sillones. Ariel la imitó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sabia que estaba mal mentirle a su hermano pero no le quedaba de otra. No quería que Ariel, cuando llegase a su casa, les dijese a sus padres que estaba comprometida con Lucas. Aparte de eso, sabía que tendría que darle muchas explicaciones después. Después de todo, Lucas era su mejor amigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Que raro. Yo pensé que con quien no querías tener nada era con…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Con ninguno— cortó ella con brusquedad mientras se ponía de pie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caminó por el salón y se acercó a uno de los floreros solo para tener una excusa para estar lejos de su hermano. Ariel tenía la cualidad de ser muy persuasivo e intuía que, si seguía mucho rato cerca de él, la iba a sonsacar hasta que le contara la verdad. Él sonrió. Se había dado cuenta de que el gesto de su hermana no era más que una forma de esquivarlo, de evitar que la interrogase. Siempre fue así incluso cuando le enviaba cartas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando él le pedía algún tipo de explicación, ella siempre eludía sus preguntas. En esos momentos podía dejarlo pasar porque sabía que no iba a poder sacarle nada desde donde estaba, pero ahora que estaba cerca de ella, iba a poder interrogarla a su antojo y así saciar su curiosidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Y todas esas flores, Jessica? ¿Son de algún admirador secreto?—cuestionó mientras se ponía de pie y caminaba hacia donde ella estaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No lo creo— fue su fría respuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Por qué no? Tu eres una joven muy bonita, educada y de buena familia. Cualquier hombre se sentiría feliz de tenerte como su prometida. Además, ¿de quién mas podrían ser? ¿De Lucas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella no respondió. Suponía que las flores eran de él ya que nadie más en aquel pueblo sería capaz de mandárselas, pero estaba el pequeño detalle de que eran cuatro ramos de flores; Lucas no tendría porque mandárselas todas. Picada por la curiosidad, buscó entre las rosas hasta encontrar la tarjeta. Eran de Lucas, como suponía. Se dirigió hacia donde estaban los ramos de flores mixtas, los cuales estaban uno al lado del otro y rebuscó hasta que encontró las tarjetas. Uno era del esposo de Ángela y el otro era de Christopher y Abigail Johanson, los dueños de la joyería del pueblo; todos amigos suyos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Como esperaba, ninguno de los ramos son de un “admirador secreto”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Yo no estaría tan seguro— le insinuó mientras agitaba una tarjeta frente a él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jessica se acercó y le quitó, con algo de brusquedad, la tarjeta de las manos. Cuando leyó el nombre, su rostro se contorsionó en una mueca de disgusto que no pasó desapercibida por Ariel. Trató de serenarse para que su hermano no notase cuan alterada estaba y después de varios intentos y de respirar profundamente, logró mostrarse mas tranquila.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Quién es ese tal Brian, Jessica?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Es alguien lo suficientemente molesto como para arruinarme el día— respondió con calma mientras se daba la vuelta para poner la tarjeta entre las flores. Cuando volvió la vista hacia su hermano descubrió que este le dirigía una mirada inquisitiva y preocupada. Ella le sonrió— No te preocupes, no voy a enojarme por su culpa. Si no lo he hice cuando te vi no lo voy a hacer ahora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ariel rió al escuchar las palabras de su hermana. Esta, al ver que la expresión de su rostro había cambiado a una mas relajada se acercó a él, lo tomó de la mano y lo guió hacia el comedor donde los estaba esperando Margaret.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después del desayuno, Jessica le dio a Ariel un recorrido por toda la casa. También dieron un paseo por el lago y por el pueblo lo que causó un gran revuelo entre las personas que los veían pasear. Nadie había visto u oído hablar del prometido de Jessica y verla caminar tan campante y feliz por el pueblo con un completo desconocido sirvió para alimentar la curiosidad de todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Jessica se le había olvidado ese pequeño detalle, pero de todas formas, no le dio mucha importancia. De todas formas la verían entrar a la casa de Ángela tomada del brazo de otra persona; su supuesto prometido.  Además, ella no estaba haciendo nada indebido. Simplemente paseaba por el pueblo, mostrándole los lugares más hermosos y concurridos del lugar mientras charlaban sobre lo que habían hecho en esos años que no se vieron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No había necesidad de hablar sobre eso debido a que se habían mantenido comunicados mediante las cartas que se enviaban con bastante regularidad, pero ambos se sentían mejor de escuchar de boca del otro lo que habían leído hacia tanto tiempo. Era más divertido, si se le podía llamar así. Además, esa plática le sirvió a Jessica para olvidarse de sus problemas y de la inminente fiesta a la que tendría que asistir dentro de pocas horas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Señorita Jessica, disculpe que la moleste pero ya es hora de que empiece a arreglarse. Recuerde que la fiesta es a las ocho de la noche y que van a pasar a recogerla media hora antes— le recordó Margaret a eso de las seis de la tarde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jessica se puso de pie con una expresión que denotaba que realmente no tenía ganas de asistir al evento y se dirigió a la salida del salón. Su hermano llamó su atención antes de que cruzara la puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Que poco interés muestras por ese evento, Jessica. Si tan pocas ilusiones te hace ir a esa fiesta, no vayas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No es así de sencillo, hermano. Yo daría lo que fuera por no asistir a ese evento pero lamentablemente está dedicado a…mi— se corrigió al darse cuenta de que iba a hablar de mas— Así que como veras, no puedo faltar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jessica se dispuso a ir a su habitación pero Margaret dijo algo que hizo que se detuviera en el acto. Por segunda vez en menos de dos semanas, Jessica deseó matar a su dama de compañía por hablar de más aun sabiendo las consecuencias que sus palabras acarrearían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Por qué no va con ella, joven Ariel? Estoy segura de que la señorita Jessica se sentirá mejor si usted está con ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ariel tardó unos segundos en responder. Segundos que Jessica se tomó para mirar con los ojos entornados a Margaret.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Me parece bien.  Te acompañaré, si no te molesta, claro está.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No, para nada. No me molesta que me acompañes— respondió la joven mientras cruzaba el umbral de la puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;***&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Cómo me veo?—preguntó el joven mientras se miraba en el espejo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Se ve muy bien, señor. Su prometida estará muy complacida al ver lo apuesto que luce— respondió la empleada mientras miraba el reflejo del joven en el espejo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lucas esbozó una pequeña sonrisa al escuchar sus palabras. Jessica no repararía en él aunque tuviera la cara pintarrajeada; por lo menos eso creía él. Terminó de arreglarse rápidamente bajo la atenta mirada de Lucia —la joven empleada que lo acompañaba en esos momentos—  y luego salió de la habitación con paso rápido y algo nervioso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la entrada de su casa lo estaba esperando el chofer con el auto en marcha por lo que no tuvo que esperar nada. Subió rápidamente al auto y emprendieron el camino rumbo a la casa de Jessica de inmediato. En todo el trayecto —que no fueron más de quince minutos— Lucas no paró de mover sus manos. Estaba nervioso, más nervioso de lo que hubiese estado de ser esa realmente su fiesta de compromiso. No sabía lo que le iba a esperar cuando llegase a la casa de Jessica o cuando llegaran a su destino —la casa de los Mitchells— pero sí sabía que no iba a ser nada fácil, mucho menos si tenía que ver con fingir todo el rato que estuviesen allí, que entre Jessica y él había algo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El chofer se estacionó frente a la casa de Jessica y se quedó esperando que Lucas saliera del auto, cosa que no pasó hasta que lo sacó de su ensimismamiento. Después de respirar profundamente y de poner una expresión de desenfado, salió del auto bajo la atenta mirada del chofer que sonreía al ver el nerviosismo del joven. En la entrada de la casa lo estaba esperando Margaret con una gran sonrisa en el rostro; él le devolvió el gesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Permítame decirle que se ve muy bien, joven Henderson. No es que no se vea bien siempre— balbuceó rápidamente la mujer sin apartar los ojos del apuesto joven. Lucas le agradeció con una ligera reverencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Está lista Jessica?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Le falta poco, no se desespere&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lucas notó que la mujer estaba un poco ansiosa y nerviosa. Esto le extrañó un poco pero no le dio mucha importancia al asunto. Supuso que se debía a que Jessica había estado comportándose como una histérica durante todo el día; eso podía alterarle los nervios a cualquiera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Debo advertirle algo— dijo ella mientras miraba hacia los lados como tratando de cerciorarse de que nadie los escuchaba— El hermano de la señorita Jessica está aquí e irá a la fiesta con ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lucas abrió mucho los ojos pero no tuvo tiempo de decirle nada a la mujer debido a que la puerta de entrada se abrió y por ella salió Ariel. Este se quedó mirando a Lucas durante unos segundos con la misma expresión de sorpresa con la que este lo miraba a él, pero después se acercó al joven y lo abrazó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Lucas, que gustó me da verte. ¿Qué haces por aquí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eso debería preguntarlo yo ¿no lo crees?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Si, es cierto— respondió Ariel mientas reía— Pero por lo menos, yo tengo una buena excusa para estar aquí ¿Tu cuál tienes?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Viaje de negocios?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Supuse que dirías eso— respondió Ariel mientas le guiñaba un ojo— Margaret, podría decirle el chofer que prepare el auto. Necesito que me lleve al lugar de la fiesta— le pidió a la mujer sin despegar los ojos de Lucas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Margaret no dijo nada más y se dirigió rápidamente a buscar al chofer. No regresó a donde estaban los dos jóvenes ya que se dirigió a la habitación de Jessica para ayudarla a terminar de arreglarse, pero el chofer no tardó casi nada en aparecer conduciendo un flamante auto negro, lo que significaba que le había dado el mensaje. Ariel no dijo nada en todo el rato que estuvieron esperando el auto y tampoco dijo nada mientras se dirigía, con paso elegante, hacia este. Lucas se quedó allí unos segundos, sopesando lo que acababa de pasar. Se suponía que Ariel iba a ir a la fiesta con ellos ¿Por qué de pronto cambió de planes? Se encogió de hombros aun sin comprender y entró a la casa para esperar a Jessica en el hall.