Capitulo 13- Sin editar.  

Posted by: Lizzy Kim

Este capitulo lo subo así porque lo necesito rapidamente para el quinesob. Mas tarde edito.

Besos.



***
“A veces dudo de lo que sientes por mí. A veces creo que solo me utilizas. Y a veces, todo eso, me lleva a desconfiar de ti; incluso de mi”
***


Las cosas habían marchado demasiado bien durante demasiado tiempo. Era de esperarse que esa situación no durase mucho tiempo.

Todo comenzó cuando una hermosa tarde de junio, a Lucas se le ocurriese hacerle una proposición a Jessica. La joven, como era de esperarse en ese caso, no se tomó esas cosas muy bien por lo que prorrumpió en quejas y negativas hacia un sorprendido Lucas que no esperaba esa reacción de su parte.

—“¿Qué tiene de malo que te lo haya pedido? Tarde o temprano va a pasar. ¿Por qué no hacerlo ahora?

Le había preguntado Lucas con toda la calma del mundo.

—“Porque no me da la gana, y punto. Yo no tengo que hacer las cosas porque me las pidas y mucho menos cuando me las pidas. Así que ve sacándote esa estúpida idea de la cabeza”— le respondió, exasperada, antes de darse la vuelta y salir del salón.

Lucas solo se limitaba a mirarla, tratando de adivinar la razón por la cual ella reaccionaba de esa forma. “¡Ni que te estuviese pidiendo algo de otro mundo!”, se quejaba cada vez que podía.

La situación aparentemente había mejorado dos horas mas tarde, cuando Lucas ale uso punto y final a la discusión. Ya no discutían ni hablaban del tema, pero la tensión post- pelea podía sentirse en el ambiente perfectamente.

Al día siguiente de haberle hecho la proposición a Jessica, pensando que los ánimos de la joven se habían calmado y que ya había reflexionado sobre el tema, Lucas volvió a insistir con el tema, propiciando otro encontronazo con una Jessica todavía ofuscada. Más enojos e insultos. Mas dime-te diré que no los llevaron a ningún lado. Jessica estaba negada a darle una explicación de por qué se negaba, lo cual aumentaba su curiosidad sobre el tema.

Así pasaban los días, entre discusiones por algo que en realidad no tenía tanta importancia y que tal cual lo había dicho Lucas, iba a pasar tarde o temprano. Tenia que pasar, en realidad.

Jessica lo sabía pero no quería aceptarlo, mucho menos quería quedarse sin hacer nada para impedir que tan desagradable suceso se llevase a cabo. No era por terquedad ni por no hacerle casi a su novio sino porque tenia razones de sobra para negarse; razones que Lucas no comprendería y que ella no intentaría explicarle porque sabia que todo se complicaría y acabaría en el cesto de la basura. Por mas bien que se llevasen en esos momentos, por mas unidos que estuviesen, ella nunca le diría sus razones.

Tampoco era porque no confiaba en él no porque no lo quisiese lo suficiente como para contárselo, sino porque era algo demasiado doloroso. Hacerlo seria como hurgar en la llaga abierta y sangrante que tenia en el pecho. Una llaga que ni con el paso de los años había sanado.

Toda esa situación tenia a Jessica triste a la vez hacia que el enojo que sentía hacia si misma creciera notablemente. Cada día se volvía mas sensible, mas parecida al montón de chicas sin cerebro que tanto criticaba, y todo se lo debía a su actual situación. Consideraba que estar con Lucas y estar enamorada de él la estaban transformando; la estaban convirtiendo en la Jessica que hubiese sido de no haber pasado por ese suceso hacia tanto tiempo.

—Cálmese, señorita Jessica. Poniéndose así no logrará nada— le dijo Margaret al verla deambular de un lado al otro de la habitación.

— ¿Cómo quiere que me calme cuando mi novio planea enterrarme un puñal por la espalda?

—Con todo respeto, está exagerando. En primer lugar, él nunca haría algo que la lastimaría. — Jessica bufó exasperada, pero Margaret continuó como si no hubiese escuchado nada— Y segundo, él no sabe la razón por la cual usted no quiere hacerlo.

—Ni la va a saber. Yo no tengo porque contarle eso precisamente a él. Todo lo del noviazgo y la boda terminarían en el zafacón antes de terminar de contárselo. ¿De verdad cree usted que él me creería y dejaría las cosas como están solo porque yo se lo diga?— Margaret asintió lentamente— Es usted una mujer muy ingenua, Margaret.