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A los pocos minutos bajó Jessica, luciendo aquel hermoso vestido verde olivo que había comprado hacia dos semanas. Su largo cabello, de un hermoso y brillante castaño rojizo, estaba llenó de tirabuzones que caían libremente por su espalda. En la parte de adelante y a un lado estaban recogidos unos cuantos mechones de cabello con unos ganchos plateados con unos delicados diseños de pequeñas flores. Su rostro estaba perfecta y sutilmente maquillado. Estaba realmente hermosa, sencilla, pero hermosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lucas se quedó mirándola con la boca abierta como muestra de su asombro. Ella se hizo la desentendida y siguió bajando las escaleras lentamente teniendo el cuidado de no tropezar con el ruedo de su largo vestido. Al llegar al pie de las escaleras buscó con la mirada a su hermano y al no encontrarlo, se dirigió a Lucas con un tono de voz que no denotaba ningún tipo de emoción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Dónde está Ariel?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lucas tardó unos segundos en entender lo que ella le preguntaba y después de aclararse la garganta respondió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Se fue. Se fue hacia la fiesta hace unos minutos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Estas bromeando, cierto? ¿Por qué hizo eso? ¿No se supone que nos íbamos a ir juntos?— preguntó bastante alarmada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No bromeo, Jessica— respondió él adoptando un tono de voz que no denotaba ningún tipo de emoción— Lo mejor será que nosotros hagamos lo mismo ¿no lo crees?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él se dirigió a la puerta y la abrió para que Jessica saliera primero. Ella, después de respirar profundamente, se encaminó hacia la salida seguida por Lucas el cual, sin poder evitarlo, no le quitaba los ojos de encima. ¿En qué momento Jessica se había convertido en la hermosa mujer que tenía en frente?  ¿Cuándo había dejado de ser aquella niña traviesa y risueña que él recordaba?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era cierto que ya tenia varias semanas en el pueblo y que la había visto varias veces pero. Aunque sonase extraño, no se había fijado en los “detalles”. Antes, solo había visto a Jessica, su amiga de la infancia, la chica que había estado buscando desde hacia tanto tiempo. Ahora… ahora no sabía lo que era ella pero de lo que si estaba seguro era que no era la misma Jessica de antes. Movió la cabeza para despejar esos pensamientos de su mente antes de entrar al auto y dirigirse, junto a su compañera, hacia su “fiesta de compromiso”.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8757021941075676046-139529966511364038?l=elid-storyblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elid-storyblog.blogspot.com/feeds/139529966511364038/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8757021941075676046&amp;postID=139529966511364038' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8757021941075676046/posts/default/139529966511364038'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8757021941075676046/posts/default/139529966511364038'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elid-storyblog.blogspot.com/2009/03/capitulo-6.html' title='Capitulo 6'/><author><name>Lizzy Kim</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13426534874156181252</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-dqcQtMKdaHg/Tae0saqJYmI/AAAAAAAAAJ4/rH5iXTgVV6U/s220/robado%2Ba%2Bpanic18%2B32.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8757021941075676046.post-9058999760988474670</id><published>2009-03-24T20:55:00.000-04:00</published><updated>2009-03-24T20:57:33.603-04:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Capitulo 5'/><title type='text'>Capitulo 5</title><content type='html'>Los días pasaban y la irritabilidad de Jessica crecía a cada segundo que transcurría, aunque ella trataba de disimularlo. No hablaba con Margaret…ni con nadie. Solo se dedicaba de deambular silenciosamente de un lado al otro como un alma en pena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie entendía porque se comportaba de esa manera pero no se atrevían a preguntarle aunque la duda los carcomía. Sabían que esa calma de ella no era más que una fachada y que tarde o temprano terminaría explotando como una bomba; y sabían también que si se atrevían a preguntarle, ese momento llegaría más pronto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había que admitirlo, estaban temerosos de lo que pudiese hacer; todos excepto Margaret que era la única que parecía feliz con todo eso. Ella, como todos los empleados sabían, era la causante de aquel cambio emocional en Jessica pero parecía no importarle que ella la ignorara y la tratara como si apenas la conociese. Estaba así porque sabía que la actitud de Jessica para con ella se debía a que no quería admitir su derrota; no quería admitir que lo que le había dicho días antes, era cierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;“Si usted hubiese querido librarse de esto, debió decirle a la señora Mitchells la verdad…”&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jessica era orgullosa más no tonta. Sabía que aunque le dijera a Margaret mil veces que lo que decía no era cierto, no cambiarían la cosas porque al final, ella no iba a decirle a Ángela Mitchells que lo de su supuesto compromiso no era cierto. Así que prefería quedarse callada y quedar delante de todos sus empleados —que eran los únicos que sabían que lo del compromiso era falso— como la victima; como la chica que tenía que hacer algo aun en contra de su voluntad. Prefería eso mil veces antes que decirle a Margaret cuales fueron las razones por las que no le dijo la verdad a Ángela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al final, a Margaret no le importaban sus razones sino el hecho de que dentro de poco sería públicamente la prometida de Lucas Henderson y ese hecho, ni con mil rabietas, Jessica podría cambiarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;***&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Jessica estaba sentada en la pequeña plataforma del lago, con los pies descalzos sumergidos en las frías pero nada desagradables aguas del lago. Su ropa era extremadamente sencilla en comparación con los delicados vestidos que solía usar, y su cabello estaba precariamente recogido en un descuidado rodete a la altura de la nuca. Su aspecto era sencillo, relajado e incluso infantil; cosa nada común en ella que solía ser bastante perfeccionista y vanidosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escuchó pasos detrás de ella y giró la cabeza para ver a su visitante. Soltó un bufido al ver quien se acercaba pero no hizo el ademán de pararse, al contrario, siguió moviendo lentamente sus pies dentro del agua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—La señora Margaret me dijo que querías hablar conmigo— dijo con un tono de voz despreocupado al tiempo que se sentaba a su lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—La señora Margaret se está tomando muchas atribuciones últimamente— hizo una pausa esperando que él dijera algo mas pero eso no pasó— ¿Qué mas te dijo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Que necesitabas que te hiciera un favor pero que no te atrevías a pedírmelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Claro, y ella, amablemente, fue y te pidió el favor en mi nombre ¿no es así?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Exacto— Jessica soltó un resoplido de exasperación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Por qué no dijiste la verdad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Y que le iba a decir?—Preguntó con un tono de voz un poco alto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—La verdad. Que tú y yo no estamos comprometidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Y crees que iba a funcionar? No conoces a la señora Mitchells…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No, no la conozco pero, gracias a ti, la conoceré dentro de poco— respondió Lucas sin cambiar su tono de voz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Gracias a mi? ¿De que estás hablando?—le preguntó molesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lucas movió un sobre frente a ella. Esta no esperó que él le dijera nada y se lo quitó de las manos. Abrió el sobre dirigiéndole a Lucas, de vez en cuando, miradas recelosas; luego se dispuso a leer el contenido del mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Qué…que es esto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Es una invitación para nuestra “fiesta de compromiso”, mi querida Jessica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La joven se quedó helada al darse cuenta de que lo que había leído no era parte de ninguna broma de mal gusto. Esa invitación era tan real como el hecho de que dentro de una semana todo el mundo estaría en la casa de la señora Mitchells esperándolos. Se sintió débil de pronto y la invitación se le resbaló de las manos. Lucas la agarró de los hombros y la zarandeó suavemente para hacerla reaccionar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Esto…esto no puede estar pasándome. Esto no puede estar pasando. Esto…esto es una pesadilla— decía en voz baja con la mirada perdida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No lo es, Jessica. Esto es real. Dentro de poco tú y yo seremos oficialmente prometidos. A menos…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿A menos qué?—preguntó alzando la cabeza y mirándolo fijamente, con sus grandes ojos marrones llenos de ansiedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—A menos que le digas la verdad a la señora Mitchells.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jessica desvió la mirada y se abstuvo de responder. Se separó bruscamente de él y se puso de pie rápidamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No…debe haber otra forma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No hay otra forma, Jessica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Tu porque estás tan tranquilo? Deberías estar tan desesperado como yo ya que no buscaste esto. No te entiendo…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No tengo razones para estar tan desesperado como tu. A mi no me molesta que las personas de este pueblo crean que estoy comprometido contigo porque se que no es cierto. Mientras no me afecte, no me importa el que dirán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Para ti todo esto es fácil ya que tarde o temprano te iras del pueblo y yo tendré que quedarme aquí, soportando todas las indirectas que me lanzaran cuando te vayas. Estoy segura de que todo el mundo querrá saber por qué te fuiste y me dejaste aquí si se suponía que estamos comprometidos…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Jessica, te estás ahogando en un vaso de agua— Lucas se puso de pie y le puso una mano en el hombro mientras le hablaba—  Estoy seguro de que si le dices la verdad a la señora Mitchells entenderá. Dile que todo esto fue una broma de parte de Margaret y listo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Definitivamente no se puede hablar contigo. No entiendes razones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eso debería decirlo yo— se defendió con una sonrisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jessica no se había percatado de que la mano de Lucas aun permanecía sobre su hombro ni de la cercanía que había entre ellos. Estaba demasiado absorta en sus preocupaciones como para enfocarse en su resentimiento hacia el apuesto joven que tenía al frente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Levantó la cabeza para estudiar su rostro y se molestó al ver que seguía igual de tranquilo. No entendía porque él se comportaba así ya que, desde su punto de vista, debería estar tan o mas enojado que ella. Él tampoco había buscado terminar enredado en un compromiso falso pero ahí estaba, impávido y con una pequeña sonrisa en el rostro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Estás dispuesta a soportar todo lo que se te viene encima? Sabes que si no detienes esto ahora no podrás hacerlo.  