— ¿Y no cree usted que poniendo todas esas negativas solo logrará que él desconfíe? Mire que tiene motivos de sobra para hacerlo.

Jessica detuvo su caminata y le dirigió una mirada rabiosa. Era obvio que lo sabía; nadie más que ella había visto como las expresiones de Lucas se transformaban en muecas de desagrado, decepción, frustración… nadie mas que ella sabia que todo eso estaba atormentando al joven.

— ¿De que lado se supone que está usted, Margaret?—le preguntó mientras se acercaba a ella amenazadoramente.

—Estoy del lado de la victima, y en este caso, es su prometido el que necesita de mi apoyo.

— ¡Pues vaya a consolarlo! Sé que se muere de ganas de hacerlo

Le reprochó mientras se daba la vuelta y se sentaba con pesadez en el sillón color vino que se encontraba mas alejado de Margaret. Apoyó la cabeza en el respaldo, cerró los ojos y empezó a respirar profundamente para calmarse. Estuvo así un buen rato hasta que Margaret la sacó de su estado de relajación.

—Señorita, las personas no siempre van a estar de acuerdo con usted y el joven Lucas no es la excepción. Ahora que es su novia y futura esposa tiene que pensar que van a haber cosas que va a tener que hacer por él aunque no quiera; y él tendrá que hacer lo mismo por usted.

Jessica iba a protestar peor Margaret, con un movimiento de su mano, la interrumpió.

—Él ya ha hecho mucho por usted, ¿qué le cuesta hacer esto por él?

—Usted sabe cual es el precio que tengo que pagar si acepto hacerlo, y la verdad es que no estoy preparada para pagarlo… no aun— le respondió con tono lúgubre.

—Y no va a estarlo nunca si no se decide a enfrentar su pasado— Margaret se puso de pie y con pasos ágiles se coloco a su lado— Mire, yo se que toda esta situación es muy difícil para usted pero piense que no va a estar sola; el joven Lucas y yo estaremos con usted. Y no nos olvidemos de su sobre protector hermano.

Jessica uso cara de sufrimiento y Margaret le acarició el rostro con ternura. No le gustaba ver a Jessica así y mucho menos le gustaba la idea de que hiciera lo que Lucas le había pedido, pero en el fondo, sentía que era lo correcto y lo mejor para ella.

Jessica no podría ser enteramente feliz si el fantasma de su pasado seguía atormentándola y acosándola por las noches. Además, ¿Qué podría pasar teniendo a tantas personas a su lado para cuidarla? Nada malo, de seguro.

Unos suaves toques a la puerta las sacaron de aquel momento tan íntimo y Margaret con un “adelante” invitó a pasar a la persona que se encontraba del otro lado de la puerta.

—Disculpen la molesta, señorita Jessica, señora Margaret— se disculpó la empleada con una pequeña inclinación de cabeza.

— ¿Qué sucede?

—El prometido de la señorita acaba de llegar y la está esperando en el salón, señora Margaret.

—Dile que la señorita Jessica ya baja.

La empleada asintió y después de una reverencia salió de la habitación. Jessica seguía amodorrada en el sillón con una expresión de angustia y sufrimiento en el rostro. Margaret la miraba preocupada ya que conocía esa expresión de memoria y los recuerdos no eran para nada gratos.

—Si quiere le digo al joven Lucas que está indispuesta y no puede bajar.

Jessica hizo un movimiento con su mano, como restándole importancia al asunto.

—No hace falta. No vamos a preocuparlo por nada, ¿verdad?—le respondió, con un intento de sonrisa en los labios— Mejor ayúdeme a arreglarme un poco. No puedo asistir a una fiesta viéndome así. Sería lamentable.


En el salón, Lucas esperaba a Jessica tomándose una taza de café mientras recorría el lugar con la mirada. Algo, en su recorrido, llamó su atención por lo que dejó la taza con su bebida a medio tomar sobre la mesita de centro y caminó hacia allí. Había estado en ese lugar muchísimas veces y nunca se había fijado en que, sobre la estantería del fondo, la cual estaba repleta de libros, había unos portarretratos.

Cuando estuvo cerca pudo ver que en uno había una foto de la familia de Jessica; Ella estaba con ellos. Con algunos ocho años y una hermosa e inocente sonrisa en el rostro, era la niña mas linda que él hubiese visto en toda su vida. Lucas siempre sintió adoración por ella aunque Jessica nunca lo supo. Él siempre la quiso aunque ella no lo veía como más que un amigo, casi un hermano. Por suerte, esa época en la que él había tenido que conformarse con amarla desde lejos había pasado y ahora él la tenia cerca, solo para él.