Si no vas a hablar con la señora Mitchells ahora mismo, la fiesta de compromiso se hará pública— cuestionó Lucas mientras le ponía, inconcientemente, un mechón de cabello detrás de la oreja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿A qué te refieres?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—A que no han enviado las invitaciones aún. Por lo menos no la habían enviado cuando vine a hablar contigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jessica soltó un suspiro y Lucas rió ante esto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Cómo quieres que te diga que no le voy a decir la verdad a la señora Mitchells?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lucas se puso serio de pronto y Jessica se sorprendió del cambió de actitud que experimentó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Por qué, Jessica? ¿Por qué estás tan negada a decirle la verdad a la señora Mitchells? ¿Es porque de verdad quieres casarte conmigo y solo estas fingiendo que todo esto te molesta para que todo el mundo crea que no sientes algo por mí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jessica lo miró con todo el odio que sus ojos podían demostrar. Lucas no se sintió intimidado ni se arrepintió de haber provocado la furia de la joven. Esa era una pregunta que rondaba su cabeza desde el día que Margaret le había contado lo del supuesto compromiso. Según él, todo eso se hubiese solucionado si a Jessica se le hubiese ocurrido decir la verdad. Todavía estaba a tiempo de hacerlo pero ella estaba negada. ¿Por qué? ¿Qué motivos tenia para no querer decir la verdad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jessica dio un paso hacia atrás haciendo aún más grande la distancia entre ellos. Se cruzó de brazos y respiró hondo dispuesta a responderle pero no pudo hacerlo. Tenía un nudo en la garganta que no la dejaba decirle a Lucas todo lo que pensaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Trató de nuevo pero fue igual. Era como si se hubiese quedado muda de pronto. Como si las palabras estuviesen negadas a salir. Todo esto pasaba debido a que la pregunta de Lucas le había recordado algo que hubiese querido dejar olvidado en lo más recóndito de su cerebro. Ese “algo” era lo único que le impedía romper ese compromiso falso que la ataba a Lucas aun cuando quería mantenerlo alejado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso era lo que la había convertido en el ser taciturno y solitario que era en esos momentos. Alzó la vista y descubrió que Lucas tenía una expresión que denotaba su ansiedad y desconcierto. Él aún esperaba una respuesta y ella no se sentía capaz de darle la que se merecía, o por lo menos, la que ella quería darle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No te hagas ilusiones. Yo lo que menos quiero es casarme con un perdedor como tu. Todo esto lo hago porque no me queda de otra, que te quede claro— aclaró con unas palabras que estaban lejos de ser las que había pensado en un principio pero que, por lo menos, tuvieron el mismo efecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No tienes que ser tan grosera— respondió mientras desviaba la mirada para que ella no notase la tristeza que reflejaban sus ojos; movimiento que fue en vano ya que ella ya se había dado cuenta— Te lo pregunté solo porque sentía curiosidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jessica no dijo nada más. Estuvieron en silencio un buen rato— Jessica mirando las aguas del lago y Lucas mirando las vastas extensiones del bosque— mientras sopesaban todo lo que les había pasado en las últimas semanas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada de lo que había pasado había sido porque se lo habían buscado sino por la intervención de otra persona que creía fervientemente que lo que hacia era lo correcto o lo mejor. Podía ser que tuvieran razón y que al final las cosas terminarían bien pero los hechos indicaban lo contrario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lucas podría decir que de no haber sido por Jackeline— su madre— no se hubiese embarcado en la búsqueda de Jessica y tampoco la hubiese encontrado. Se hubiese ahorrado muchos disgustos y no hubiese conocido la nueva personalidad de la joven que antaño había sido su mejor amiga. Hubiese preferido no volver a verla y conservar gratos recuerdos de ella antes que ver el odio reflejado en sus ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jessica, por su parte, tenía una lista mucho mas larga de personas a las cuales podía echarles la culpa. En primer lugar estaba el propio Lucas. Ella lo culpaba por haber llegado al pueblo a poner su vida de cabeza. También estaban Brian Debrand y su madre. Luego le seguía Margaret que había pasado de ser su mejor amiga y confidente a la traidora que había cavado su tumba. Y, finalmente, estaba Ángela Mitchells, que con su dichosa fiesta terminaría por lanzarla al agujero que había cavado Margaret.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esas, a excepción de Lucas, eran de las pocas personas en todo el pueblo en las que podía confiar y las cuales, de una manera u otra, habían traicionado la confianza que les había dado; principalmente Brian.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sintió una punzada de dolor al pensar en lo que él le había hecho y sus ojos, sin que pudiera evitarlo, se llenaron de lágrimas; lágrimas que no llegó a derramar. Hacía tiempo que se había prometido que nunca lloraría por un hombre y no iba a romper su promesa, mucho menos delante de uno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Levantó la cabeza y buscó a Lucas con la mirada. Él seguía mirando en dirección al bosque pero era más que obvio que sus pensamientos estaban muy lejos de esos árboles. Ella, suavemente, lo sacó de su ensimismamiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Por qué haces esto? ¿Por qué quieres ayudarme?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Quién sabe?—respondió con calma— Tal vez lo hago porque estoy loco o porque una parte de mi aun cree que eres la misma Jessica que conocí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella se dio la vuelta y se dispuso a caminar hacia el bosque, rumbo a su casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ambas respuestas se pueden resumir en una sola— afirmó mientras caminaba; sin darse la vuelta para mirarlo— Lo haces porque estás loco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lucas sonrió. No tenía nada que refutar ya que en el fondo él también pensaba que estaba loco, aunque no de la forma que ella creía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;***&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Los últimos días de mes de abril habían sido los más desastrosos. Llovía a cantaros casi todo el día y, cuando no, hacia tanto calor afuera que era imposible salir a tomar un poco de sol y aire fresco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jessica, entusiasmada, pensó que la fiesta— que sería el primer sábado de Mayo— sería cancelada o por lo menos aplazada, pero eso nunca pasó. Ángela no hubiese cancelado esa fiesta aunque hubiese amenaza de tormenta. Por eso, cuando se despertó aquel fatídico sábado, no se sintió desilusionada al ver que el sol brillaba con todo su esplendor y que venia acompañado de una fresca brisa. Si todo seguía así, a la hora de la fiesta el clima estaría perfecto… &lt;span style="font-style: italic;"&gt;“Lamentablemente”&lt;/span&gt; pensó Jessica antes de ponerse de pie y dirigirse al baño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salió de su habitación tratando de no pensar en lo que tendría que hacer esa misma noche cuando algo, en el hall, llamó su atención.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos empleadas se dirigían al salón con unos hermosos y coloridos ramos de flores. Uno era de crisantemos, otro de rosas blancas y rojas y los otros dos eran una armoniosa y hermosa combinación de varias flores. Extrañada por lo que veía, bajó rápidamente las escaleras rumbo al salón. Al entrar, vio a Margaret de espaldas a la puerta hablando con alguien a quien no podía ver, mientras las empleadas colocaban rápidamente las flores en agua. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Qué es todo esto?—cuestionó sobresaltando a los presentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las empleadas se dieron la vuelta y salieron rápidamente del lugar después de un “con su permiso, señorita” y de una pequeña reverencia. Margaret se dio la vuelta para dirigirle una mirada seria a la joven mientras que su acompañante quedaba a la vista. El rostro de Jessica se contorsionó en una mueca de disgusto mientras que la expresión del rostro del visitante se transformaba en una expresión de sorpresa.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8757021941075676046-9058999760988474670?l=elid-storyblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elid-storyblog.blogspot.com/feeds/9058999760988474670/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8757021941075676046&amp;postID=9058999760988474670' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8757021941075676046/posts/default/9058999760988474670'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8757021941075676046/posts/default/9058999760988474670'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elid-storyblog.blogspot.com/2009/03/capitulo-5.html' title='Capitulo 5'/><author><name>Lizzy Kim</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13426534874156181252</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-dqcQtMKdaHg/Tae0saqJYmI/AAAAAAAAAJ4/rH5iXTgVV6U/s220/robado%2Ba%2Bpanic18%2B32.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8757021941075676046.post-6723249571110376205</id><published>2009-03-24T19:42:00.000-04:00</published><updated>2009-03-24T20:06:17.556-04:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Capitulo 4'/><title type='text'>Capitulo 4</title><content type='html'>Tenía la respiración agitada pero eso no se debía a los fuertes brazos que la sujetaban por la cintura. Tampoco era porque sus cuerpos estaban muy cerca al igual que sus rostros. No, no se debía a nada de eso sino a la rabia que sentía crecer a borbotones dentro de su ser. Se suponía que ella le había dejado bien en claro que no quería saber nada de él y ahí estaba, salvándola de una segura caída a las frías aguas del lago. Debía estarle agradecida pero de sus labios nunca saldría un “gracias”, mucho menos para él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Piensas soltarme algún día?— cuestionó mientras trataba de separarse de él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Lo siento— le respondió mientras la soltaba y daba un paso hacia atrás. Tener a Jessica tan cerca lo estaba poniendo realmente nervioso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Qué haces aquí?—preguntó arisca, mientras se alisaba la falda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Vine porque la señora Margaret me pidió que la acompañara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Y por eso decidiste venir hasta aquí? ¿Eso también te lo pidió Margaret?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él se encogió de hombros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No, eso lo hice porque sentí curiosidad. Quería ver que había más allá de tu jardín y decidí venir a curiosear. No sabía que iba a encontrarte aquí. Debo considerarme un hombre afortunado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡Que injusticia! Tú eres un hombre con suerte y yo empiezo a notar que la mía se desvanece rápidamente. Casualmente desde que pusiste un pie en este pueblo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Por qué eres tan dura conmigo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Y tu por qué eres tan insistente? Creo haber sido muy clara cuando te dije que me dejaras en paz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No lo voy a hacer a menos que me digas porque me tratas de esa forma— contestó poniéndose serio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella le dirigió una mirada dura que él, para su sorpresa, le respondió de la misma forma. Era realmente extraño ver en esos ojos verdes tanta dureza, tanta seriedad. Ella nunca había visto a Lucas tan serio, tan decidido a hacer algo y eso, en parte, le gustaba. Le gustaba ver que había dejado de ser el niñito mimado que siempre estaba bajo las faldas de su madre o detrás de su hermano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese niñito que se la pasaba todo el tiempo con ella. Ese niñito que la vio reír y llorar miles de veces y que siempre la hacia sentir mejor con una sonrisa o un abrazo. Al recordar eso sintió un poco de nostalgia pero envió ese sentimiento a lo más recóndito de su corazón. No podía permitirse semejante debilidad, no en esos momentos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se suponía que ella era una mujer fuerte, que no se dejaba amedrentar por nada, una mujer capaz de hacer cualquier cosa con tal de lograr sus objetivos. Una mujer a la cual no le importaba nadie más que ella. No podía permitirse el lujo de encapricharse o tomarle cariño a nadie ya que eso, desde su perspectiva, la volvería una persona débil, vulnerable. La convertiría en la Jessica de su pasado; esa Jessica que Lucas fue a buscar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Si viniste a este pueblo con la intención de llevarme de vuelta a la casa de mis padres, pierdes tu tiempo. Yo no regresaré a ese lugar, por lo menos no por mi propio pie— respondió con un tono aun más arisco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—En realidad… vine a este pueblo a probar suerte. No tenia ni idea de que te iba a encontrar aquí. Ariel, por más que se lo pedí,  nunca quiso decirme donde estabas. Siempre me decía que no sabía nada de ti y yo como un tonto le creí. Para serte sincero, perdí las esperanzas de volver a verte algún día y cuando me había resignado te encuentro…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿No viniste a buscarme?—preguntó con incredulidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No— volvió a mentir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se sentía mal por estarle mintiendo pero no tenia de otra. Si le decía la verdad, lo mas probable sería que se escapara nuevamente y esta vez sin decirle a nadie a donde iría, lo cual haría casi imposible el encontrarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Si viniste o no a buscarme, no me importa. De todas formas no ibas a lograr llevarme a ese lugar— aseguró— Un niñito mimado como tú no lograría jamás dominar a una mujer como yo. Eres demasiado…débil como para amedrentarme u obligarme a hacer algo que no quiero. Si no lo lograron cuando apenas era una niña, mucho menos lo lograras tú ahora que ya soy toda una mujer— Dicho esto se dio la vuelta y siguió con su camino de vuelta a la casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lucas la miraba entre asombrado, fascinado y molesto. Sentía dentro de su ser un remolino de emociones completamente contradictorias y todas fundadas por la joven que caminaba tranquilamente —pero con paso firme— hacia su casa. Se sentía extraño. Era como si esa joven fuese Jessica solo en apariencia ya que su personalidad era distinta a la de la Jessica que el recordaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La otra era dulce, risueña, cariñosa. Siempre estuvo cuando él más la necesitó, apoyándolo, ayudándolo en todo. Él, en esa época, no se imaginaba la vida sin ella. La sola idea de perderla lo enfermaba. Por eso, cuando ella partió sintió irse con ella una parte de su ser. La parte de él que disfrutaba de la vida como si cada día fuese el ultimó; la parte que lo hacia sonreír, que lo hacia ser feliz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella no lo sabía y probablemente no le importaría. En esos momentos era una joven fría, seca, distante. Una joven a la cual no le importaban los sentimientos de los demás y para la cual lo único importante era que se hiciese lo que ella quería. Pero con Lucas se las iba a ver difícil debido a que él no era tan débil como ella creía y eso, también, se lo debía a ella; a su lejanía. Podía sonar extraño pero así era.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lucas siempre fue un chico de carácter fuerte, decidido. Un joven que cuando se proponía algo, lo lograba a como diera lugar, pero Jessica nunca vio ese lado de él. Por eso se sorprendía al ver que él no se dejaba amedrentar por sus palabras y que le devolvía, con la misma dureza, los gestos que le dedicaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso podría considerarse como una carta bajo su manga. Había muchas cosas que ella no conocía de él pero, en cambio, él sabía todo de ella. No importaba que ella en esos momentos estuviese actuando de otra forma, él sabia que en el fondo seguía siendo la misma Jessica de siempre, oculta bajo una mascara de frialdad; mascara que él con gusto le quitaría del rostro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;***&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Jessica, al llegar  a la casa, se encontró con la sorpresa de que tenía visitas. La señora Mitchells la esperaba en el salón conversando animadamente con Margaret mientras tomaban café.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Buen día, Señora Mitchells— la saludó mientras entraba al salón— ¿A que debo el honor de su visita?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—A nada en especial, querida. Solo pasaba por aquí y decidí venir a saludarte— Jessica la miró con una expresión que demostraba que sabía que eso no era cierto— Está bien. Vine porque hacia mucho tiempo que no te veía y te extrañaba. ¿Contenta?—Jessica le sonrió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Señorita Jessica, ¿dónde está el joven Henderson?—preguntó Margaret con una expresión de inocencia que Jessica no le creyó. Era más que obvio que había preguntado por él con una segunda intención.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No lo se, Margaret— contestó secamente— Debe estar camino a su casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Henderson? No había escuchado ese apellido por aquí. ¿Acaso es amigo tuyo, Jessica?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—En realidad…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Es su prometido— respondió Margaret rápidamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jessica abrió los ojos a tal punto que pensó que se le iban a salir de orbita y Ángela casi se tira el café encima debido a la sorpresa. Ambas mujeres miraron a Margaret con una clara expresión de asombro en el rostro; cada una por razones diferentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Jessica, ¿estás bien? Estás muy pálida— preguntó Ángela, sustituyendo su expresión de asombro por una de preocupación, cuando le dirigió una mirada a la joven para asegurarse de que Margaret no mentía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Estoy bien. Solo… solo necesito tomar aire. Estoy un poco mareada— respondió al tiempo que se ponía de pie y caminaba hacia la ventana. Corrió las cortinas y apoyó sus manos en el marco de la ventana mientras respiraba profundamente tratando así de calmarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Con que estás comprometida ¿eh? Si no se me hubiese ocurrido venir a visitarte no me entero nunca— le reprochó la mujer mientras ponía su ya vacía taza sobre la mesita de centro— Dime algo… ¿cómo es él?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Por qué no le dice como es él, Margaret?— dijo al tiempo que se daba la vuelta para dirigirle una mirada llena de desprecio a la susodicha. Margaret, como respuesta, sonrió abiertamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Es un joven educado, caballeroso, respetuoso y de muy buena familia. Además, es sumamente atractivo…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—En definitiva, es el tipo de hombre que toda mujer quiere a su lado. Te felicito, Jessica. Si él es como lo describe Margaret, te has sacado la lotería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eso mismo le he dicho yo. Definitivamente la señorita Jessica goza de una suerte prodigiosa. Hombres como el joven Henderson no aparecen con regularidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eso es cierto. Deberías estar feliz por estar comprometida con un hombre así. Yo lo estoy por ti— dijo con una sonrisa. Jessica no respondió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siguió mirando por la ventana un rato más, absorta en sus pensamientos. No quería escuchar nada más. No quería hablar con esas dos mujeres que estaban felices por algo que no era cierto. Pero sobre todo eso, lo que más anhelaba en esos momentos era que todo eso fuese una pesadilla. Quería que la carta de su hermano no hubiese llegado nunca al igual que Lucas. Quería seguir viviendo tranquila y sin preocupaciones, como antes.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—…Me parece una excelente idea, Margaret. ¿Tu que opinas, Jessica? ¿Jessica?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La susodicha salió de su letargo al escuchar su nombre y se dio la vuelta para mirar a Ángela la cual la miraba fijamente esperando una respuesta de su parte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Disculpe, señora Mitchells. No estaba prestando atención…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Te pregunté tu opinión sobre la fiesta que tengo planeado hacer. Fue una idea de Margaret pero…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Una fiesta? ¿Cuál es el motivo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tu compromiso, por supuesto. —Le respondió como si fuese algo obvio—  Voy a hacer una fiesta para anunciar tu compromiso con el joven Henderson— dijo la mujer exultante de alegría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Qué? No, no, y no. No pienso permitirlo— se negó rotundamente— Además…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No se preocupe, señorita Jessica. Estoy segura de que logrará convencer al joven Henderson de que asista a la fiesta— aseguró Margaret con una sonrisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí, Jessica, no seas pesimista. Estoy segura de que no te costará tanto convencerlo para que asista. Además, es solo una fiesta ¿Qué podría tener eso de malo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella no respondió. De pronto empezó a sentirse mal otra vez y todo por culpa de las impertinencias de Margaret. Se agarró con fuerza al marco de la ventana y empezó a respirar profundamente para calmarse. Funcionaba. La fresca brisa que acariciaba suavemente su rostro la relajó lo suficiente como para que las nauseas y el mareo que sentía en esos momentos menguaran un poco. Pero todavía sentía esa extraña opresión en el pecho que le decía que todo eso no iba a terminar en nada bueno.  Se giró a tiempo para ver a Ángela ponerse de pie dispuesta a irse a su casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Trató de ocultar lo que sentía en esos momentos tras una mascara de serenidad que, al parecer, funcionó a la perfección. Ángela no le dedicó esa mirada preocupada que le había dado cuando la vio pálida, sino que le brindó una gran sonrisa que demostraba lo feliz que estaba con la noticia de su supuesto prometido. Aguardó impacientemente el regreso de Margaret al salón y cuando la vio entrar le dedicó la mirada mas fría y llena de odio que sus ojos le podían brindar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La dama de compañía la miraba serena, tranquila. Sabía que sus palabras tendrían ese efecto en la joven pero se atuvo a las consecuencias.  No le importaba lo que Jessica pudiese decir o hacer. Era normal en ella que se enfureciera por cualquier cosa, aunque esta vez, la cosa tenía nombre y apellido: Lucas Henderson.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No se lo que pretende, Margaret, ni tampoco se porque lo hace— dijo ella en voz baja, casi en un susurro, con los dientes apretados por la rabia. Margaret seguía impávida desde su lugar, a unos cuantos pasos de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Yo no pretendo nada mas que ayudarla, señorita Jessica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Ayudarme? ¿De qué forma y a qué precio?