Rodó sus ojos de esa fotografía y la enfocó en la que estaba al lado de esta. En esa solo estaban ella y Ariel un poco mayores. En otro portarretrato estaban ella, Margaret y Angela en el jardín de esta última. Todas sonreían pero la sonrisa de Jessica era tan diferente a la que había visto en las fotos anteriores. Esta era una sonrisa forzada, carente de emoción.

Dejó esa foto y se concentró en la siguiente: esta era una foto de Jessica, la actual, su novia. La Jessica que sonreía cada vez que lo veía; la que se sonrojaba cuando la besaba y que trataba de ocultarlo, molesta por mostrarse tan débil, como solía decir ella; la Jessica que iba a ser su compañera de toda la vida. Esa foto le gustaba porque allí veía a la verdadera Jessica; a la Jessica que creció a su lado y no a la copia que encontró cuando llegó al pueblo.

Iba a tomar el portarretrato que había visto antes para compararlo con el que tenia en las manos y en el intento se fijó en un portarretrato que estaba acostado sobre la repisa. Lo tomó sintiendo la curiosidad creciendo en su pecho. En la fotografía aparecía Jessica acompañada de un joven alto, bien parecido, de cabello oscuro y brillantes ojos color miel. Ambos estaban en la plazoleta de una casa que Lucas supuso era la de el chico, sentados muy cerca el uno del otro. Algo, en la forma en la que ambos se miraban, le hizo entender a Lucas que entre ellos existía algo más que una fría y respetuosa amistad. Ese debía ser Brian Debrand, el chico del cual Jessica le había hablado una vez.

Algo dentro de él se resquebrajó al ver la foto. Se suponía que no debía sentir ese tipo de emociones, que el hecho de verlos juntos no debía significar nada para él, pero de todas formas se sintió molesto y celoso. Brian había tenido una relación más que cercana con Jessica, incluso Jessica le había hablado de que él había tenido planes de casarse con ella. Pero eso no era lo que le molestaba realmente, sino el hecho de que ella, a pesar de lo que él le había hecho (lo cual no sabia que era pero que suponía que era realmente malo por expresión de su rostro y su tono de voz cuando se lo había dicho) ella aun conservase esa fotografía junto con la de sus seres queridos. Eso le hacia pensar que Brian, de alguna forma, aun era importante para ella.

Con un grueso nudo en la garganta provocado por sus dudas y temores, se dio la vuelta para colocar el portarretrato que tenia en las manos sobre la repisa; al hacerlo, se fijó en que aún quedaba uno que no había visto. Sus ojos se abrieron debido a la sorpresa al descubrir que era una foto de Jessica y él cuando eran más pequeños. Ambos estaban en la plazoleta del jardín de la casa de Jessica, con sus manitas tomadas y sonriendo alegremente.

—Me la envió Ariel hace un par de años— la suave voz de Jessica lo sobre saltó a pesar de haber sido casi un susurro— No se de donde la sacó pero me alegra que la haya encontrado. Me gusta mucho esa fotografía.

— ¿Hace cuento que estas ahí?—preguntó algo cohibido.

—No mucho, no te preocupes.

Le respondió mientras tomaba el portarretrato que Lucas tenia en las manos. Para sorpresa del joven, sacó la foto y puso el portarretrato vacío en la repisa como estaba el de Brian, antes de entregarle la foto. Él iba a preguntar pero ella lo interrumpió con un corto y tierno beso en los labios, hecho que lo dejó aun más confundido y sorprendido.

—Quiero que tengas un recuerdo mío, y que mejor que esta fotografía que es la mejor que tengo— respondió con una sonrisa.

—Estas rara— le dijo, mientras la miraba con los ojos entornados.

—Culpa a Margaret— él iba a preguntar a qué se refería ella con eso, pero Jessica se lo impidió nuevamente, tomándolo de la mano y arrastrándolo fuera del salón.— Vamos a llegar tarde, Lucas. Deja todas tus preguntas para otra ocasión.

This entry was posted on viernes, mayo 01, 2009 . You can leave a response and follow any responses to this entry through the Suscribirse a: Enviar comentarios (Atom) .

2 Manzanitas

hola
ando de blog en blog y llegue aki

me he tardado en leer esto jaja pero me ha gustado estare por aki para checar todo el blog


mil besos

Tienes unos premios en mi blog!!!!
besossssssssss

aunque veo que uno de ellos ya lo tienes ^^

Sheyla Drymon


http://sheyladrymon.blogspot.com/

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