—preguntó alzando la voz— ¿Se da cuenta de lo que acaba de hacer? Acaba de decirle a Ángela Mitchells que yo estaba comprometida con Lucas Henderson. Con mi enemigo. Con la última persona en el mundo con la cual me comprometería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Espero no ser impertinente con lo que le voy a preguntar—Jessica bufó— pero podría decirme, ¿por qué odia tanto al joven Henderson? Que yo sepa, él no le ha hecho nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jessica no respondió. No tenía nada que decirle ya que ni ella misma sabía porque aborrecía tanto a Lucas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Escúcheme, señorita Jessica. Yo hice esto para ayudarla, aunque le parezca extraño. Lo que menos deseo en este mundo es que usted sufra…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡Pues no lo parece!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Usted dice eso ahora porque está enojada, pero cuando se calme, se dará cuenta de que, al final, fue una buena idea decirle a la señora Mitchells que usted estaba comprometida con el joven Henderson. De esa forma, se librara del joven Debrand.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eso suena muy bien pero no se ha dado cuenta de que su plan tiene fallas; muchas para serle sincera— le espetó mientras se acomodaba en el sillón con gesto altivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—A ver, dígame cuáles son— la instó con una sonrisa, mientras se sentaba. Jessica la miró con una expresión que denotaba claramente su fastidio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Primero, se correrá la voz de que estoy comprometida y todo el mundo estará esperando que llegue el día de la boda. Pero ese día no llegará… nunca. Segundo, ¿Qué pasará cuando Lucas se vaya del pueblo? ¿Qué dirá la gente?...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pensé que no le importaba lo que dijeran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡Pero si no me importa! Es solo que no quiero que todo el pueblo esté hablando de mí y de mi supuesto compromiso y, finalmente, de la partida de mi supuesto prometido. No obstante con eso, quedan los porqués de la separación; preguntas que me tocará responder solo a mí… ¡Ve donde están las fallas de su plan! Usted solo pensó en librarme de un compromiso pero me ató a otro mucho más fuerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Margaret se puso de pie con una gran sonrisa en el rostro. Jessica al verla tan tranquila sintió crecer aún más la furia que dominaba su cuerpo. Trató de calmarse pero no pudo hacerlo; Margaret no le dio tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Respóndame una última pregunta. Si desde antes se había dado cuenta de las múltiples fallas de mi plan, ¿por qué no le dijo la verdad a la señora Mitchells?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jessica la miró atónita durante unos segundos. Luego abrió la boca dispuesta responderle pero no sabía que decirle, y aunque supiera, era seguro que las palabras no lograrían salir de su boca. Apretó los puños con todas sus fuerzas y se quedó mirando el lugar por el que Margaret había desaparecido, con una enorme sonrisa de satisfacción en el rostro.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8757021941075676046-6723249571110376205?l=elid-storyblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elid-storyblog.blogspot.com/feeds/6723249571110376205/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8757021941075676046&amp;postID=6723249571110376205' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8757021941075676046/posts/default/6723249571110376205'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8757021941075676046/posts/default/6723249571110376205'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elid-storyblog.blogspot.com/2009/03/capitulo-4.html' title='Capitulo 4'/><author><name>Lizzy Kim</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13426534874156181252</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-dqcQtMKdaHg/Tae0saqJYmI/AAAAAAAAAJ4/rH5iXTgVV6U/s220/robado%2Ba%2Bpanic18%2B32.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8757021941075676046.post-6594733755421132407</id><published>2008-11-21T10:06:00.001-04:00</published><updated>2009-03-24T19:41:52.871-04:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Capitulo 3'/><title type='text'>Capitulo 3</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;***&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right; font-style: italic;"&gt;“Cuando menos creemos que el destino está de nuestro lado, nos da una prueba de lo equivocados que estamos. Cuando más anhelamos que esté de nuestro lado, éste, malicioso, nos da la espalda. ¡Qué ironía!”.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;***&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;— ¿Qué crees que estás haciendo aquí?—preguntó mientras le dirigía una mirada furibunda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El joven tardó en responder debido a que le costó reconocer las facciones de la joven que tenia en frente. Ella, por el contrario,  lo reconoció inmediatamente lo vio entrar a la plaza. Era imposible olvidar el rostro de alguien que creció a su lado y que fue su amigo incondicional en la mejor época de su vida; época que pertenecía al olvido, junto a él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando él fue conciente de a quien tenía delante sonrió abiertamente como fruto de su alegría y la abrazó fuertemente ignorando el lugar en el que estaban y la expresión rabiosa de su rostro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Jessica, no sabes el gusto que me da volver a verte…— dijo cuando se separó de ella mientras la miraba fijamente a los ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Te hice una pregunta, ¿qué haces aquí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Vine a buscarte— contestó como si eso fuese lo mas obvio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La joven palideció ante esas palabras. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Eso quiere decir que fue a usted a quien el padre de la señorita Jessica le dio su mano en matrimonio?—cuestionó Margaret haciéndole un exhaustivo examen con la mirada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Qué? ¿De dónde ha sacado eso? Que yo sepa Edmond no le ha dado la mano de Jessica en matrimonio a nadie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eso quiere decir que…— Jessica se puso más pálida; si se podía— ¡Lo voy a matar cuando lo vea! Juro que lo haré.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡Pero que cosas dices, Jessica! — dijo Lucas sorprendido ante las palabras de la joven. Por la expresión de su rostro sabia que no era una broma. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tú cállate. Lo que menos quiero es escucharte— respondió sin siquiera mirarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Yo no creo que él haya hecho eso, señorita. ¿Por qué lo haría? ¿Por qué ahora?— inquirió Margaret&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡Porque es su amigo!—gritó. Margaret le chistó como reproche por subir tanto la voz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Jessica, ¿Qué…?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡Te dije que te callaras! No quiero oírte, no quiero verte, no quiero saber nada de ti. Regresa a tu casa y olvídate de mí. ¡Yo no existo ni para ti ni tu familia!—dijo antes de darse la vuelta y dirigirse hecha una furia a su casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Margaret y Lucas se quedaron mirando el lugar por el que la joven había desaparecido con una expresión sombría en el rostro. Ambos no lograban  concebir tanto odio por su parte; mucho menos podían entender su reacción. Margaret, principalmente, la consideraba infantil pero no podía decirle nada a Jessica porque se enfurecía. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No puedo creer que esa sea la dulce niña que creció a mi lado— dijo él con pesar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Usted es Lucas Henderson, ¿cierto?—cuestionó la mujer dándose la vuelta para mirarlo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Cómo lo…?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Intuición. Además, si usted hubiese sido Josh ella no se hubiese acercado. Lo más probable es que hubiese salido corriendo y que ahora estuviese empacando para irse a otro pueblo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lucas la miró intensamente durante unos segundos en los que la tristeza no lo dejó hablar. No entendía porque ella lo trataba de esa forma ni por qué profesaba ese inmenso odio hacia su familia. Nunca, en todos los años que estuvieron juntos, había sucedido algo que la incitara a odiar con tanto fervor a su familia. Es mas, en su cabeza no cabía que Jessica pudiese sentir odio por alguien. Eso, desde su perspectiva, era remotamente imposible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Le molestaría que habláramos en un lugar mas privado? Tengo muchas cosas que decirle…sobre Jessica— dijo la mujer con una pequeña sonrisa en el rostro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lucas asintió débilmente y después la guió hacia su casa. Margaret miró hacia atrás para asegurarse de que Jessica no estaba por los alrededores y la viera pasear con su “enemigo”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegaron a la hermosa casa a los pocos minutos e inmediatamente fueron atendidos por una joven empleada. Se sentaron uno en frente del otro en el salón y esperaron pacientes a que llegara la empleada con los cafés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Sabe usted porque Jessica se puso así?—preguntó Lucas en voz baja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Simple: porque cree que su hermano le dijo que estaba aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Ariel ha sabido durante todo este tiempo que ella estaba aquí?—cuestionó indignado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Por supuesto ¿Quién creía que le mandaba el dinero?—le respondió la mujer con un tono de voz que denotaba lo obvia que era la respuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No puedo creerlo. No puedo creer que no me dijera nada. A mí…a mí que soy su amigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La indignación que sentía en esos momentos no se podía comparar con la tristeza que sentía al saberse engañado por su propio amigo. Él le había preguntado infinidad de veces sobre Jessica y este siempre le respondía que no sabía nada de ella. Que ingenuo había sido al creerle. Era obvio que Ariel iba a saber el paradero de su hermana. Era el único capaz de consentirle todas y cada una de sus locuras y travesuras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Si su hermano le pidiese que guardase un secreto, usted rompería su promesa y se lo contaría a alguien mas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No, pero…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Es lo mismo, joven Henderson.  Cuando la señorita se escapó de su casa lo hizo con la intención de no regresar más, y sabía que si sus padres sabían su paradero, algún día iban a venir a buscarla. También sabía que sola y sin dinero no iba a poder llegar muy lejos, pero su hermano, decidió ayudarla al ver el estado en el que estaba. Usted, de haber estado en el lugar del joven Ariel, hubiese hecho lo mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Qué obligó a Jessica a irse de su casa?—preguntó con ansiedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No puedo responder esa pregunta pero si gusta puede venir conmigo y preguntárselo en persona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ella no me lo va a decir. Usted vio como se comportó hace un momento. Estaba realmente furiosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Si pero eso fue debido a la sorpresa. Si se supone que usted no está aquí para llevarla de vuelta a casa ella no tiene porque temer ni porque comportase de esa forma con usted— la mujer le dedicó una mirada cargada de significado. Estaba claro que ella sabia que, en realidad, ese era el plan: regresar a Jessica a su antigua casa. —Haga la prueba y verá que no me equivoco. Además, cuenta conmigo. Yo lo ayudare.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Está usted hablando en serio?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Por supuesto. Yo lo único que quiero es que la joven Jessica sea feliz y estoy segura de que estando con usted, que es su amigo de la infancia, será muy feliz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lucas se lo pensó un momento pero no estaba seguro de qué debía responder. En realidad él sí había ido a ese lugar con la intención de buscarla y llevarla devuelta a su hogar pero no quería decir nada ya que corría el riesgo de que ella se lo contara a Jessica y de que esta saliera huyendo de ahí. Tenia que jugar bien sus cartas si quería que su plan saliera bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Está bien. Haré lo que me dice aunque no estoy muy seguro de que sea lo correcto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;***&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Rabia, decepción, frustración. Eso era lo que sentía en esos momentos y no tenia forma de desahogarse. Quería gritarle, pegarle hasta el cansancio, pero sobre todo, quería decirle y demostrarle lo mucho que lo odiaba por haberla traicionado. Por haberse unido a la creciente lista de personas que la herían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caminó rumbo al escritorio y buscó papel y pluma. Como no podía ir a su casa para decirle personalmente lo que pensaba, tenía planeado enviarle una carta cuyas palabras expresaran todo lo que sentía. Sabía que con eso no lograría sentir la misma satisfacción que sentiría si le pegase pero, por lo menos, lograría desahogarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Contrario a  lo que pensaba, a medida que escribía, su ira iba en aumento por lo que tuvo que escribir la carta varias veces debido a que el papel terminaba bastante maltratado y sus trazos eran ininteligibles. Arrugó el papel y lo lanzó junto a los otros con un resoplido. Se puso de pie y se dirigió a la cocina con una expresión que atemorizó a las empleadas que se encontró en el camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al llegar, buscó a Margaret con la mirada y al no verla allí les preguntó a las empleadas sobre su paradero. Estas, como era de esperarse, no pudieron decirle nada y ella frunció el ceño al imaginarse lo que estaría haciendo. Antes de desandar el camino y dirigirse al salón, les pidió a las empleadas que cuando la vieran le dijeran que la estaría esperando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al llegar al hall, decantó la idea de ir al salón y optó por salir al jardín. El día estaba sumamente hermoso y porque estuviese enojada no lo iba a desperdiciar; además le iba a servir para despejarse. Caminó por un sendero de piedras hasta llegar a un claro en donde se alzaba una plazoleta. Se sentó en una de las sillas de jardín y se puso a contemplar el hermoso paisaje que el lugar le ofrecía mientras que el relajante sonido que producía el lago llegaba a sus oídos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un sonido incitante, seductor. Un sonido que la invitaba a dejar a un lado sus inhibiciones y su enojo. Un sonido que la incitaba a dejarse seducir por las frías aguas del lago. Después de pasarse un rato resistiendo la tentación, se puso de pie y se dirigió hacia él. Se adentró en el bosque con la seguridad que solo le otorgaba el conocer bien el lugar por el que caminaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al salir de este vio una desprotegida plataforma de madera y caminó cuidadosamente por ella hasta llegar al borde. Se agachó para tocar el agua, y al darse cuenta de que estaba mas fría de lo que pensaba, desistió de la idea de sumergirse en ella. Con un suspiro se puso de pie y rodeó su pecho con sus brazos y se quedó así, contemplando el lugar mientras el viento agitaba su vestido y acariciaba su rostro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al cabo de un rato de paz y quietud, escuchó pasos. Supuso que era Margaret o alguna empleada por lo que ignoró por completo a quien se acercaba. No quería que nadie la molestara y Margaret, a pesar de haber dicho que la estaría esperando, no iba a ser la excepción. En esos momentos en los que se sentía tan bien, lo que menos quería era que la molestaran con alguna estupidez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su visitante estaba cada vez mas cerca. Sus lentos pasos retumbaban en la vieja plataforma de madera por lo que era imposible que ella no se diera cuenta de que estaba ahí. No obstante, ella no mostraba indicios de haberse percatado de ello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se acercó un poco más. Estaban a pocos centímetros de distancia cuando a ella se le ocurrió darse la vuelta para encararlo. Debido al susto que se llevó, perdió el equilibrio. Estuvo a punto de caer al lago de no ser porque su acompañante la agarró antes de que eso sucediera.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8757021941075676046-6594733755421132407?l=elid-storyblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elid-storyblog.blogspot.com/feeds/6594733755421132407/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8757021941075676046&amp;postID=6594733755421132407' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8757021941075676046/posts/default/6594733755421132407'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8757021941075676046/posts/default/6594733755421132407'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elid-storyblog.blogspot.com/2008/11/capitulo-3.html' title='Capitulo 3'/><author><name>Lizzy Kim</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13426534874156181252</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-dqcQtMKdaHg/Tae0saqJYmI/AAAAAAAAAJ4/rH5iXTgVV6U/s220/robado%2Ba%2Bpanic18%2B32.png'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8757021941075676046.post-4765195570352233412</id><published>2008-11-21T09:12:00.004-04:00</published><updated>2009-03-24T19:26:20.704-04:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Capitulo 2'/><title type='text'>Capitulo 2</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;***&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;¿Qué podemos hacer cuando el corazón y la razón nos dicen a gritos que lo que hacemos es lo correcto, a pesar de que la mayoría no lo cree así? ¿Qué podemos hacer cuando nuestro corazón está atado al de alguien que hace tiempo que dejó de sentir amor incluso por su propia vida? ¿Qué podemos hacer cuando amamos con locura a alguien que ama a otro? ¿Debemos renunciar a ese sentimiento o debemos luchar por lo que queremos?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;***  &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Lucas estaba mirando por la ventana del tren que lo llevaría a su destino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún no se había sacado de la cabeza las crueles palabras de su hermano a pesar de haberlas escuchado hacía tantas horas. Nunca había visto a Josh  actuar de esa forma y sintió miedo por lo que pudiera hacer a partir de ese momento. Pero ya no había vuelta de hoja. Ya se había embarcado en un peligroso viaje cuyo precio seria dolor y sangre. No quería pensar en eso, no quería creer que su noble acción pudiese terminar en catástrofe pero las palabras que le dijo su hermano lo incitaban a pensar que así sería el final de toda esa historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Movió la cabeza con pesadez tratando de que esos molestos pensamientos se esfumaran. Volvió a mirar por la ventana y se maravilló al ver el hermoso espectáculo que la naturaleza le ofrecía. Siguió contemplando el paisaje hasta que la noche cayó haciendo desaparecer  la belleza del ocaso con su apremiante oscuridad. Las estrellas empezaron a titilar como incitándolo a que permaneciera observando el cielo hasta que llegara a su destino; así lo hizo. No tenia nada más que hacer y el cielo estaba lo suficientemente hermoso como para no dejar de mirarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al cabo de una hora el tren empezó a disminuir velocidad y a los pocos minutos se quedó completamente quieto; había llegado a su destino. Lentamente se puso de pie, tomó su maleta y se dispuso a salir del vagón. Caminó entre la ansiosa gente que buscaba anhelante a algún ser querido o conocido; entre las personas que se saludaban efusivamente; entre las personas que como él, no tenían a nadie esperándolo a la salida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso creía cuando vio a un hombre—el cual tenía aspecto de chofer— con un cartel en la mano con su apellido escrito de forma bastante clara y visible. Se acercó a él con una clara expresión de desconcierto y solo por curiosidad le preguntó que a quien buscaba. El hombre dijo su nombre y después de unos segundos se dio la vuelta para dirigirse al auto. Lucas se tomo unos instantes para asimilar lo que acaba de pasar pero después decidió que lo mejor era seguir al hombre; si ya le había dicho que era a él a quien esperaba ¿Por qué debía preocuparse?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando se hubo acercado al auto, el chofer tomó su maleta y la puso en el portaequipajes mientras le decía que no se preocupara, que fue precisamente a él a quien lo mandaron a buscar. Lucas decidió darle un voto de confianza a ese amable hombre y entró al auto. Antes de poner el auto en marcha, el chofer sacó un sobre de uno de sus bolsillos y se lo pasó al nervioso joven; Lucas, con algo de recelo, lo aceptó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Querido Lucas:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Se que debes estar haciéndote muchas preguntas y que debes estar hecho un manojo de nervios— lamento eso—  pero no podía decirte nada de esto porque quería que fuese una sorpresa. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Cuando me dijiste cuales eran tus planes, decidí ayudarte a pesar de lo que tu padre y tu hermano pudieran decir; así que preparé todo para que cuando llegaras al pueblo tuvieras un lugar confortable en el cual hospedarte, además de empleadas y un chofer. No te faltará nada, te lo aseguro.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Cualquier cosa que necesites no dudes en pedírmela y yo con gusto te la enviaré.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Sin más, me despido. Hasta pronto, querido hijo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Atte.: Jackeline Henderson&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Lucas respiró aliviado al saber que todo eso no era una conspiración ni un secuestro muy bien planeado. El chofer lo miró a través del espejo retrovisor y sonrió al ver su reacción. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El trayecto al que sería su nuevo hogar fue corto y tranquilo. El auto se estacionó frente una gran— demasiado grande como para que viviera una sola persona— y hermosa casa.  Esta tenia un muy bien cuidado jardín delantero y una esplendorosa e imponente fachada; definitivamente, la casa mas llamativa y ostentosa de toda la zona. Sonrió. Nunca se hubiese imaginado que el lugar en que el iba a vivir por un corto periodo de tiempo fuese tan suntuoso, pero eso era de esperarse conociendo los gustos de su madre. Ella era una mujer acostumbrada a los lujos y como tal no iba a permitir que su hijo— el cual había crecido rodeado de los mismos lujos que ella— estuviera en un lugar que no estuviese a su altura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al entrar a la casa, una señora alta, de tez pálida y sonrisa amable lo estaba esperando junto a unas cuantas empleadas más; eran cinco en total. La mujer—que era el ama de llaves— le dio la bienvenida con una expresión maternal en el rostro y accedió amablemente a responderle cada una de sus preguntas mientras le daba un paseo por la casa. Ésta era más grande de lo que imaginaba y tenia suficientes habitaciones y puertas como para que se perdiera un par de veces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras iban haciendo el recorrido le indicó cual era su habitación pero ella de todas formas lo acompañó hasta allí. Él no podía negar que estaba abrumado por las atenciones que le profesaban en esa casa pero en el fondo le agradecía el gesto. Cuando llegó a su habitación, la amable mujer le dijo que las empleadas estaban preparando la cena y después de una pequeña reverencia se dio la vuelta para vigilar que todo saliera bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Inmediatamente entró al lugar un exquisito olor lo embriagó. No supo identificarlo ni por qué le resultaba tan familiar pero no podía negar que le gustaba, y mucho. Se acercó al lugar en el que estaba su maleta y se dispuso a abrirla para colocar sus cosas en el armario; no le tomó mucho tiempo. Después de eso, bajó rumbo al comedor y como era de esperarse se perdió. De no haber sido por una joven empleada hubiese tardado horas en llegar a su destino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cenó, conversó con el ama de llaves— que respondía al nombre de Clara— mientras paseaban por el jardín bajo la atenta mirada de una que otra empleada que no podía creer que un amo fuese tan amable con una empleada. Cuando dieron las 10:00 de la noche y después de una pequeña reverencia —por parte de Clara— y de haberse deseado las buenas noches, ambos se dirigieron a sus habitaciones dispuestos a descansar; ese había sido un día agotador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;***&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Jessica no necesitó que Margaret fuese a despertarla esta vez; no había dormido en toda la noche pensando en la forma mas idónea de salir de sus múltiples problemas pero siempre— muy a su pesar— llegaba a la misma dolorosa conclusión: hiciese lo que hiciese, el encuentro con sus padres era inevitable— o por lo menos casi inevitable—. Se llevó las manos al rostro en señal de frustración y después de permanecer unos minutos en esa posición, se puso de pie dispuesta a asearse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estuvo bastante rato sumergida en la espumosa bañera, tratando de vaciar su mente— intento que fue en vano—. Escuchó ruidos provenientes de su habitación pero no se preocupó ni se tomó la molestia de hacerle ver a la persona que había llegado que estaba en el baño; sabía de sobra que era Margaret que había entrado con la intención de despertarla. Esbozó una pequeña sonrisa antes de sumergirse completamente en la bañera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salió de allí cuando el agua estaba completamente fría. Se envolvió con un albornoz blanco y cubrió su cabello con una toalla del mismo color. Al salir vio sobre la cama ya arreglada un vestido verde olivo con un hermoso bordado en la parte superior; las mangas eran lo suficientemente largas como para que le llegaran a los codos y estaban rematadas con un delicado encaje de un suave tono dorado; la falda, larga y amplia caía por el borde de la cama. La joven se acercó con una gran sonrisa en los labios a su nueva posesión e inmediatamente lo puso contra su cuerpo para ver que tal se veía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Al parecer, ver su nuevo vestido le ha alegrado el día— dijo Margaret con un tono serio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No tanto como hubiese deseado pero algo es algo, mi querida Margaret.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mujer se acercó a ella y le pasó un corsé que había sobre la cama al lado del vestido. Jessica en cambió le entregó el vestido para que lo pusiera de vuelta en la cama y después de eso se dispuso a quitarse el níveo albornoz para quedar semi-desnuda frente a la mujer. Se puso cada uno de los broches del corsé con una inusitada rapidez y esperó pacientemente hasta que su dama de compañía se acercara para ajustárselo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Qué decía la carta?—preguntó mientras halaba con fuerza las cintas que colgaban libres por la parte de atrás del corsé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pensé que ya lo sabía— dijo después de quejarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Solo sé lo obvio: que fue el joven Ariel el que le mandó la carta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jessica se tomó su tiempo antes de responderle, mas porque no podía hablar que por otra cosa. La presión que le hacia el corsé le impedía respirar con facilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Decía que mi madre está sospechando de él y que piensa iniciar una búsqueda— respondió mientras se secaba el cabello con la toalla que minutos antes había estado envolviéndolo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿A estas alturas del juego piensa hacer eso? Pero si han pasado casi seis años desde que se fue de su casa. ¿Con que motivos haría eso?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Dio mi mano en matrimonio— respondió secamente al tiempo que tomaba el vestido y empezaba a probárselo— O por lo menos eso fue lo que escribió Ariel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Qué piensa hacer entonces? ¿Piensa regresar a su casa?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Si no me queda de otra tendré que hacerlo. Aquí las cosas no están muy bien que digamos, con eso de que Brian piensa proponerme matrimonio…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mujer rió y Jessica la miró con mala cara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eso no debería preocuparle, en lo absoluto. Dígale que no y punto. O mejor aun, dígale que sus padres ya dieron su mano en matrimonio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡Pero no existe tal prometido!—Jessica se sentó de golpe en la cama con una expresión de frustración en el rostro. Parecía una niña pequeña a la cual le habían negado algo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Eso a ellos, ni a nosotras, nos consta. Además, recuerde que todavía tiene la carta que le mandó su hermano.  Puede mostrársela y decirle que su madre ya le hizo el “favor” de conseguirle marido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¡Esa es una gran idea!— respondió la joven exultante. —No se como pude haberme preocupado por eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pero aún queda un inconveniente ¿Qué hará respecto con lo otro? ¿Piensa irse del pueblo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿De verdad crees que después de tantos años mi madre se va a tomar la molestia de iniciar una búsqueda? Eso se lo dejaría a mi futuro esposo, si asumimos que existe. En todo caso, hay que ver que pasa. Lo más probable es que, como siempre, me equivoque y se aparezca una docena de soldados buscándome como locos por el pueblo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Margaret la miró fijamente por unos segundos tratando de adivinar si esa inusitada calma que profesaba no era mas que una farsa, una mascara para esconder lo que realmente estaba sintiendo en esos momentos o si era el fruto de un plan previamente elaborado; con Jessica nunca se sabía. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al cabo de media hora, Jessica bajó las escaleras completamente lista y con un vestido diferente al que se había estado probando (el otro lo había encargado para una ocasión especial). Bajó a desayunar con una actitud que las demás empleadas no esperaban ver en ella, dado que el día anterior había estado rabiando e insultando a todo el mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jessica era una joven de carácter muy fuerte y, a veces, algo cambiante. Por cualquier cosa perdía los estribos y empezaba a maldecir y a insultar sin que le importase el hecho de que las mujeres de esa época debían ser tranquilas y sumisas. Pero Jessica era todo menos sumisa. Era rebelde, algo alocada y demasiado adelantada para su época. Era el tipo de mujer que los hombres querían para pasar el rato y no para tenerla como esposa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La joven, después de darles un par de órdenes a las empleadas, salió de la casa dispuesta a dar un paseo por la plaza con su tan querida ama de compañía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Margaret la miraba de soslayo mientras se dirigían con paso animado hacia uno de los bancos de piedra de la tan concurrida plaza, esperando que le dijera el motivo de su alegría, pero Jessica no mostraba indicios de querer decirle. Al final no le dijo nada ya que no quería que la felicidad de la joven se desvaneciera cuando terminara de formular su pregunta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tuvo que esperar tanto. Jessica se crispó a su lado y apretó los puños sobre sus rodillas sin ninguna razón aparente. Le iba a preguntar que le pasaba pero no le dio tiempo ya que la joven se puso de pie bruscamente y se dirigió, con una expresión bastante rabiosa en el rostro, hacia el otro lado de la plaza.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8757021941075676046-4765195570352233412?l=elid-storyblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elid-storyblog.blogspot.com/feeds/4765195570352233412/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8757021941075676046&amp;postID=4765195570352233412' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8757021941075676046/posts/default/4765195570352233412'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8757021941075676046/posts/default/4765195570352233412'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elid-storyblog.blogspot.com/2008/11/capitulo-2.html' title='Capitulo 2'/><author><name>Lizzy Kim</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13426534874156181252</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-dqcQtMKdaHg/Tae0saqJYmI/AAAAAAAAAJ4/rH5iXTgVV6U/s220/robado%2Ba%2Bpanic18%2B32.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8757021941075676046.post-8228308642090483882</id><published>2008-11-12T20:19:00.013-04:00</published><updated>2009-03-26T23:46:36.475-04:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Capitulo 1'/><title type='text'>Capitulo 1</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;La joven que reposaba tranquilamente sobre una amplia cama adoselada, abrió los ojos perezosamente; alguien había corrido los doseles y el sol empezó a darle de lleno en la cara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Buenos días, señorita Smith— saludó la mujer mientras corría las cortinas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Buenos días, Margaret.  ¿Podría decirme que hora es, por favor?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Son las ocho de la mañana, señorita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La joven refunfuñó a la vez que se cubría completamente con la sabana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Por qué me despertó tan temprano?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No puede ser que se le haya olvidado que hoy tenía un compromiso a las nueve de la mañana— Le reprochó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Un compromiso?—preguntó al tiempo que se sentaba en la cama— No recuerdo haber acordado ninguna cita para el día de hoy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Usted siempre tan olvidadiza— respondió la mujer mientras rebuscaba en el closet de la joven— Hoy había acordado ir a desayunar a la casa del joven Debrand.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La joven profirió un grito  y se puso de pie rápidamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Cómo pude haber olvidado algo tan importante? ¿Cómo? &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;— &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;se quejó mientras daba vueltas por toda la habitación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Cálmese y entre a bañarse. Yo me encargaré de buscarle la ropa adecuada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Confío en su buen gusto, Margaret— respondió la joven antes de entrar al baño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;***&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;Josh Henderson caminaba de un lado al otro de aquel gran salón con una notable expresión de preocupación y rabia en el rostro. Su madre lo observaba desde el sofá sin entender muy bien el por qué de su preocupación. Se suponía que el debía estar feliz por lo que el menor de los Henderson estaba haciendo, pero el demostraba que lo que sentía era todo lo contrario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Podrías calmarte, me estás poniendo nerviosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Lo siento, madre, pero no puedo calmarme. Vaya usted a saber que es lo que el imprudente de mi hermano le está diciendo a nuestro padre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Nada malo, de eso puedes estar seguro— respondió ella, tranquila.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Cómo puede estar tan segura?—preguntó el joven deteniendo su caminata— ¿Acaso usted sabe algo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— No, no se nada; pero conociendo a tu hermano como lo conozco, se que no es nada malo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Yo no estaría tan seguro si fuese usted— sugirió al tiempo que se sentaba a su lado— Lucas ha estado actuando muy raro últimamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Deja de pensar en tonterías, Josh. Tu hermano no está haciendo nada malo ni nada que perjudique a la familia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Hasta que no sepa que es lo que trama, no estaré tranquilo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Por qué tanta insistencia en saber qué es lo que hago?—escuchó preguntar desde la puerta. Inmediatamente dirigió su mirada hacia ese lugar y vio a su hermano mirándolo con curiosidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Porque me preocupo por ti, hermano— respondió como si fuese algo obvio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Puedes estar tranquilo, Josh. No haré nada malo; te lo prometo— aseguró mientras se daba la vuelta y se dirigía a su habitación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Josh no se quedó tranquilo con esa respuesta así que se puso de pie y se dispuso a seguir a su hermano. Jackeline no hizo el más mínimo intento para detenerlo; sabia de antemano que Josh no se quedaría con la duda y que haría todo lo posible por averiguar que era lo que Lucas tramaba. Pero Lucas no era un hueso fácil de roer así que el pequeño secreto que ambos tenían, quedaría guardado hasta que Lucas quisiese revelarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;***&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;Jessica se bajó del auto y después de alisarse la larga falda de su vestido, se encaminó hacia la entrada de esa gran casa. Al llegar, fue recibida por una empleada que inmediatamente la guió hacia el salón; allí se suponía que la estaban esperando todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Querida Jessica, que bueno que viniste— dijo la anfitriona cuando la vio entrar al salón— No sabes lo feliz que estoy de que hayas aceptado venir a desayunar con nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— El pacer es mío, señora Debrand— aseguró la joven mientras se sentaba en el lugar que Jocelyn le indicaba— ¿Dónde están Brian y su esposo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Deben estar terminando de arreglarse. Eso, en parte, me conviene un poco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Por qué lo dice?—preguntó con curiosidad, mientras se acomodaba en su asiento, dispuesta a escuchar lo que la mujer tenia que decirle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Porque necesito hablar contigo de algo muy importante, y con Brian o mi esposo rondando por aquí, no podré hacerlo— respondió con voz apagada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mujer dejó de mirar a Jessica y se concentró en inspeccionar la sala como si fuese la primera vez que estuviese allí. A Jessica le extrañó su actitud ya que Jocelyn Debrand no era una de mujer de cohibirse a la hora de hablar. Ella solía decir las cosas muchas veces sin pensar en las consecuencias; al parecer esta vez ella quería decirle algo mucho mas delicado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Qué es eso tan importante que tiene que decirme?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Jessica, prométeme que no le dirás esto a Brian. Si el se entera que te lo dije…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No se preocupe, señora Debrand. Yo no diré nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jocelyn se irguió en su asiento y le dirigió a Jessica una mirada seria, calculadora. La joven solo se limitó a mirarla con curiosidad. Toda esa situación la estaba poniendo nerviosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Brian está pensando en proponerte matrimonio…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jessica no escuchó ni una sola palabra más. Fue como si sus oídos se hubiesen negado a seguir captando las demás palabras que la mujer pronunció.  ¿Brian… proponiéndole matrimonio? Un temblor recorrió su cuerpo  y  sus manos empezaron a sudar con solo recordar esas palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Es…está segura de eso?—preguntó temiendo la respuesta que recibiría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si Brian le proponía matrimonio tenia dos opciones y ninguna de las dos le convenía. La primera era aceptar, lo que acarrearía un futuro encuentro con sus padres y, tal vez, con los Henderson. La segunda opción era rechazar la oferta, pero no tenia suficientes fundamentos para hacerlo. No podía decir que era porque no lo amaba ya que en esa época las bodas no se efectuaban solo por amor; la mayoría de las veces lo hacían por un interés en común: el dinero.  Tampoco podía decir que era porque ya estaba comprometida porque no había tal prometido. Definitivamente estaba en un gran problema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Si, estoy segura— respondió Jocelyn sacándola de su estupor— Él mismo me lo dijo hace unos días. No sabes lo ilusionado que estaba…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Yo… no se que decir. Todo esto es demasiado para mi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No tienes que decirme nada a mí, sino a mi hijo. Lo único que te pido, querida Jessica, es que lo pienses un poco antes de darle una respuesta. No me gustaría que Brian terminara sufriendo solo porque tomaste una decisión precipitada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Decisión precipitada? ¿Con que derecho le decía eso cuando era su hijo el que la estaba guiando a una encrucijada de la cual no saldría bien librada?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Se lo prometo, señora— le dijo, haciendo un esfuerzo enorme por no decirle lo que en verdad estaba pensando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Gracias—respondió la mujer brindándole una sonrisa a la joven— ¿Por que no esperamos a ese par de tontos en el comedor?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después del desayuno y de una agradable conversación con los anfitriones, Jessica se dirigió a su casa sintiendo un nuevo peso en su espalda. ¿Cómo podía ser posible que un simple desayuno sirviera para arruinarle el día? Aunque Brian no había insinuado nada sobre dicha propuesta ella sabia que el momento llegaría tarde o temprano; quizás mas temprano que tarde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al llegar a la casa, una de las empleadas la recibió con una retahíla de la cual no captó ni una sola palabra. Se dirigió al salón y se sentó con pesadez en uno de los sillones. A los pocos minutos llegó Margaret, su dama de compañía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Cómo le fue?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Bien— respondió secamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Podría explicarme entonces por qué tiene esa cara?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No quiero hablar de eso ahora, Margaret. Mejor dígame si hay alguna novedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Si, tome— dijo la mujer entregándole un pequeño sobre a la joven.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con solo ver el remitente, Jessica supo que el contenido de la carta no iba a ser nada bueno. Miró a Margaret y esta hizo un gesto negativo con la cabeza. Volvió a dirigirle una mirada a la carta y con serias dudas sobre si lo que estaba por hacer era lo correcto, la abrió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su rostro empezó a contorsionarse a medida que iba leyendo y sus manos apretaban el papel para que este no es escapara de sus temblorosos dedos. Cada tanto miraba a Margaret la cual tenía una expresión seria en el rostro; ella debía conocer el contenido de la carta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al finalizar tan larga y angustiante misiva, se puso de pie y salió del salón rumbo a cualquier lado. Las empleadas no volvieron a verla hasta entradas horas de la noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8757021941075676046-8228308642090483882?l=elid-storyblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elid-storyblog.blogspot.com/feeds/8228308642090483882/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8757021941075676046&amp;postID=8228308642090483882' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8757021941075676046/posts/default/8228308642090483882'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8757021941075676046/posts/default/8228308642090483882'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elid-storyblog.blogspot.com/2008/11/capitulo-1.html' title='Capitulo 1'/><author><name>Lizzy Kim</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13426534874156181252</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-dqcQtMKdaHg/Tae0saqJYmI/AAAAAAAAAJ4/rH5iXTgVV6U/s220/robado%2Ba%2Bpanic18%2B32.png'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8757021941075676046.post-8290196956346340368</id><published>2008-11-11T19:08:00.004-04:00</published><updated>2009-03-26T23:45:59.998-04:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Prologo'/><title type='text'>Prologo</title><content type='html'>En un lejano pueblo, de una ciudad que no vale la pena mencionar, vivía una joven que, guiada por sus impulsos, abandonó su hogar hacía ya varios años. ¿El motivo? Podría decirse que fue el mal de amor, o quizás, el dolor por la traición de un ser amado; ni siquiera ella misma lo sabe con exactitud.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tan solo tenia trece años —cumplidos el día en que se escapó de casa— cuando decidió abandonarlo todo y vivir en un lugar en el cual su príncipe y verdugo no la encontrara y la hiciese sufrir mas de lo que ya lo hacia. En un lugar en el que nadie pudiese reconocerla y llevarla de vuelta a ese infierno que muchos llamaban hogar. En ese infierno en el que lo vio por ultima vez… De eso habían pasado seis años y sus heridas ya habían sanado. Ahora le tocaba disfrutar de la vida como si no hubiese tenido un pasado traumante y doloroso; o por lo menos eso era lo que ella deseaba.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8757021941075676046-8290196956346340368?l=elid-storyblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elid-storyblog.blogspot.com/feeds/8290196956346340368/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8757021941075676046&amp;postID=8290196956346340368' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8757021941075676046/posts/default/8290196956346340368'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8757021941075676046/posts/default/8290196956346340368'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elid-storyblog.blogspot.com/2008/11/prologo.html' title='Prologo'/><author><name>Lizzy Kim</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13426534874156181252</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-dqcQtMKdaHg/Tae0saqJYmI/AAAAAAAAAJ4/rH5iXTgVV6U/s220/robado%2Ba%2Bpanic18%2B32.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
